El expresidente de la ABM y presidente de BanCoppel reflexiona sobre los desafíos del sistema financiero, la inclusión, la transformación digital y las oportunidades estratégicas para México.
Una visión panorámica desde el centro del sistema financiero
Para Julio Carranza Bolívar, expresidente de la Asociación de Bancos de México (ABM) y actual presidente del Consejo de Administración de BanCoppel, haber representado al conjunto de instituciones bancarias del país ha sido una experiencia transformadora. “Fue una gran oportunidad representar a todos los bancos de México. Me dio una visión panorámica del sistema, pero también la responsabilidad de construir consensos entre instituciones con intereses, modelos y estrategias muy diferentes”, compartió durante su encuentro con Mundo Empresarial.
Hoy, el ecosistema financiero mexicano está compuesto por más de 2,000 instituciones, de las cuales solo 52 son bancos. “La banca es un sector muy regulado, porque trabajamos con el dinero de los ahorradores”, dijo. Esa regulación, lejos de ser un obstáculo, representa un compromiso con la estabilidad, la confianza y el largo plazo.

Fortalecer el diálogo con el gobierno: una ruta de colaboración
Carranza destacó que durante su presidencia en la ABM se construyó una relación sólida con las autoridades. Con entusiasmo reconoció el estilo claro y puntual de la presidenta Claudia Sheinbaum: “En menos de una hora se plantean los puntos, se reparten tareas y se alcanzan acuerdos”.
También enfatizó la colaboración con los principales órganos rectores del sistema financiero: la Secretaría de Hacienda, Banxico, la CNBV, CONDUSEF e IPAB. Esta interacción ha sido clave para generar condiciones de estabilidad en un entorno cambiante.
Certidumbre como motor de inversión
Uno de los momentos más significativos de su liderazgo en la ABM fue lograr que durante el sexenio anterior no se modificaran las reglas del sistema bancario. “Convencer al presidente López Obrador de no cambiar la regulación fue un logro crucial. Cuando las reglas no cambian y hay certidumbre, la banca responde. Prueba de ello es que el capital del sector creció 70%: pasó de un billón a 1.7 billones de pesos”, subrayó.
El crecimiento ha sido consistente: durante los últimos 21 años, el crédito bancario ha aumentado a doble dígito, muy por encima del crecimiento promedio de la economía nacional.
Inclusión financiera: avances reales, retos pendientes
A pesar de estos avances, Carranza no oculta los desafíos que persisten. Reconoció que, si bien la participación de adultos en el sistema financiero pasó del 68% al 77%, y quienes tienen una cuenta bancaria aumentaron del 47% al 63%, todavía hay sectores desatendidos. “El crédito a personas físicas subió del 31% al 37%, pero si lo comparamos con otros países, seguimos por debajo. México otorga crédito por el equivalente al 40% de su PIB, mientras que en España es el 78% y en Estados Unidos el 193%”.
El principal obstáculo, dijo, es la informalidad. De las 4.8 millones de unidades económicas que existen en México, más de 3 millones son informales. “Es muy difícil otorgar crédito a una empresa que no tiene estados financieros ni está formalmente registrada. Ahí es donde necesitamos cambiar el enfoque”, comentó.

Banca de desarrollo: puente hacia la formalidad y el crédito
En este contexto, la banca de desarrollo juega un papel fundamental. Carranza enfatizó que esta debe funcionar como “puente” entre el ecosistema informal y el sistema bancario tradicional. “Cuando una pyme no tiene acceso al crédito bancario por falta de historial financiero, la banca de desarrollo puede intervenir mediante esquemas de garantía que reduzcan el riesgo para los bancos comerciales”.
Explicó que estos esquemas no implican regalar el crédito, sino crear condiciones compartidas de confianza que permitan a la banca otorgar finan-ciamiento sin vulnerar la regulación que protege a los ahorradores. “El crédito debe ser sostenible, y para eso la banca de desarrollo puede apalancar programas donde el gobierno asuma una parte del riesgo, siempre que la empresa inicie un proceso de formalización”.
Carranza insistió en que no se trata solo de financiar, sino de acompañar. “La banca de desarrollo también debe proveer herramientas: desde capacitación hasta asesoría contable, para que las empresas no solo accedan al crédito, sino que lo utilicen correctamente y crezcan”.
