La Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH) nos invita a reflexionar sobre un tema urgente y global: el acceso a servicios de salud mental en contextos de catástrofes y emergencias. Esta llamada de atención no solo interpela a gobiernos y organizaciones humanitarias, sino que también pretende alcanzar a las organizaciones y empresas, ya que desempeñan un papel clave en la protección de la seguridad, la salud y el bienestar de sus plantillas.
Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco individuos expuestos a conflictos ocurridos en la última década (catástrofes naturales, conflictos armados, pandemias y otras emergencias) ha sufrido un impacto claro en su salud mental, desarrollado trastornos como depresión, ansiedad o estrés postraumático*.
La diversidad de contextos de emergencia —como pandemias, ciberataques masivos, crisis climáticas, colapsos energéticos o conflictos geopolíticos— tiene un impacto indiscutible en la salud mental de la población general, y de la trabajadora en particular.
Estos eventos también intensifican la presión emocional en entornos de trabajo tan exigentes como los actuales, caracterizados por la velocidad, la volatilidad y el volumen de información circulante: la sobreexposición a noticias alarmantes, la incertidumbre sobre el futuro y la necesidad de tomar decisiones rápidas, potenciadas por la hiperconectividad, son un desencadenante claro de ansiedad, fatiga cognitiva y percepción de desbordamiento. Además, la alteración de rutinas laborales, el teletrabajo forzado o la pérdida de empleo, que estos eventos provocan, pueden erosionar el sentido de control y pertenencia, factores clave para el bienestar psicológico de las personas trabajadoras.
En este contexto, las organizaciones tienen la oportunidad de apostar por la salud mental, con actuaciones orientadas a la promoción de la salud mental y el bienestar, facilitando espacios de contención, prevención y recuperación para la población trabajadora.
En esta línea el punto de partida debiera ser fomentar una cultura organizativa que reduzca el estigma asociado a los problemas de salud mental: generando espacios seguros y de confianza, respeto y apoyo que favorezcan conversaciones abiertas y respetuosas sobre la salud mental. Esta es una decisión estratégica que no solo protege a las personas, sino que fortalece el vínculo entre la empresa y las personas que trabajan en ella, convirtiéndose en una de las claves para construir entornos de trabajo/laborales más empáticos, resilientes y solidarios.
Esta misma visión global es la que definirá la temática de la próxima campaña “Trabajos saludables”, de la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo, que arrancará en el 2026 bajo el lema “Juntos por la salud mental en el trabajo”.