Los artistas cada vez más recurren a este método para ganar visitas, pero ¿es perjudicial escuchar una canción en bucle?

Por Gonzalo Ríos Díez

A todos nos ha pasado alguna vez que empezamos a escuchar la misma canción una y otra vez y nunca nos cansamos de ella o peor, no se nos puede ir de la mente. Si esto te ha ocurrido alguna vez, no te preocupes, es algo común. Según el medio Psicología y Mente, cuando escuchamos música que nos gusta, el cerebro libera dopamina y genera una sensación de placer y recompensa en el cuerpo.

Escuchar nuestra canción favorita en bucle, puede hacer que nuestra actividad cerebral se relaje y permite la autorreflexión y la divagación mental. Otra de las razones por la que escuchar una y otra vez la misma canción puede ser la nostalgia que genera la pieza. Según Psicología y Mente, la música es capaz de activar el hipocampo y hacer que algunos recuerdos lejanos sean más accesibles.

El efecto ‘earworm’

En un momento en el que lo importante son las reproducciones y no tanto vender discos, los artistas buscan que sus canciones tengan ese efecto ‘earworm’, básicamente, melodías pegadizas que se te queden todo el día en bucle en tu mente. Melodías sencillas y repetitivas y las letras fáciles suelen caracterizar a estas canciones.

Aunque no lo creas, hay una forma de librarse de una canción que tenemos en bucle. Identifica esa pieza, escúchala completa, sin interrupciones ni distracciones y luego haz algo que requiera que tu cerebro trabaje, por ejemplo un crucigrama. Así puedes librarte de esa melodía.

La música en bucle puede generar ansiedad

Puede que solo escuches esa canción en ‘repeat’ por nostalgia o porque te genera dopamina, pero también puede que esta práctica esté relaciona con trastornos de ansiedad. Es posible que esta acción de poner tu música en bucle implique que se trate de la misma manera a las ideas obsesivas y se repitan constantemente en la mente.

También la música puede servir como arma contra la ansiedad, aunque algunos expertos coinciden en que solo funciona si la consumes como se debe, escuchándola con detenimiento y disfrutándola, no como ruido de fondo.

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