Esta tarde se llevó a cabo con éxito la presentación del libro “La seguridad privada en el Estado mexicano”, en el auditorio de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN).
Esta obra colectiva, coordinada por los especialistas Armando Zúñiga Salinas, presidente de ASUME; Carlos Matute, investigador del IMEESDN y Jaime Domingo López, presidente de la Comisión de Seguridad del CCE, reunió a líderes empresariales, autoridades legislativas, co-autores de la obra y expertos, para debatir sobre la urgencia de redefinir el rol de este sector frente a los desafíos actuales de gobernanza y desarrollo económico.
El presídium encargado de comentar y presentar la obra estuvo conformado por destacados líderes y legisladores: José Medina Mora (presidente del Consejo Coordinador Empresarial, CCE), en representación de Alejandro Malagón (presidente de la CONCAMIN) estuvo Juan Alberto Porras, Tesorero en CONCAMIN, Juan José Sierra (presidente nacional de COPARMEX), la senadora Juanita Guerra Mena, la senadora Lucía Trasviña, el Dr. Israel Alvarado Martínez y Armando Zúñiga (presidente de ASUME), contando además con la participación de Jaime Domingo López (presidente de la Comisión de Seguridad del CCE) como maestro de ceremonias.
Durante el evento, se destacó que la idea central de la obra sostiene que la seguridad de una nación no puede entenderse como una responsabilidad exclusiva del gobierno y de las policías. La seguridad pública y la seguridad privada forman parte de un mismo ecosistema y deben operar de manera coordinada.
Los autores cuestionan la visión tradicional que reduce la seguridad privada a la simple contratación de personal de vigilancia. En su lugar, plantean que se trata de una actividad amplia y sofisticada que abarca:
• Prevención del delito y evaluación de riesgos.
• Inteligencia y tecnología aplicada (videovigilancia, inteligencia artificial y ciberseguridad).
• Protección de infraestructura crítica y cadenas de suministro.
• Continuidad de operaciones y salvaguarda de las actividades económicas.
Desde la perspectiva corporativa, el libro argumenta que la seguridad no debe considerarse un simple gasto operativo, sino una inversión estratégica fundamental que influye directamente en la protección de los colaboradores, el patrimonio, la capacidad de inversión y la resiliencia ante crisis. Para lograrlo, los ponentes enfatizaron la necesidad de apostar por la profesionalización, la capacitación continua, la certificación rigurosa y la homologación regulatoria.
Asimismo, se abordó el reto regulatorio histórico de México, marcado por la dispersión normativa entre los distintos niveles de gobierno. En un contexto donde se discute activamente la consolidación de una Ley General de Seguridad Privada, la obra aporta elementos esenciales para unificar criterios, actualizar modalidades tecnológicas y reconocer institucionalmente a la industria como un componente formal y auxiliar del sistema de seguridad nacional.
