El Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio organizó Wellbeing 360: Organizaciones con Propósito, celebrado en Expo Santa Fe, Ciudad de México, el 9 de octubre de 2025. Fue un encuentro multisectorial que reunió a grandes líderes del ámbito empresarial, académico y social; en este marco, el psicólogo Michael Steger, director del Center for Meaning and Purpose, planteó cómo diferenciar metas de propósito y cómo traducir esa distinción en culturas organizacionales que generan pertenencia real. El eje: dejar de perseguir criterios ajenos de éxito, volver a lo esencial —valores, comunidad y vínculos auténticos— y diseñar sistemas que muestren a cada persona cómo y por qué importa.
Steger explicó que una meta es finita, mientras que el propósito es un trayecto abierto que orienta la vida: “Una meta está pensada para alcanzarse; su fin es ser algo que realmente puedas lograr. En cambio, el propósito es como una aventura abierta: no sabes si alguna vez lo terminas ni cuánto tomará; lo que sí sabes es que trabajas hacia él, y ese trabajo ya hace una diferencia en tu vida”, afirmó.
Sobre el vacío del “éxito” cuando se adopta sin cuestionar, advirtió: “Con frecuencia los criterios de éxito no los elegimos nosotros, vienen de afuera; por eso, cuando ‘triunfamos’ según la definición de otros, podemos sentir: ‘¿para qué me molesté?’. Mucha gente sacrifica cosas que nos llenan profundamente —tiempo, relaciones, bienestar—, y lo triste es que muy pocos se sienten realmente satisfechos por un reloj, un auto o una oficina de esquina”.
Para reconectar con el propósito, su receta fue regresar a lo básico y a la comunidad: “La respuesta menos glamorosa es volver a lo esencial: antes obteníamos eso en comunidades pequeñas que nos conocían; practicábamos valores, comunidad, amor. Hoy necesitamos conexiones no transaccionales, con intimidad y vulnerabilidad; hacernos preguntas de fondo —quién soy, qué me mueve, qué no voy a sacrificar y por qué hago lo que hago— y buscar mentores que hayan tenido éxito sin perder el alma”.
Finalmente, llamó a las organizaciones a pasar del discurso a la práctica: “La empresa debe ser quien muestre a las personas exactamente cómo y por qué importan —no solo decir ‘importas’ y esperar que adivinen—. El retorno de inversión es enorme a nivel financiero y de desempeño individual, pero no es una solución exprés: no puedes exigir que alguien sienta su trabajo como significativo; hay que invertir en aclarar los caminos hacia el sentido”. Al convocar y albergar esta conversación en Wellbeing 360, Tecmilenio impulsa que más empresas traduzcan el propósito en decisiones, hábitos e incentivos concretos de gestión y cultura. Tecmilenio seguirá promoviendo el bienestar y la proposición de prácticas positivas para la promoción de la felicidad de sus estudiantes y colaboradores, a través de su Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI).