“Nuestro software es como el cerebro de una red IoT inteligente. Se instala directamente en los servidores del cliente, garantizando autonomía total y máxima protección frente a ciberataques”, explica Studer.

En un contexto donde la automatización y el manejo eficiente de los datos son clave para la competitividad, LORIOT, una empresa suiza pionera en redes IoT de largo alcance (Long Range Internet of Things), está revolucionando la forma en que las industrias y gobiernos administran información sensible, monitorean infraestructuras y anticipan riesgos.

Julian Studer, fundador y CEO de la compañía, conversó con Mundo Empresarial sobre la propuesta tecnológica de LORIOT, que combina software embebido, redes privadas y alta seguridad, con una misión clara: crear sistemas IoT completamente aislados del internet público para resguardar datos críticos.

“Nuestro software es como el cerebro de una red IoT inteligente. Se instala directamente en los servidores del cliente, garantizando autonomía total y máxima protección frente a ciberataques”, explica Studer.

Una tecnología pensada para el futuro… y la seguridad

A diferencia de soluciones tradicionales en la nube, LORIOT ofrece servidores privados que no dependen de proveedores externos como Telmex o Telcel. Esta arquitectura garantiza que los datos sensibles —como los de sectores bancarios, petroleros o gubernamentales— nunca salgan de los entornos controlados del cliente.

¿Y en México?

LORIOT ya tiene presencia en América Latina, y su CEO considera que México es un mercado clave, aunque aún va rezagado respecto a Europa y Medio Oriente.

“Veo mucho potencial en gobiernos, farmacéuticas y la industria automotriz y petrolera. El reto es impulsar proyectos que ya están transformando ciudades enteras en Europa”, afirma.

La visión de la empresa a cinco años incluye seguir expandiendo su portafolio de tecnologías de conectividad y protocolos de comunicación. Consciente de que no hay una única solución para todos los casos, LORIOT apuesta por plataformas flexibles donde cada cliente pueda elegir qué tecnología aplicar, según sus necesidades.

En palabras de Julian Studer:

“No se trata de imponer tecnología, sino de demostrar que invertir en IoT no es un gasto, es una estrategia de ahorro, seguridad y competitividad a futuro”.

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