Por Redacción de Mundo Empresarial

En México, millones de personas continúan tomando decisiones financieras sin acompañamiento profesional. Guardar el dinero “en el colchón,” participar en tandas o aceptar sin cuestionar el producto que ofrece el banco sigue siendo una práctica común. Para Daniel Suero, CEO de SAFEBROK México, el problema de fondo no es la falta de oportunidades de inversión, sino la ausencia de asesoría financiera y educación adecuada.

“La falta de asesoría financiera es el gran error del ahorrador mexicano”, afirma. Y va más allá: el verdadero desafío no es únicamente la bancarización, sino la cultura financiera.

Suero, quien lidera la llegada de SAFEBROK desde España a México en enero de 2026, explica que el primer paso no es vender productos financieros, sino formar criterios.

“Más que inteligencia, es un tema educativo que se transforma en cultura financiera. En muchos países desarrollados, nadie invierte sin un asesor financiero. En México, todavía no se entiende bien qué hace uno”, señala.

La comparación es clara: así como nadie duda en acudir a un médico cuando se trata de salud, las decisiones patrimoniales deberían contar con acompañamiento experto. Sin embargo, la figura del asesor financiero aún no forma parte del día a día del mexicano promedio.

Por ello, SAFEBROK ha apostado por una estrategia distinta en su desembarco en el país: comenzar por la educación financiera, incluso desde edades tempranas, trabajando con universidades y colegios para incorporar el tema como parte del “ADN” formativo.

Uno de los planteamientos más disruptivos de Suero es la incorporación abierta y transparente de la inteligencia artificial en los procesos de asesoramiento.

Antes de invertir, recomienda incluso a quienes no pueden acceder de inmediato a un asesor profesional que consulten herramientas como ChatGPT o Gemini.

“Muchas personas toman decisiones y después, cuando están en el problema, buscan ayuda. No. Hazlo primero. Pregunta antes”, advierte.

Sin embargo, aclara que la inteligencia artificial no sustituye al experto; lo complementa. De hecho, sostiene que su uso responsable suele conducir a una misma conclusión: consultar a un asesor financiero.

“La IA es muy inteligente. Si le explicas tu situación y tu perfil, probablemente te dirá que te asesores con un profesional. Lo mismo pasa en salud: para temas básicos responde, pero cuando profundizas te dice que consultes a un doctor”, explica.

En el caso de SAFEBROK, la tecnología forma parte integral de su metodología. Suero asegura que han trabajado en integrar inteligencia unificada al modelo tradicional de asesoría, replicando las mejores prácticas de la banca privada internacional, pero adaptadas al cliente cotidiano, no solo a grandes patrimonios.

“Nosotros utilizamos la inteligencia artificial en vivo con nuestros clientes, con los parámetros correctos y la información precisa, para diseñar su portafolio ideal y explicar claramente riesgos y rentabilidades esperadas”, sostiene.

La desconfianza del mexicano hacia las inversiones no surge de la nada. Suero reconoce que ha habido entidades no profesionales que se han aprovechado de personas con baja educación financiera, generando experiencias negativas que afectan a todo el sector.

Esa falta de confianza explica en parte por qué muchas personas prefieren no invertir o aceptar sin cuestionar lo que ofrece su banco.

“Que tu director de oficina te ofrezca un producto no significa que sea la mejor opción para ti. Siempre contrasta, siempre pregunta”, enfatiza.

Para Daniel Suero, el mensaje es claro: la inteligencia artificial llegó para quedarse y puede ser una gran aliada para democratizar la educación financiera, pero el acompañamiento profesional sigue siendo clave.

La propuesta de SAFEBROK, firma que este año marca su expansión internacional con su llegada a México es clara: optimizar rendimientos, reducir riesgos y profesionalizar la toma de decisiones patrimoniales.

En un país donde el ahorro muchas veces se queda inmóvil y la inversión aún genera temor, el verdadero cambio podría comenzar no con un producto financiero, sino con una pregunta: ¿estoy tomando esta decisión con la asesoría adecuada?

Compartir en:​