Entrevista con José Medina Mora

En un momento decisivo para la economía mexicana, marcado por la relocalización de cadenas productivas, la revisión del T-MEC y la necesidad de fortalecer la inversión y el estado de derecho, el liderazgo del sector privado adquiere una dimensión estratégica. México se encuentra ante una oportunidad histórica para consolidarse como uno de los destinos más competitivos del mundo, pero también enfrenta retos estructurales que exigen visión, unidad y diálogo institucional.

En este contexto, la revista Mundo Empresarial entrevista a José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), para conocer su perspectiva sobre el momento económico que vive el país, las prioridades del sector empresarial rumbo a la revisión del T-MEC y las condiciones necesarias para detonar una etapa de mayor inversión productiva, competitividad y desarrollo incluyente.

Visión, liderazgo y momento histórico.

Mundo Empresarial.- Usted ha señalado que México necesita elevar la inversión al 25 % del PIB para detonar un crecimiento sostenido. Desde su perspectiva, ¿qué tan cerca o lejos estamos de lograrlo y qué lo hace confiar en que este sí puede ser el sexenio de la inversión productiva?

José Medina Mora.- Creo que mi principal motivación para pensar en que sí lograremos más inversión productiva está en que creo en México, creo en el talento, creo en los recursos que tenemos y nuestra posición geográfica estratégica con los mercados más dinámicos del mundo. Creo en la experiencia que tenemos para atraer inversión, cada vez de más sectores y más especializados. 

Y algo más que me hace seguirlo creyendo es que se está dialogando y se están desarrollando estrategias en conjunto con el gobierno federal para lograr las mejores condiciones para atraer y retener las inversiones. Si seguimos unidos, sin duda seguiremos avanzando.

ME.- Hoy México es observado con enorme interés por inversionistas globales. ¿Qué mensaje le gustaría enviar al empresariado nacional e internacional sobre el papel que puede jugar México en esta nueva etapa del comercio mundial?

JMM.- Ante las grandes oportunidades que tenemos, desde el sector privado mexicano tenemos el reto de asumir un liderazgo activo de unión, de construcción conjunta de las alianzas y estrategias que nos permitan consolidar la atracción de nuevas inversiones, y más inversión de quienes ya están aquí. Para ello, es indispensable seguir cuidando las condiciones para la inversión, y eso solo podrá lograrse con un sector empresarial unido y activo que dialogue con otros sectores, y que sea firme en sus convicciones y objetivos.

El T-MEC como palanca estratégica de desarrollo

ME.- El T-MEC ha sido uno de los principales factores de certidumbre para la inversión. De cara a su revisión en 2026, ¿por qué considera que este tratado sigue siendo una ventaja competitiva clave para México?

JMM.- El T-MEC ha sido un acuerdo fundamental para la integración y proyección económica de la región al establecer un marco institucional con criterios y reglas claras para el libre comercio y la certidumbre jurídica para la inversión y el desarrollo de diversos esquemas de negocios; nos han permitido no solo integrarnos económicamente, sino política, cultural y socialmente. 

En momentos de múltiples cambios en el orden global y de alta competencia comercial, esta renegociación del tratado será determinante para fortalecer los acuerdos que nos permitan seguir siendo la región más competitiva del mundo y lograr importantes resultados para el interés nacional. 

ME.- Desde el CCE, ¿cuáles son los temas prioritarios que el sector empresarial mexicano quiere poner sobre la mesa en la revisión del T-MEC para fortalecer la integración regional con Estados Unidos y Canadá?

JMM.- Primero que nada, nuestro objetivo desde el CCE es llegar con una sola voz y un frente unido a la renegociación del T-MEC, por lo cual trabajaremos en conjunto para lograr la coordinación de la iniciativa privada mexicana y el impulso de temas claves como el nearshoring y acordar reglas claras para evitar situaciones de incertidumbre como las del último año, donde tuvimos que estar negociando para que los aranceles no nos afectaran tanto. 

Nuestra intención no es solo salvar el Tratado, sino lograr una sólida negociación para trazar una ruta de trabajo hacia mediano y largo plazo. 

Y el papel que jugará el nearshoring será estratégico, porque será una evidencia más de que si entre las naciones de Norteamérica trabajamos unidas, podemos ser más competitivas.

ME.- En un contexto de tensiones comerciales, proteccionismo y ajustes geopolíticos, ¿cómo puede México consolidarse como el socio más confiable de Norteamérica dentro del T-MEC?

