Por MUNDO EMPRESARIAL

La forma en que millones de pequeños negocios cobran a sus clientes podría cambiar en los próximos meses. Junto con el Paquete Económico 2027, el 8 de septiembre llegó a la Cámara de Diputados una iniciativa que ha recibido menos reflectores que el presupuesto, pero que toca directamente la caja registradora de la pyme: la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos.

Su objetivo declarado es acelerar los pagos digitales, reducir el uso de efectivo y ampliar la inclusión financiera. Son metas razonables. La pregunta para el empresario es otra: ¿quién pagará la transición, a qué ritmo y bajo qué reglas? La iniciativa se discute en la Comisión de Hacienda en paralelo a la Ley de Ingresos, que los diputados deben aprobar a más tardar el 20 de octubre. Es el momento de que el sector empresarial haga oír su voz.

Qué propone la ley, en pocas palabras

El punto central es que aceptar pagos digitales dejaría de ser solo una decisión comercial y podría convertirse en una obligación en ciertos sectores. Estos son los elementos que más importan a una pyme:

  • Hacienda decidirá qué sectores dejan el efectivo. Según el artículo 13, la Secretaría de Hacienda determinará los sectores estratégicos donde el pago digital podrá ser la única forma de pago. Tendría 15 días hábiles para hacerlo una vez que la ley entre en vigor.
  • Obligación de habilitar la infraestructura. Los proveedores de bienes y servicios, igual que las autoridades, tendrían que contar con lo necesario para recibir y promover los pagos electrónicos.
  • Códigos QR en las terminales. Banxico y la CNBV podrán pedir que los negocios que ya cobran con terminal punto de venta también acepten pagos con QR.
  • CoDi sin comisiones. El gobierno plantea apoyarse en el SPEI y CoDi de Banxico, con pagos sin comisión y cuentas de apertura sencilla de hasta 135 mil pesos.
  • CURP Digital como identificación para contratar servicios financieros a distancia.
  • Transición gradual y excepciones. Las autoridades de cada sector podrán fijar plazos de transición, y el artículo 15 permite usar efectivo o cheque cuando una contingencia impida cobrar en forma digital. Por ahora, el texto no contempla sanciones específicas.

El presidente de la Comisión de Hacienda, Carol Antonio Altamirano, ha señalado que gasolineras y carreteras serían los primeros sectores en la mira, y que el dictamen buscará preservar el uso de efectivo.

Lo que la pyme puede ganar

Bien implementada, esta ley puede jugar a favor del pequeño negocio. Cobrar con QR o transferencia sin comisión es más barato que una terminal bancaria tradicional, cuyo costo por transacción pesa mucho en márgenes pequeños.

También hay ventajas en seguridad y control. Menos efectivo en caja significa menos riesgo de robo, menos tiempo contando billetes y cuadres más rápidos. Cada venta digital deja registro, y ese historial puede convertirse en la llave para algo que muchas pymes no tienen: acceso a crédito, porque un banco o una financiera puede ver flujos reales de ingresos.

Por último, el cliente ya cambió. Cada vez más consumidores, sobre todo los jóvenes, esperan pagar con el celular. El negocio que no lo ofrece pierde ventas, con o sin ley.

Lo que preocupa

El problema no está en el destino, sino en el camino. Hay cuatro riesgos que la pyme debe tener presentes:

  • Discrecionalidad. Que una sola dependencia decida qué sectores dejan de aceptar efectivo, y en solo 15 días hábiles, deja poco espacio para consultar a quienes tendrán que cumplir. Un giro puede amanecer con una obligación nueva sin haber sido escuchado.
  • Costos de entrada. “Habilitar la infraestructura” significa celular, conexión estable, cuenta bancaria y, a veces, una terminal. Para una papelería o una fonda en una colonia popular, ese costo no es menor.
  • Conectividad desigual. En muchas zonas rurales y semiurbanas, la señal falla. Si un sector se vuelve solo digital, una caída de red equivale a no poder vender, aunque la excepción por contingencia ayude.
  • Fiscalización e informalidad. Todo pago digital deja rastro. Expertos ven en la ley una herramienta para fortalecer la trazabilidad del dinero, en línea con la reforma antilavado. Para la pyme formal es neutral, pero si las reglas son rígidas, pueden empujar a algunos negocios a quedarse en la informalidad en lugar de sacarlos de ella.

Qué puede hacer hoy el empresario pyme

No hace falta esperar a que la ley se apruebe para prepararse. Con pasos sencillos, el negocio puede llegar adelantado:

  1. Abrir o revisar su cuenta bancaria de negocio y activar CoDi o los cobros por transferencia SPEI.
  2. Comparar costos de cobro. Revisar cuánto paga hoy por terminal y cuánto le costaría cobrar con QR o transferencia.
  3. Ofrecer ya el pago digital junto al efectivo, para que sus clientes y su equipo se acostumbren antes de cualquier obligación.
  4. Ordenar su información fiscal. Si las ventas digitales dejan rastro, conviene que lo declarado y lo cobrado coincidan.
  5. Seguir la discusión y participar a través de su centro empresarial COPARMEX, sobre todo si su giro podría ser considerado “estratégico”.

Lo que el sector empresarial debe pedir

La digitalización de los pagos es inevitable y, en buena medida, deseable. Pero una ley que cambia cómo cobran millones de negocios no puede diseñarse sin ellos. Antes de que se apruebe el dictamen, el sector empresarial debería pedir cuatro cosas:

  • Consulta previa y criterios claros antes de declarar un sector como “solo digital”, en lugar de un plazo de 15 días.
  • Gradualidad real y diferenciada según el tamaño del negocio y la conectividad de cada región.
  • Garantía de cero comisiones por escrito en la ley, no solo como intención, y apoyos para el equipamiento de las microempresas.
  • Que el efectivo siga siendo una opción donde la infraestructura todavía no está lista.

La pyme mexicana ha demostrado que sabe adaptarse cuando las reglas son claras. Lo que necesita no es que la frenen ni que la empujen, sino que la acompañen. Si la ley logra eso, cobrar sin efectivo puede ser una oportunidad y no una carga más.

Compartir en:​