La energía solar, el almacenamiento con baterías y las microrredes se posicionan como ejes del turismo resiliente en México. De acuerdo con Enlight, los hoteles pueden reducir entre 15% y 30% de sus costos operativos eléctricos sin inversión inicial, fortaleciendo su competitividad y continuidad operativa ante crisis climáticas.

Por Eunice Martínez

La energía se vuelve estratégica para el turismo en México.

En un contexto marcado por fenómenos climáticos cada vez más intensos, presión sobre los costos operativos y una mayor exigencia ambiental por parte de los viajeros, la energía se ha convertido en un eje estratégico para el turismo resiliente.

Para Enlight, firma especializada en soluciones de generación distribuida y almacenamiento, el momento que vive México combina tres factores clave: tecnología madura, viabilidad económica y un entorno regulatorio más habilitador.

“Existe la tecnología, la situación económica a nivel tecnológico es positiva, ya son proyectos que son rentables. Y aparte, de finales de 2025 hacia acá, ha habido ciertos cambios regulatorios que también habilitan y permiten algunos modelos nuevos de negocio”, explica Ena Gutiérrez, directora de Nuevos Negocios de la compañía en entrevista para Real Estate Market and Lifestyle.

Energía: de gasto fijo a palanca estratégica

Ahora bien, en el sector hotelero, la factura eléctrica no es un rubro menor. De acuerdo con la directiva, el gasto en electricidad puede representar entre 15% y 30% de los costos operativos totales de un hotel.

Este peso financiero abre la puerta a soluciones como la generación fotovoltaica en sitio y los sistemas de almacenamiento con baterías, que no solo reducen el consumo de la red, sino que optimizan el gasto diario.

“Normalmente el gasto en la factura eléctrica de un hotel representa entre el 15 y el 30% del total de los gastos operativos. Entonces, al tener este tipo de soluciones, de entrada, les da un ahorro que puede ser significativo”, subraya Gutiérrez.

Dicho ahorro no solo mejora los márgenes. También libera recursos que pueden destinarse a mejoras en la experiencia del huésped, renovación de instalaciones o nuevas amenidades, reforzando la competitividad del activo.

En destinos de playa y ciudades turísticas del país, los apagones derivados de huracanes o eventos climáticos extremos representan un riesgo operativo y reputacional.

Pero, la transición energética no solo se traduce en sustentabilidad, sino en continuidad operativa.

Además de la generación solar, los sistemas de baterías permiten contar con respaldo en situaciones de emergencia. “Este tipo de soluciones también pueden ayudar a dar cierta resiliencia ante alguna situación como puede ser el caso de un huracán”, señala la experta.

No obstante, el caso de negocio no depende únicamente de los escenarios críticos. Los sistemas están diseñados para generar ahorros en la operación cotidiana, incluso cuando no hay contingencias.

En el caso del almacenamiento, la lógica es clara: la batería carga energía en horarios de menor costo —madrugada— y la descarga en las horas más caras —tarde y noche—. El dimensionamiento considera tanto temporada alta como baja, así como el perfil específico de consumo de cada hotel.

Contrario a lo que podría pensarse, la viabilidad de estos proyectos no depende exclusivamente de si el hotel está en la costa o en una urbe.

“Depende de cuál es la región, cuáles son las tarifas y, sobre todo, del perfil de consumo de cada hotel”, explica Gutiérrez. No es lo mismo un complejo de 600 llaves que uno de 100 habitaciones; el tamaño, la ocupación y el esquema tarifario son determinantes en el diseño técnico y financiero.

Microrredes y eficiencia energética: Claves para la competitividad industrial

En destinos como la Riviera Maya —donde la adopción ha crecido de forma notable en los últimos tres años— la compañía ya cuenta con más de 15 ubicaciones operando o en proceso de instalación.

Microrredes: integración para mayor autonomía

Cuando la generación fotovoltaica y el almacenamiento operan de manera integrada en un mismo sitio, se configura una microrred.

Permite esta infraestructura combinar beneficios económicos con respaldo energético, garantizando circuitos críticos en caso de interrupciones del suministro eléctrico. En zonas costeras o aisladas, donde las fallas pueden ser más frecuentes, la microrred se convierte en una herramienta clave para sostener la operación.

Sin inversión inicial: modelos de largo plazo

Uno de los frenos tradicionales para hoteles medianos o independientes ha sido la inversión inicial. Sin embargo, hoy existen esquemas financieros que eliminan esa barrera.

A través de contratos de largo plazo —como los Power Purchase Agreement (PPA) para solar o Storage as a Service (SaaS) para baterías— los hoteles pagan por la energía generada o gestionada, sin realizar un desembolso inicial. En el caso de Enlight, estos proyectos se estructuran mediante un vehículo financiero propio que asume la inversión y garantiza ahorros desde el arranque.

Impacto inmobiliario y atractivo para inversionistas

Gutiérrez reconoce que la infraestructura energética sustentable es vista de forma positiva por bancos e inversionistas institucionales.

La capacidad de generar energía en sitio, reducir exposición a variaciones tarifarias y mitigar riesgos operativos fortalece el perfil de riesgo del activo, un factor cada vez más relevante en el análisis inmobiliario.

Información y estrategia: el primer paso

Para los desarrolladores turísticos, la recomendación es clara: analizar datos y entender el alcance real de los beneficios.

“Lo primero es poder analizar este tipo de proyectos, entender la solución técnica, entender la parte económica, entender los beneficios tanto ambientales como económicos”, enfatiza la directiva.

La adopción, asegura, seguirá creciendo. Si hace una década la demanda provenía principalmente del sector industrial, hoy el turismo se suma con mayor dinamismo. Más que un camino pendiente, se trata de una curva de adopción en expansión.

En un entorno donde la sustentabilidad dejó de ser un atributo opcional y la resiliencia es parte central de la estrategia de negocio, la energía ya no es solo un costo operativo: es una inversión estructural en la competitividad de los destinos turísticos de México.

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