En el artículo anterior tratamos sobre el nacimiento del turismo social, por lo que ahora toca abórdalo en el ámbito nacional, es decir, cómo se ha configurado desde el gobierno federal y, actualmente en una atmósfera de derechos humanos, ¿qué han hecho los gobiernos estatales para impulsarlo, especialmente en Morelos?

Debemos partir de que el Turismo va más allá de ser una industria, ya que también tiene un carácter social, y en esta lógica, un concepto que va aparejado con ello es sin duda el de “tiempo libre”, creando una simbiosis que constituye la esencia de esta actividad.

Por lo tanto, el tiempo libre, de acuerdo con la normatividad internacional y nacional, se configura como un derecho, por ende, el turismo no solo debe ser para las personas que tengan el poder adquisitivo para viajar sino además una prerrogativa para los segmentos más vulnerables de la sociedad: clase trabajadora, los adultos mayores, estudiantes, jóvenes y personas con discapacidad.

Bajo esta sinergia, el turismo social en México tiene su desarrollo como tal en los años setenta bajo el gobierno de Luis Echeverría, ya que el turismo en general se empezó a impulsar una década antes, pues el país estaba desarrollándose económicamente en muchos rubros, pero el turismo estaba rezagado. Surge así una política para impulsar zonas del país con potencial turístico, pero no todos tenían la posibilidad de viajar a esas zonas que se estaban desenvolviendo. En este contexto, el gobierno mexicano empieza a gestar proyectos para que la clase trabajadora comenzara a viajar, no obstante, se politizó el propósito, beneficiando a los grupos sindicales afines al gobierno.

Bajo esta política gubernamental, dos instituciones emblemas de la seguridad social en el país se encargaron de promover el turismo social para la clase trabajadora: el IMSS y el ISSSTE, y claro, también se instituyó el Fideicomiso para el Turismo Obrero, aunado a la participación de la Secretaría de Turismo propiamente, así como de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

Ya en el siglo XXI, la política implementada por el TURISSSTE cambió de enfoque, ya no solo estaría dirigida para los trabajadores sino para todo público. Poco a poco las instituciones públicas que se refieren directa o indirectamente con sectores de la población vulnerable empiezan a desarrollar programas para fomentar el turismo para dichos sectores como lo es el segmento turístico cultural, estableciendo descuentos para la entrada a museos y zonas arqueológicas para maestros, estudiantes, personas adultas mayores, y claro al público en general los días domingo.

Otra institución relevante en el turismo social es el Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Fonacot), que hoy en día se ha configurado como una institución y herramienta medular de la Secretaría de Turismo para promover el turismo social, ya que tiene como objetivo ofrecer a los trabajadores formales créditos para viajar o financiar paquetes turísticos y gastos relativos a ello.

Y bien, como se dijo en artículos anteriores, el turismo es una materia concurrente en los niveles de gobierno, por lo tanto, no solo le compete impulsarlo al gobierno federal, sino que los otros dos niveles deben hacer lo propio desde sus ámbitos de competencia. Por ello, es importante poner atención qué hacen los gobiernos estatales al respecto, ya que los municipales siempre tienen dificultades presupuestales teniendo que recurrir, si es que no interfiere un tema partidista, a los otros niveles gubernamentales.

En tiempos más recientes, la ahora Ciudad de México, en 2022 desarrolló el programa “Colibrí Viajero”, que busca impulsar el turismo social, mediante el fortalecimiento de las actividades turísticas con un enfoque de inclusión, dirigiéndose a niños, jóvenes y adultos mayores de zonas vulnerables, para disfrutar del patrimonio cultural y natural de la capital del país. Ha sido tal el reconocimiento de dicho programa que ha generado alrededor de 2 mil 600 recorridos beneficiando a más de 500 mil visitantes.

En el caso de Morelos, no se tenía registro de haber desarrollado una política turística con enfoque social, y hasta apenas, en agosto de 2025 se incorporó a “Colibrí Viajero”, en aras de buscar un turismo accesible, inclusivo y social, donde Morelos busca atraer turistas a su territorio; sin embargo, no se tiene un programa propio, buscando a otras autoridades pares para ampliar los destinos turísticos, siendo Morelos un imán para ello, pero aún así, es importante que se tenga en el radar a los segmentos vulnerables de Morelos para que puedan ejercer su derecho al turismo.

De todo lo expuesto, podemos decir que México ha desarrollado el turismo social desde un ámbito gubernamental pero muy focalizado en el sector trabajador, pero ahora con la reforma constitucional en 2011 sobre derechos humanos, es importante que se impulse al turismo social de una manera más incluyente viendo a más segmentos vulnerables, contribuyendo así a un lado humanista, porque la vida es solo una y no puede restringirse netamente a vivir para trabajar, sino disfrutar las maravillas de la vida.

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