Abdelfattah Lebbar

La relación bilateral entre Marruecos y México vive un momento de especial apertura, con la posibilidad real de convertirse en un vínculo mucho más profundo y estratégico. El Excmo. Embajador de Marruecos en México, Abdelfattah Lebbar, recibe a Mundo Empresarial con la serenidad y la convicción de quien cree en un proyecto a largo plazo. Su tono es cálido, su sonrisa franca, pero detrás de cada palabra hay una visión estructurada sobre lo que esta relación puede llegar a ser.

“Somos el primer país del norte de África con relaciones económicas activas con México, y el segundo en todo el continente. Pero nuestra potencialidad da para mucho más”, afirma con una mirada que combina orgullo y expectativa. Desde su perspectiva, Marruecos no es solo un socio comercial más, sino una plataforma de expansión hacia tres continentes: Europa, África y Medio Oriente. Explica que su país cuenta con infraestructura logística de clase mundial, puertos de gran capacidad, redes carreteras modernas y zonas industriales diseñadas para atraer inversión. “Queremos que México nos vea como esa puerta que le conecta con nuevos mercados. Y ya tenemos ejemplos: Bimbo decidió instalarse y aprovechar nuestro potencial”.

Durante la conversación, el Embajador se detiene con especial entusiasmo en los sectores donde la cooperación ya es tangible. Habla de los fertilizantes de fosfato que Marruecos exporta —el país es líder mundial—, pero también de la industria automotriz y aeronáutica. Con un dejo de orgullo, asegura: “Hoy cada avión en el cielo tiene al menos una pieza hecha en Marruecos”. Y en un tono casi confidencial, comparte un proyecto que lo ilusiona particularmente: la instalación de una planta de transformación de aguacate mexicano en territorio marroquí, pensada para convertir ese fruto en un producto global con salida directa a Europa. “Tenemos la logística para hacer del aguacate mexicano un éxito global desde Marruecos”, dice, abriendo las manos como si en ellas cargara la idea.

Cuando el tema se mueve hacia la energía, explica Abdelfattah Lebbar que Marruecos es hoy un referente mundial en energías limpias, con el complejo Noor Ouarzazate —el más grande del mundo en energía solar concentrada— como estandarte de una política nacional que busca que más del 52% de la electricidad provenga de fuentes renovables para 2030. “No es solo un asunto técnico, es un compromiso con el futuro. La energía limpia no entiende de fronteras y queremos compartir nuestra experiencia”.

Más adelante, la conversación toma un tono alegre al hablar de turismo y cultura. La sonrisa del embajador se ensancha: “Cuando un mexicano visita Marruecos, no se siente extranjero. Y cuando un marroquí viene a México, siente lo mismo. Hay una calidez mutua que se traduce en confianza y apertura”. Evoca imágenes de zocos, música, aromas y colores, y los enlaza con playas, mercados y tradiciones mexicanas. Esa conexión emocional —dice— es un capital invaluable que puede convertirse en motor de colaboración.

Sin embargo, no elude los retos. Con seriedad, aborda la cuestión del Sáhara Occidental, reconociendo que la postura de México sobre este tema es una piedra en el zapato que ha frenado avances más profundos. “No lo menciono como una queja, sino como un punto que nos gustaría resolver para caminar más rápido y más lejos”, explica, buscando en sus palabras un equilibrio entre la diplomacia y la sinceridad.

El Embajador comparte que se están organizando iniciativas concretas para estrechar la relación: una “Semana de Marruecos en México” en estados como Tabasco y Aguascalientes, además de una misión empresarial marroquí que incluirá entre 40 y 50 empresarios invitados por el Consejo Coordinador Empresarial. La meta es generar encuentros cara a cara que permitan pasar de las buenas intenciones a los acuerdos firmados.

La charla concluye con un gesto que resume la conversación: “Es tiempo de firmar acuerdos, de caminar juntos hacia un desarrollo compartido. Marruecos y México tienen más en común de lo que imaginan, y juntos pueden lograr mucho más”.

Antes de despedirse, y con un guiño de complicidad, el embajador suelta una frase que arranca carcajadas: “Soy más mexicano que el chile en nogada”. Entre diplomacia y afecto, deja claro que su apuesta es por una relación tan sólida como cercana, donde la confianza sea el punto de partida para un futuro compartido.

Empresas mexicanas con inversiones en Marruecos y empresas marroquíes con presencia o inversiones en México.

Empresas Mexicanas MarruecosEn SectorPresencia/Actividad
Grupo BimboAlimentosPlanta de producción y distribución en Marruecos
GrumaAlimentosEvaluación de mercado y distribución a través de terceros
Grupo RotoplasSoluciones de aguaExploración de mercado y potencial entrada mediante alianzas locales
Sigma Alimentos (Alfa)Cárnicos y procesadosExportación y prospección para inversiones
Consorcio Aguacatero (anónimo)AgroindustriaPlanea instalar planta de transformación de aguacate para exportar a Europa
OCP GroupFertilizantesExportación activa de fertilizantes de fosfato a México; análisis para planta local
Menara HoldingConstrucción e InfraestructuraInterés en licitaciones de infraestructura y asociación con empresas mexicanas
Royal Air MarocAerolíneasAcuerdos de conectividad y promoción turística con aerolíneas mexicanas
Nareva HoldingEnergías renovablesExploración de alianzas en energía solar y eólica con actores mexicanos
BMCE Bank of AfricaFinanzas y bancaEvaluación de oportunidades para ofrecer servicios financieros a empresas marroquíes en México

“Hoy cada avión en el cielo tiene al menos una pieza hecha en Marruecos”.

“La cuestión del Sáhara Occidental, es una piedra en el zapato que ha frenado avances más profundos en nuestra relación”.

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