JMM.- La colaboración entre México, EUA y Canadá no es nueva, hay décadas de historia en acuerdos y tratados comerciales que nos han permitido hoy decir que somos la 

región más competitiva del mundo.

Hemos construido una relación de confianza y compromiso conjunto, entre los tres países hemos mejorado y atendido nuestros retos bajo el modelo de tratados como el TLCAN, que estuvo vigente por 26 años, y ahora el T-MEC, que entra a una necesaria etapa de revisión para recuperar esa trayectoria de reglas claras y libre comercio entre países.

Durante estas décadas, la relación comercial entre México y EUA, por ejemplo, nos ha consolidado como su principal socio comercial, y el año 2025, a pesar de las diversas tensiones que existieron, se logró un récord histórico de exportaciones de México hacia nuestro vecino del norte. 

ME.- ¿Qué sectores productivos mexicanos —industria, agroindustria, servicios, tecnología— tienen hoy la mayor oportunidad de crecer y sofisticarse gracias al T-MEC?

JMM.- Consolidar al nearshoring nos permitirá potenciar los sectores donde ya tenemos importante colaboración como el automotriz, la manufactura y el tecnológico, pero también está la posibilidad de que sectores como el inmobiliario y el de la construcción sigan creciendo por medio de este modelo.

Inversión, certidumbre y diálogo institucional

ME.- Usted ha sido claro al señalar que el CCE no es oficialismo ni oposición, sino una institución. ¿Cómo se construye un diálogo efectivo con el gobierno que genere certidumbre, reglas claras y confianza para invertir?

JMM.- Un diálogo provechoso requiere de escucha, propuestas, contrapesos y compromisos conjuntos.

Para lograr esos elementos en nuestra vinculación con el gobierno federal buscaremos llevar la voz de quienes invierten, producen y trabajan por México, enfocándonos en pasar del discurso a la agenda, y de la agenda al resultado.

Nosotros buscamos beneficios para todo el país, no para unos cuantos, y siempre estableceremos un diálogo respetuoso e independiente.

ME.- ¿Qué condiciones considera indispensables para que la inversión que llegue a México bajo el paraguas del T-MEC sea de largo plazo y con alto impacto en empleo y desarrollo regional?

JMM.- Sin duda, que mantengamos el diálogo y la colaboración entre sectores, y que unidos atendamos los principales desafíos del país para garantizar certeza jurídica a la inversión. Entre esos desafíos está el contar con mecanismos que den certidumbre del cumplimiento de leyes y acuerdos internacionales, y por supuesto el garantizar seguridad para las personas y para las empresas. 

Unidad empresarial y fortalecimiento del CCE

ME.- Ha hablado de hacer del CCE “la casa de todos”. ¿Cómo se integra en esta visión a las micro, pequeñas y medianas empresas para que también se beneficien del comercio internacional y del T-MEC?

JMM.- Las MiPyMEs son el motor de la economía de México y requieren impulso y acompañamiento sostenido para que se consolide su crecimiento. Desde el CCE uno de mis objetivos es ampliar las oportunidades para los jóvenes emprendedores, para las mujeres y para todas las personas que estén en las MiPyMEs.

Buscaremos fortalecer los mecanismos para que estas empresas sean más sólidas, desarrollen productos innovadores y se sigan integrando a las cadenas de valor en esta relación comercial con los países de Norteamérica.

ME.- ¿Qué aprendizajes deja la experiencia reciente del empresariado mexicano sobre la importancia de la unidad frente a momentos de cambio económico y político?

JMM.- En la historia política y económica de México, el empresariado siempre ha impulsado cambios clave por la libertad, los derechos y un sistema democrático con equilibrios al poder.

Fuimos parte del impulso de organismos autónomos indispensables como Banxico y el INE, y el momento actual no es la excepción. Nos hemos distinguido por sumar ideas y voluntades y eso seguiremos haciendo mediante un liderazgo de escucha, compromiso y colaboración. 

Infraestructura, energía y competitividad

ME.- Para aprovechar plenamente el T-MEC y el nearshoring, la infraestructura y la energía son determinantes. ¿Cuáles son los cuellos de botella más urgentes que debemos resolver como país?