La educación financiera como base de una economía sana
La conversación abordó uno de los temas más urgentes para Carranza: la educación financiera. “Debe empezar desde la infancia. Hay estudios que demuestran que las personas con educación financiera son más felices porque conocen sus límites de gasto, saben ahorrar e invertir. Es un tema de bienestar, no solo de dinero”.
Citando un estudio reciente realizado por CONDUSEF e INEGI, explicó que la educación financiera no solo incide en el comportamiento económico, sino también en la estabilidad emocional de las personas. “Quien entiende cómo funcionan las finanzas, vive con menos ansiedad, puede planear y tomar mejores decisiones”.
Desde la ABM, se han destinado más de 200 millones de pesos a programas educativos, en alianza con los bancos. Estos esfuerzos han estado particularmente enfocados en emprendedores y pequeñas empresas, con herramientas prácticas y accesibles. “Desde cómo hacer un plan de negocios, calcular su punto de equilibrio o presentar sus declaraciones fiscales. Todo explicado de forma sencilla, para que nadie se quede fuera por no entender el lenguaje financiero”.
Además, enfatizó la importancia de integrar estos contenidos al sistema educativo formal. “Así como se enseña matemáticas o historia, deberíamos enseñar a ahorrar, a hacer un presupuesto o a entender un contrato de crédito. El futuro del país pasa también por ciudadanos mejor informados financieramente”.
Transformación digital: una banca que evoluciona
En los últimos años, el sistema bancario mexicano ha acelerado su proceso de digitalización. Carranza mencionó que los contratos de banca móvil pasaron de 22 millones a 90 millones en solo seis años, y que en 2023 se realizaron más de 6,000 millones de transacciones digitales.
“El crecimiento del sistema ha sido digital. Las sucursales siguen ahí, pero la banca se ha trasladado al celular. Hoy, el cliente puede resolver todo desde su teléfono, 24/7. Y eso es una ventaja tanto para el usuario como para el banco: una transacción en sucursal cuesta 20 pesos, y una digital, solo cinco”.
Pero más allá de lo operativo, Carranza advirtió sobre el impacto inminente de la inteligencia artificial. “Es una revolución total. La empresa que no la entienda desaparecerá, y a nivel personal también perderemos oportunidades si no sabemos usarla”.
Nearshoring y la inversión: oportunidad con condiciones
México, apuntó Carranza, tiene una posición estratégica gracias al T-MEC. “Estados Unidos, Canadá y México representamos el 28% del comercio mundial. Y somos el país más competitivo en términos de costos laborales”.
Sin embargo, reconoció que el fenómeno del nearshoring está parcialmente en pausa por la falta de certeza regulatoria. “El año pasado llegaron 40 mil millones de dólares en inversión extranjera directa, pero muchas otras inversiones están detenidas, esperando señales de confianza. Lo que los inversionistas quieren es que no cambien las reglas”.
Añadió que el fortalecimiento de la inversión nacional —que fue 13 veces mayor que la extranjera el año pasado— puede ser una estrategia poderosa para acelerar el crecimiento y generar empleo. Por ello, apoyó abiertamente el Plan México promovido por la nueva administración.
BanCoppel: una banca con rostro humano
Al hablar de BanCoppel, Carranza lo hizo con especial orgullo. Recordó los orígenes del grupo en Culiacán con la tienda “El Regalo”, fundada hace 84 años. “Desde el principio, la filosofía fue atender al cliente como si fuera parte de la familia. Hoy mantenemos eso con un concepto que llamamos dueñés: cada colaborador es dueño de su pedacito de responsabilidad”.
Actualmente, BanCoppel cuenta con 1,860 tiendas y 1,350 sucursales bancarias en más de 400 ciudades. “Más del 80% de nuestras transacciones ocurren en nuestras tiendas. Eso refleja cercanía y compromiso con los sectores tradicionalmente desatendidos”.
Carranza también subrayó que el banco está preparado para atender a distintos perfiles generacionales. “Los mayores de 45 años son más estables, invierten y ahorran. Los más jóvenes no quieren formatos ni ejecutivos: quieren soluciones digitales, baratas y eficientes. Y eso también lo estamos ofreciendo”.
Un país con todo para triunfar
Julio Carranza cerró con una reflexión esperanzadora sobre el país. “México es un país con oportunidades gigantescas. A veces los mismos mexicanos somos demasiado escépticos. Pero si trabajamos juntos —empresas, banca y gobierno— podemos estar entre las diez economías más importantes del mundo”.