“El verdadero liderazgo no se mide por los logros personales, sino por la capacidad de abrir camino y acompañar a quienes vienen detrás”

Por Janette Rodríguez

CEO DIA1

Mentora de líderes | Fundadora de DIA1

@Janette Rodriguezv   |  @DIA1Oficial

ww.dia1.com.mx

El liderazgo femenino se ha convertido en una fuerza que redefine sectores tradicionalmente dominados por visiones masculinas. El sector energético, con todos sus retos de transición, innovación y sostenibilidad, es un claro ejemplo de ello. Y es en este contexto donde la mentoría adquiere un valor inigualable: Acompañar, formar y abrir caminos para que las nuevas generaciones de mujeres encuentren no solo un lugar en la mesa, sino la capacidad de rediseñarla.

El reciente evento «Impulsa Mujer» fue un recordatorio poderoso de que la transformación no ocurre en soledad, sino en comunidad. Se abordaron temas medulares para el futuro del sector: La necesidad de una transición energética justa e inclusiva, el rol de la innovación tecnológica, la urgencia de articular políticas públicas con demandas ciudadanas y, sobre todo, la importancia de que las mujeres ocupen espacios de decisión estratégica.

Lo vivido en este encuentro no fue solamente un foro de reflexión, sino un ejercicio práctico de mentoría colectiva. Cada ponencia, cada mesa de trabajo y cada diálogo fue un espacio para sembrar la semilla de la inspiración, pero también para ofrecer guías concretas que permitan a las jóvenes profesionales y estudiantes visualizar un camino posible dentro de la industria.

La mentoría como palanca en el sector energético

La energía, en cualquiera de sus formas, habla de transformación, movimiento y capacidad de generar cambio. Así también ocurre con la mentoría: es la energía invisible que impulsa trayectorias, rompe barreras y otorga confianza.

En un sector que demanda conocimientos técnicos, habilidades estratégicas y resiliencia frente a cambios regulatorios y tecnológicos, las mujeres necesitan más que talento para crecer: Necesitan referentes que acompañen sus pasos, que les ayuden a traducir la teoría en práctica, que las sostengan cuando el camino se complica y que, con generosidad, compartan aprendizajes para evitar repetir errores.

La mentoría no es un lujo ni un gesto altruista aislado; es un mecanismo probado para cerrar brechas, acelerar el liderazgo y garantizar que las decisiones que impactarán en la transición energética sean verdaderamente diversas y representativas.

Durante el evento “Impulsa Mujer”, se destacó que la transición energética no puede ni debe entenderse únicamente como un proceso tecnológico. Es, sobre todo, un desafío social. Implica pensar en justicia territorial, en inclusión de comunidades, en acceso equitativo a los beneficios del cambio.

En este marco, la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo no es solo deseable, es indispensable. Diversas especialistas coincidieron en que las perspectivas femeninas aportan una mirada integral que equilibra los criterios técnicos con la sensibilidad social.

El haber tenido la oportunidad de participar me dejó claro que la mentoría no es un discurso aspiracional, sino una herramienta concreta para transformar realidades. Escuchar de primera mano las experiencias de mujeres líderes, compartir reflexiones con profesionales jóvenes y ver cómo se generaron compromisos tangibles, reafirmó mi convicción de que el acompañamiento entre generaciones es el verdadero catalizador del cambio.

Los temas tratados “desde la necesidad de financiamiento accesible para proyectos liderados por mujeres, hasta la colaboración entre sectores público, privado y académico” reforzaron la idea de que el talento femenino es clave para construir un sector energético competitivo, sostenible y humano.

Pero lo más trascendente no fue únicamente lo que se dijo, sino la manera en que se dijo: Con apertura, con autenticidad y con la convicción de que compartir experiencia es un acto de generosidad y, a la vez, de responsabilidad.

Mentoras que abren camino

En cada historia relatada había una constante: Ninguna mujer llega sola a la cima. Detrás de cada logro hay una red de apoyos, consejos, oportunidades compartidas y manos extendidas en el momento justo.

La mentoría efectiva en el sector energético significa tender puentes entre generaciones: Que quienes ya han conquistado espacios puedan guiar a quienes apenas comienzan, que la experiencia se convierta en brújula y que la confianza se multiplique en cada conversación.

El evento nos recordó que ser mentora no es únicamente dar consejos, sino acompañar procesos, escuchar sin juicio, y sobre todo, reconocer el potencial de la otra antes incluso de que ella misma lo vea. La mentoría es, en esencia, un acto de fe en el futuro.

El desafío de la siguiente generación

La participación de jóvenes en el evento fue un recordatorio inspirador: Hay una generación que observa, aprende y se prepara para tomar decisiones trascendentales. El reto es que encuentren guías que les permitan no solo acceder a los espacios, sino permanecer en ellos con voz propia.

Mentorear en el sector energético no significa allanar todos los obstáculos, sino enseñar a enfrentarlos con resiliencia y visión. Significa preparar a las nuevas líderes para que no solo respondan a la coyuntura, sino que sean capaces de anticiparse, de innovar y de poner la dignidad humana en el centro de cada política, cada proyecto y cada negocio.

Porque en un mundo que necesita transiciones urgentes, la mentoría femenina es más que un acompañamiento: es la energía renovable que asegura que la transformación sea duradera, justa e inclusiva.

El evento Impulsa Mujer fue mucho más que un foro. Fue la muestra de lo que ocurre cuando mujeres líderes deciden no competir entre sí, sino elevarse juntas.

Compartir en:​