Aprender música o tocar un instrumento puede ser muy beneficioso para el cerebro y un estudio acaba de probarlo

Por Sarah Romero

El envejecimiento normal suele asociarse con un deterioro de las funciones sensoriales y cognitivas; estos cambios afectan a la forma en que escuchamos y procesamos el habla, especialmente en entornos ruidosos. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Plos Biology ha demostrado que podemos hacer algo que reduzca esos efectos asociados a la edad. Los investigadores confirman que los adultos mayores con formación musical se desenvuelven mejor que quien no tocan ningún instrumento ni tienen ningún tipo de formación en música. Todo está relacionado con la Teoría de la Reserva Cognitiva, que sugiere que estos conocimientos, junto a la experiencia y el entrenamiento, pueden ayudar a mitigar el impacto del deterioro cerebral relacionado con la edad. La formación musical requiere una intensa coordinación del sonido, el movimiento y la memoria; todo ello ayuda a fortalecer los sistemas sensorial y motor del cerebro.

 Para llegar a esta conclusión, un equipo de científicos empleó resonancias magnéticas funcionales (IRMf) para registrar la actividad cerebral de 25 músicos mayores, 25 adultos mayores no músicos y 24 jóvenes no músicos, mientras trataban de identificar sílabas camufladas por ruido. Centraron su atención en el flujo auditivo dorsal -que comprende la corteza auditiva, el parietal inferior y las áreas motoras frontales-, una red esencial para convertir el sonido en acción y para la integración sensoriomotora durante el procesamiento del lenguaje. Cada participante completó una tarea de habla en ruido (SIN) mientras se sometía a resonancias magnéticas funcionales (fMRI).

El resultado fue que los músicos mayores superaron a los no músicos mayores con relaciones señal-ruido más altas (0 y +8 dB), aunque ambos grupos de mayor edad obtuvieron peores resultados que los participantes más jóvenes, lo que era esperable.

¿De qué manera influye el entrenamiento musical en el cerebro?

Según los expertos, podría haber dos formas por las que es tan positiva la formación musical en nuestro órgano pensante; por un lado, la primera hipótesis recibe el nombre de compensación por refuerzo: plantea que el aprendizaje musical añade “reservas” neuronales que refuerzan el cerebro. Cuando la edad debilita ciertas capacidades, esos recursos extra permiten alzar la actividad cerebral durante una tarea y mitigar así las pérdidas propias del envejecimiento. La segunda, llamada regulación positiva por retención, propone lo contrario: no se trata de forzar más el cerebro, sino de enseñarlo a funcionar con mayor eficiencia.

 El entrenamiento musical evitaría la sobreactivación neuronal típica del envejecimiento, conservando patrones de procesamiento más eficaces. Gracias a esta forma de funcionar, los músicos mayores mostraron un patrón espacial de conectividad funcional más similar al de los jóvenes durante la tarea, mientras que los no músicos mayores mostraron consistentemente un patrón espacial que se desviaba del de los no músicos jóvenes. En esencia, el cerebro permanece más ‘joven’ gracias a la regulación positiva por retención, manteniendo la integridad y la arquitectura funcional de las redes neuronales, mitigando así los efectos adversos del envejecimiento en el rendimiento cognitivo. “Al igual que un instrumento bien afinado no necesita tocarse más fuerte para ser escuchado, el cerebro de los músicos mayores se mantiene afinado gracias a años de formación”, afirmó Yi Du, líder del trabajo.

“Un estilo de vida positivo ayuda a los adultos mayores a afrontar mejor el envejecimiento cognitivo, y nunca es demasiado tarde para empezar y mantener un pasatiempo gratificante como aprender a tocar un instrumento”, añadió Lei Zhang, coautor de la investigación. En resumidas cuentas, este estudio muestra cómo la formación musical a lo largo de la vida puede proteger a los adultos mayores de la ineficiencia neuronal. Quizá los médicos acaben recetando clases de piano o de guitarra para una mejor vejez. No tiene ninguna contraindicación.

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