Por Alejandro Granados

Estrés laboral, enfermedades crónicas y rezagos en prevención están empujando a las empresas a priorizar la salud de sus colaboradoras

La salud de las mujeres comienza a ocupar un lugar más importante dentro de las empresas en México. Lo que antes se veía como un tema secundario hoy gana fuerza por el impacto del estrés laboral, las enfermedades crónicas y la falta de prevención.

Aunque las mujeres representan casi el 50% de la fuerza laboral, su salud recibe apenas el 6% de la inversión privada, según datos citados por el Foro Económico Mundial, según el Mind Health Report 2025.

Estrés, fatiga y rezagos en prevención

Las señales de alerta son claras. El 84% de las mexicanas reporta afectaciones en su salud mental relacionadas con el trabajo, mientras que una de cada cuatro ha tenido que pedir licencia laboral en el último año.

A esto se suma que el 75% de los trabajadores en México sufre fatiga asociada al estrés. En salud preventiva, la brecha también pesa: solo el 20% de las mujeres se realiza pruebas de detección de cáncer de mama y 64.3% no modifica su jornada aun cuando presenta síntomas.

Empresas cambian su enfoque

Ante este panorama, cada vez más organizaciones están dejando atrás los apoyos aislados y avanzan hacia modelos integrales de bienestar. La apuesta incluye atención psicológica, orientación médica, asesoría nutricional y herramientas digitales de acompañamiento. La idea es simple: cuidar mejor la salud femenina también fortalece la productividad, el compromiso y la sostenibilidad del negocio.

Para Lina Vanegas, Head de Marketing para México de Betterfly, el mensaje dentro del sector empresarial ya empieza a cambiar.

La directiva señala que invertir en la salud de las mujeres es también apostar por la sostenibilidad del negocio, ya que las organizaciones que priorizan el bienestar integral de sus colaboradoras no solo reducen riesgos, también mejoran el compromiso, la productividad y la cultura laboral.

Nuevas enfermedades laborales

El tema además se cruza con cambios regulatorios y con una mayor conciencia social sobre igualdad de género y riesgos psicosociales. Los trastornos de ansiedad, estrés y depresión forman parte de la nueva tabla de enfermedades laborales en la Ley Federal del Trabajo, y su impacto suele ser más fuerte en mujeres que enfrentan la llamada doble jornada: empleo formal más responsabilidades familiares o de cuidados.

La especialista consideran que la salud laboral femenina será uno de los temas clave dentro de la agenda empresarial en los próximos años. Aunque el sector privado ya empieza a asumir un papel más activo, todavía persisten brechas importantes de atención, financiamiento y acceso.

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