Por Armando Zúñiga Salinas
Presidente de Grupo IPS y de ASUME
El futuro de la seguridad privada ya llegó a México. Y no viene a sustituir al ser humano, sino a llevarlo al siguiente nivel.
Esta semana vivimos uno de los acontecimientos más importantes en las tres décadas de historia de Grupo IPS: recibimos nuestros primeros dos robots autónomos, diseñados para realizar tareas de seguridad y prevención de riesgos en plantas industriales, instalaciones logísticas y grandes superficies.
Lo que hace algunos años parecía una escena de ciencia ficción, hoy comienza a convertirse en una realidad operativa.
Detrás de este acontecimiento existen años de investigación, viajes a diferentes países, acercamientos con fabricantes, evaluaciones tecnológicas y múltiples pruebas. No buscábamos simplemente adquirir robots; buscábamos encontrar una tecnología capaz de transformar la manera en que protegemos a las personas, las instalaciones y el patrimonio de nuestros clientes.
Hoy podemos afirmar que hemos dado un paso histórico hacia una nueva generación de servicios de seguridad privada en México.
Pero quiero comenzar aclarando algo fundamental: no estamos incorporando robots para reemplazar trabajadores. Estamos incorporando tecnología para construir mejores trabajadores, mejores empleos y una industria mucho más competitiva.
La paradoja del empleo: necesitamos tecnología porque nos faltan personas
Uno de los grandes desafíos que enfrenta actualmente la industria de la seguridad privada es la escasez de talento humano.
Estimamos que en México existe un déficit cercano a los 150 mil puestos de trabajo en nuestro sector, una situación que representa enormes desafíos para las empresas que diariamente protegen industrias, centros comerciales, hospitales, aeropuertos, instalaciones estratégicas y cadenas logísticas.
Al mismo tiempo, la demanda de seguridad continúa creciendo y los riesgos se vuelven cada vez más complejos.
¿Cómo podemos responder a esta realidad?
La respuesta no consiste exclusivamente en contratar más personas. Necesitamos transformar nuestro modelo operativo mediante tecnología, automatización, inteligencia artificial y una mayor especialización del talento humano.
Los robots pueden realizar recorridos programados, monitorear grandes superficies, identificar determinadas anomalías mediante sus sensores y sistemas de análisis, transmitir información en tiempo real y apoyar las tareas de prevención y vigilancia.
Esto permite que nuestros Técnicos en Seguridad Patrimonial (TSP) evolucionen hacia funciones de mayor responsabilidad: análisis de riesgos, supervisión tecnológica, interpretación de información, atención de emergencias y toma de decisiones.
La tecnología debe encargarse de las tareas repetitivas; las personas, de aquellas que requieren inteligencia, criterio, sensibilidad y capacidad de respuesta.
Detrás de cada robot hay una nueva cadena de empleos
Con frecuencia escuchamos que la inteligencia artificial y la robótica provocarán la desaparición de millones de empleos.
Sin embargo, pocas veces analizamos la cantidad de nuevas oportunidades laborales que surgen alrededor de estas tecnologías.
Detrás de un robot existe una extensa cadena productiva que comienza con el diseño industrial, la fabricación de componentes electrónicos, sensores, motores y sistemas de navegación.
Continúa con el ensamblaje, la programación, el desarrollo de software, los algoritmos de inteligencia artificial y la integración de sistemas.
Y cuando el robot comienza a trabajar, la generación de empleos no termina.
Se necesitan técnicos especializados en mantenimiento, ingenieros en sistemas, desarrolladores, operadores remotos, analistas de información, supervisores de centros de monitoreo y personal capacitado para responder a las emergencias detectadas por estos equipos.
Es decir, estamos frente a una transformación de la naturaleza del trabajo.
El verdadero riesgo no es que los robots sustituyan a las personas; el riesgo es que las personas y las empresas no nos preparemos para trabajar con ellos.
Por eso considero que uno de los compromisos más importantes del empresariado mexicano debe ser invertir en la capacitación y reconversión de las habilidades de nuestros colaboradores.
La innovación tecnológica solamente tiene sentido cuando se traduce en bienestar humano.
Visión IPS 2030: de una empresa de personas a una empresa de tecnología con personal especializado
En Grupo IPS hemos construido durante más de tres décadas una cultura empresarial que coloca a las personas en el centro de todas nuestras decisiones.
Esa filosofía no cambia con la llegada de los robots. Por el contrario, se fortalece.
Nuestra Visión 2030 plantea una transformación profunda: evolucionar de una empresa tradicional de seguridad basada principalmente en personal operativo a una empresa de inteligencia y tecnología con especialistas altamente capacitados y capacidad de reacción en todo México.
Queremos que nuestros colaboradores dejen de ser vistos únicamente como guardias de seguridad y sean reconocidos como verdaderos profesionales de la protección patrimonial.
