El bienestar organizacional dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad estratégica que impacta directamente la rentabilidad de las empresas. Así lo confirmaron expertos reunidos en Wellbeing 360: Organizaciones con Propósito, el evento organizado por el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio que se llevó a cabo el pasado 9 de octubre en Expo Santa Fe.

Rosalinda Ballesteros, directora del IPBI y una de las anfitrionas del encuentro, moderó el panel «Elementos de la felicidad organizacional» donde participaron destacados especialistas como Lina Martínez y Gerardo Leyva. Además, compartió datos reveladores sobre el retorno de inversión que representa apostar por el bienestar de los colaboradores.

En entrevista, Rosalinda Ballesteros fue contundente al presentar el argumento económico que deberían considerar las organizaciones mexicanas: «Por cada peso invertido en un programa de bienestar te va a redituar en cuatro, ya sea a través de la reducción de la rotación, a través del aumento de la productividad, a través de la reducción de los días de ausencia», afirmó la directora del IPBI.

La experta contextualizó que, aunque cada vez más empresas están incorporando estrategias de bienestar, la realidad es que en el universo total de organizaciones en México «siguen siendo las menos». Según reveló, hasta el momento 150 empresas han participado en las mediciones del IPBI, una cifra que, aunque representativa, evidencia el largo camino por recorrer en el país.

«Las generaciones más jóvenes buscan otros motivadores. El elemento de trabajo significativo se vuelve muy importante para ellos. Y esto va a hacer que tengamos que voltear a ver estos elementos si queremos seguir teniendo gente», señaló Ballesteros, quien además advirtió que México enfrentará en el futuro una inversión de su pirámide poblacional, lo que aumentará la competencia por el mejor talento.

Al ser consultada sobre los errores más frecuentes que cometen las organizaciones al abordar el bienestar, la directora del IPBI fue clara: implementar actividades aisladas sin un plan integral. «Tienen que ver con pinceladitas que van dando por ahí, cursos, pausas activas, pero que no sea verdaderamente un plan. Entonces se preguntan ¿por qué no funciona? Porque no hiciste un cambio», explicó.

Finalmente, Ballesteros también enfatizó que el mayor reto para las empresas es comprender que no existe una separación real entre vida privada y vida laboral. Lo que sucede en la mente y las emociones de una persona afecta todos los aspectos de su vida, incluido el desempeño laboral. Además, señaló que el 25% de la satisfacción con la vida de una persona depende de su satisfacción en el trabajo, un dato que subraya la importancia de crear ambientes laborales saludables.

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