JMM.- Consideramos que hay diversas áreas de oportunidad para que México aproveche todo su potencial para la llegada de más inversiones. Entre ellas están: mejorar la infraestructura logística, garantizar el suministro de energía sobre todo desde fuentes renovables. Por supuesto, el tema de la seguridad que nadie en este país podemos ignorar, y que compromete nuestra paz. Y otro elemento indispensable es fortalecer la impartición de justicia y el combate a la corrupción, para dar certeza de que las inversiones estarán protegidas ante la ley y un Poder Judicial independiente. Sabemos que la Reforma Judicial del 2024 implicó reacciones adversas de organismos y empresas internacionales, y esa es una situación que debemos de seguir trabajando para que ya no afecte a nuestra economía.

Y ahí es donde deben estar las apuestas presupuestales y estratégicas tanto del gobierno federal como del sector privado. 

Seguridad, estado de derecho y entorno de negocios

ME.- La seguridad y el estado de derecho son factores cada vez más relevantes para la inversión. ¿Qué papel puede y debe jugar el empresariado organizado para mejorar el entorno en el que operan las empresas?

JMM.- En el sector privado, como ciudadanos y como agentes económicos debemos ser un contrapeso ante los poderes públicos, siempre con propuestas, disposición a la colaboración y manteniendo la independencia. Y con mayor razón desde los organismos empresariales, quienes debemos representar esas demandas y necesidades del sector y llevarlas de la mejor manera con las autoridades.

Casos en México han mostrado que para atender temas como la inseguridad, el gobierno federal no puede solo, y que cuando se logran alianzas sólidas, se pueden lograr mejores resultados, en menos tiempo.

Desarrollo social, talento y sostenibilidad

ME.- Más allá de cifras macroeconómicas, ¿cómo lograr que los beneficios del T-MEC se traduzcan en mejores salarios, desarrollo de talento y movilidad social?

JMM.- Sin duda, garantizar un salario y condiciones laborales dignas son claves para lograr que nadie se quede atrás, pero aún no están totalmente consolidados en el entorno laboral en México, pues hay empresas que no cumplen cabalmente con esto, y además prevalece la informalidad. 

Por ello, oportunidades tan valiosas como la de la integración económica por medio del T-MEC deben traducirse en mejores salarios y oportunidades de desarrollo personal y profesional para las personas, y mayor transición a la formalidad. Debemos seguir impulsando esquemas de vinculación académica y laboral, y apoyando el talento mexicano.

Asimismo, aunque las regiones del país tengan diversas vacaciones económicas y se enfoquen en ciertos sectores, es clave que también se propicie un desarrollo regional más equitativo, que nos permita que avancemos a la par por un México más próspero. 

ME.-¿Qué responsabilidad tiene hoy el empresariado mexicano en la formación de capital humano y en la construcción de un crecimiento más incluyente y sostenible?

JMM.- Yo considero que los empresarios somos claves en la construcción de un nuevo modelo de desarrollo inclusivo en el país, donde desde cada sector asumamos un compromiso por impulsar el crecimiento económico, a la par del desarrollo social y la sustentabilidad.

Podemos actuar desde los organismos empresariales pero primero empezar por nuestras empresas, transformar realidades desde esos espacios y convertirlos en verdaderos vehículos de transformación social. 

Tenemos la responsabilidad de poner a las personas al centro, y eso nos hará aportar a la construcción de un México inclusivo, justo y sostenible.

Mirada al futuro y mensaje final

ME.- Pensando en los próximos tres a cinco años, ¿qué escenario económico visualiza para México si logramos aprovechar plenamente el T-MEC y el nearshoring?

JMM.- Hacia el futuro, veo con esperanza un México más unido, con diálogo y escucha, que deje atrás la polarización y la descalificación. Que sume voluntades, experiencias y talento. Si logramos esto, podremos aprovechar las oportunidades que, espero, nos traerá un T-MEC fortalecido después de la renegociación y con más herramientas para capitalizar el nearshoring en todas las regiones del país.

ME.- Finalmente, ¿qué llamado haría a los empresarios mexicanos para asumir un papel más activo, visionario y corresponsable en este momento decisivo para el país?

JMM.- Desde el sector privado mexicano tenemos la oportunidad de ejercer un papel activo por un México más próspero. En momentos desafiantes es donde nuestra visión de país debe traducirse en un liderazgo comprometido y participativo. Yo estoy convencido de que unidos, podremos hacer un gran papel en este momento de la historia de México. 

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