Queremos que dominen nuevas herramientas tecnológicas, desarrollen competencias digitales y puedan acceder a mejores oportunidades de crecimiento profesional.
Y, especialmente, queremos que esa especialización se traduzca en mejores remuneraciones y mayor calidad de vida para ellos y sus familias.
No podemos aspirar a una industria de clase mundial manteniendo modelos laborales y tecnológicos del siglo pasado.
La llegada de nuestros primeros robots representa un paso concreto en esa dirección.
No se trata de incorporar tecnología por moda o para generar una imagen de modernidad. Se trata de rediseñar nuestro modelo de negocio, elevar la productividad, mejorar la calidad de nuestros servicios y ofrecer soluciones cada vez más sofisticadas a nuestros clientes.
El nuevo modelo: inteligencia artificial, robótica y capacidad de reacción humana
La seguridad privada del futuro no dependerá exclusivamente de cuántos elementos estén presentes en una instalación, sino de la capacidad para anticipar riesgos, interpretar información y responder oportunamente.
Imaginemos una planta industrial donde robots autónomos realizan patrullajes, cámaras inteligentes analizan comportamientos inusuales, sensores identifican condiciones de riesgo y toda esa información llega a un centro de monitoreo operado por especialistas.
Ante una situación de emergencia, la tecnología genera una alerta y un equipo humano capacitado evalúa, decide y ejecuta los protocolos correspondientes.
Ese es el modelo que estamos construyendo.
Robótica para ampliar nuestras capacidades. Inteligencia artificial para fortalecer la prevención. Talento humano para tomar decisiones. Y capacidad de reacción para proteger lo verdaderamente importante.
La combinación de estas herramientas puede transformar la seguridad patrimonial, la seguridad industrial y la prevención de riesgos laborales.
También permitirá desarrollar nuevos indicadores de desempeño, optimizar recursos y ofrecer a nuestros clientes información mucho más precisa sobre las condiciones de seguridad de sus instalaciones.
En otras palabras, estamos transitando de un modelo predominantemente reactivo hacia uno cada vez más preventivo, inteligente y tecnológico.
México tiene la oportunidad de liderar esta transformación
La incorporación de robótica a la seguridad privada también abre una oportunidad extraordinaria para nuestro país.
México cuenta con una importante industria manufacturera, talento en ingeniería, desarrolladores tecnológicos y una ubicación estratégica que puede convertirnos en protagonistas de esta nueva revolución industrial.
¿Por qué limitarnos a importar tecnología cuando podemos aspirar a desarrollarla, integrarla y eventualmente fabricarla en nuestro país?
La colaboración entre empresas de seguridad, universidades, centros de investigación, fabricantes y desarrolladores de inteligencia artificial puede impulsar un nuevo ecosistema de innovación.
Desde ASUME, organización que tengo el honor de presidir y que reúne a más de 30 asociaciones del ecosistema de la seguridad privada, considero indispensable impulsar esta conversación.
Nuestra industria debe participar activamente en la transformación tecnológica del país, promoviendo la profesionalización, la capacitación, la regulación adecuada y la adopción responsable de nuevas herramientas.
La seguridad privada ya no puede entenderse solamente como una actividad intensiva en mano de obra. Debe evolucionar hacia una industria generadora de inteligencia, tecnología, innovación y empleos especializados.
El futuro no se espera, se construye
La llegada de nuestros primeros robots a Grupo IPS representa mucho más que una inversión tecnológica.
Representa una declaración de hacia dónde queremos llevar a nuestra empresa y una muestra de lo que puede alcanzar la seguridad privada mexicana.
Sabemos que este proceso apenas comienza. Vendrán nuevas pruebas, aprendizajes, desarrollos y desafíos. La robótica y la inteligencia artificial requieren inversiones, supervisión humana, protocolos de seguridad y una actualización permanente.
Pero también estamos convencidos de que las empresas que no comiencen hoy su transformación tecnológica enfrentarán enormes dificultades para competir en los próximos años.
Nuestra responsabilidad como empresarios no es resistirnos al futuro, sino prepararnos para construirlo.
Y hacerlo sin perder de vista que detrás de cada innovación debe existir un propósito humano.
En Grupo IPS queremos ser protagonistas de esta nueva era, impulsar la innovación en la seguridad privada y demostrar que México tiene la capacidad de desarrollar servicios de seguridad de clase mundial.
Porque nuestra visión no es tener menos personas y más robots.
Nuestra visión es tener mejores profesionales, mejor remunerados, respaldados por la tecnología más avanzada.
Y si algo hemos aprendido después de más de tres décadas de trayectoria empresarial, es que la verdadera innovación no consiste únicamente en incorporar máquinas inteligentes.
Consiste en utilizar la tecnología para hacer más grandes las capacidades y las oportunidades de las personas.
El futuro de la seguridad privada ya comenzó. Y en la Familia IPS hemos decidido ser parte de quienes lo construyen.