Por Francis Bravo 

Salgado Torres refirió cómo los efectos de la guerra condicionan los cerebros de niñas, niños y adolescentes. (Imagen tomada de la web)

La crisis de inseguridad que se vive en todo el país, situaciones de violencia como las vividas el pasado 22 de febrero en varios estados, entre ellos Colima, afecta también a las niñas y a los niños en su estado emocional y salud mental, señaló la doctora Sarita Salgado Torres.

La también catedrática e investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima, indicó que desgraciadamente a veces se desestima la probabilidad de afectación que puede haber en un cerebro infantil, “pero es muchísima”.

Refirió que hay estudios donde se señala la afectación en las habilidades para convivir con otros y que el aprovechamiento académico también se puede ver disminuido.

“Lo que sí se ha reportado es que hay muchos síntomas de ansiedad y depresión, como trastorno de estrés postraumático, tras situaciones de vulnerabilidad o exposición a la muerte o a la separación forzada de sus seres queridos; hay dificultades en atención, agresividad, alteraciones cognitivas, es decir, sentir que todo es una catástrofe e incluso el inicio de consumo de sustancias psicoactivas”, mencionó.

Salgado Torres refirió que existe una literatura muy robusta en la que se habla de cómo los efectos de la guerra condicionan los cerebros de niñas, niños y adolescentes, y existe un estudio donde se reportó que el 10.5 de las y los infantes que vivieron los ataques terroristas de las Torres Gemelas desarrollaron trastorno de estrés postraumático y 25% desarrollaron depresión o ansiedad.

De igual manera, indicó que las crisis recientes por la inseguridad no dejan efectos solo a corto plazo, sino a largo plazo también.

Ante la situación de violencia vivida recientemente, la doctora recomendó a las madres y padres explicar a las y los menores lo sucedido, “acercarnos a nuestros hijos y preguntarles cómo están, validar sus emociones, hablarles acerca de que a veces en el cerebro las situaciones no las tenemos como tal, en vivo, pero las representaciones metales, es decir, lo que imaginamos, está sucediendo en nuestro cuerpo”.

Torres Salgado mencionó que el cerebro humano detecta que hay peligro, y desgraciadamente, aunque en la realidad no estemos en una situación peligrosa, con imaginarlo segregamos muchas hormonas.

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