Por Javier Grifaldo CPP, CICP, DES, DSI

Consultor en Seguridad y Gestión de Riesgos

1. La seguridad como eje de sostenibilidad urbana

En la actualidad, las metrópolis del mundo son escenarios donde confluyen innovación, riesgo y control. La seguridad ya no es solo una función operativa, sino un pilar de sostenibilidad urbana que influye directamente en la inversión extranjera, la competitividad económica y la calidad de vida.

Ciudades como Tokio, Londres, Singapur, Dubái y Nueva York han convertido la seguridad en un factor de reputación internacional. No es casual que todas ellas se ubiquen entre los primeros lugares del Safe Cities Index 2024 elaborado por The Economist Intelligence Unit, que evalúa más de 50 indicadores en materia de seguridad digital, sanitaria, ambiental y personal.

En contraste, en América Latina, urbes como Ciudad de México, São Paulo, Buenos Aires, Bogotá o Lima enfrentan retos estructurales: altos índices de criminalidad, desigualdad social, deficiencias en transporte seguro y una débil coordinación entre sectores público y privado.

La brecha no se define únicamente por el presupuesto, sino por la capacidad de integración entre los diferentes tipos de seguridad: física, electrónica, intelectual, humana y administrativa, ahora potenciadas por la inteligencia artificial (IA).

2. Seguridad física: del perímetro tradicional al entorno inteligente

Las orbes globales aplican el concepto de Crime Prevention Through Environmental Design (CPTED), es decir, “prevención del delito a través del diseño ambiental”.

•Singapur, por ejemplo, mantiene uno de los índices de criminalidad más bajos del planeta (menos de 600 delitos violentos anuales) gracias a un modelo urbano con iluminación estratégica, zonas vigiladas por IA y arquitectura disuasiva.

•Londres cuenta con más de 750,000 cámaras CCTV integradas al sistema Metropolitan Police Command and Control, con analítica de video que identifica movimientos sospechosos, objetos abandonados o trayectorias inusuales.

En América Latina, proyectos como el C5 de la Ciudad de México o el Centro de Operações Río (COR) en Río de Janeiro representan avances significativos. Sin embargo, estos sistemas enfrentan obstáculos como vandalismo, falta de interoperabilidad tecnológica y déficit de mantenimiento.

Mientras Londres utiliza algoritmos de predicción de crimen con base en datos históricos, en Bogotá o Lima la planificación urbana sigue siendo reactiva, orientada a la contención más que a la anticipación.

3. Seguridad electrónica y ciberinteligencia

La ciberseguridad se ha convertido en un componente crítico de la defensa urbana. En las grandes orbes, la infraestructura tecnológica está protegida por redes de detección y respuesta automatizada.

•Tokio, antes de los Juegos Olímpicos de 2021, desplegó un sistema de defensa cibernética nacional capaz de detectar ataques a infraestructuras críticas con una anticipación de 30 segundos.

•Dubái ha desarrollado su Dubai Cyber Security Strategy, que vincula a las instituciones financieras, de transporte y gubernamentales bajo una sola red de seguridad digital supervisada por IA.

En contraste, Latinoamérica concentra el 17% de los ataques de ransomware del mundo, según Kaspersky 2024.

Las pequeñas y medianas empresas son el blanco principal, y muchos gobiernos locales carecen de centros de operaciones de seguridad (SOC) o protocolos de respuesta ante incidentes.

Aun así, hay avances: Chile creó su Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) en 2023, mientras México impulsa su Estrategia Digital Nacional con proyectos de blockchain para servicios públicos.

4. Seguridad intelectual y de información: el activo invisible

En la economía del conocimiento, proteger la información es tan importante como proteger los activos físicos.

Las grandes orbes han comprendido esto con políticas de Data Governance y Compliance.

•Nueva York exige a las empresas financieras cumplir con la NYDFS Cybersecurity Regulation, que obliga a contar con sistemas de cifrado, autenticación multifactor y auditorías periódicas.

•Londres aplica el UK Data Protection Act en concordancia con el GDPR europeo, estableciendo sanciones millonarias por filtraciones de datos.

En Latinoamérica, el panorama es desigual. Solo Brasil, Chile y México cuentan con marcos regulatorios avanzados en materia de protección de datos personales.

Sin embargo, la seguridad intelectual —protección de patentes, propiedad industrial o secretos empresariales— aún depende más de la voluntad corporativa que de una cultura de Estado.

Esto deja brechas abiertas a la fuga de información y el espionaje industrial.

5. Elemento humano y administración de la seguridad

El componente humano sigue siendo el eslabón más fuerte y más débil de cualquier sistema.

En las orbes globales, el personal de seguridad recibe entrenamiento integral: análisis de comportamiento, gestión de crisis, liderazgo ético y ciberhigiene.

Empresas como Allied Universal (EE. UU.) o G4S (Reino Unido) aplican metodologías basadas en la neurociencia del riesgo, combinando factores psicológicos y tecnológicos.

En América Latina, la profesionalización avanza, pero de manera fragmentada. La rotación laboral en el sector privado supera el 60% anual en algunos países, afectando la continuidad de los protocolos.

A esto se suma la escasa inversión en certificaciones internacionales (como ASIS o ISO 18788) y la falta de un marco administrativo que integre auditorías de seguridad, evaluación de desempeño y rendición de cuentas.

6. Inteligencia artificial y los nuevos círculos de seguridad

La IA está redefiniendo los círculos de seguridad, ya no como capas estáticas, sino como un ecosistema dinámico y adaptativo.

Un modelo contemporáneo incluye cinco niveles:

CIRCULODESCRIPCIONEJEMPLO DE APLICACIÓN
  Físico  Control de accesos, barras, perímetros segurosAeropuerto de Changi (Singapur): Reconocimiento facial para migración y embarque
  Tecnológico  Sensores, videovigilancia, loT, ciberdefensaLondres: cámaras con IA integradas al sistema Met Police Al Lab
  Humano  Capacitación, liderazgo, toma de decisiones bajo presiónBogotá: “Escuela de seguridad integral “ del Distrito
  Administrativo  Gobernanza, políticas, auditorías internas  Buenos Aires: Plan integral de Seguridad Urbana  2024-2028  
  Cognitivo (IA)  Análisis predictivo, toma de decisiones autónomaDubai: plataforma AI Visión 2030 para predicción de delitos financieros 

En América Latina, la integración de estos círculos avanza con proyectos piloto, como el uso de IA en videovigilancia en Medellín o los sistemas de detección temprana de violencia escolar en Santiago de Chile.

No obstante, la dependencia tecnológica y la falta de inversión en I+D regional limitan el alcance de estos proyectos.

7. Sociedad y empresas: actores clave en la prevención y cultura de seguridad

El reto de la seguridad no puede recaer exclusivamente en los gobiernos.

La sociedad civil y las empresas privadas son piezas esenciales en la construcción de entornos seguros y resilientes.

A. La sociedad como primer círculo de prevención

•Educación cívica en seguridad: La ciudadanía debe asumir la prevención como parte de su cultura cotidiana: reportar incidentes, respetar protocolos de emergencia, cuidar el entorno y participar en programas comunitarios.

Ejemplo: el programa “Vecinos Vigilantes” en Monterrey, que combina comunicación vecinal con apps de alerta ciudadana.

•Alfabetización digital: La sociedad debe fortalecer su comprensión sobre riesgos cibernéticos, phishing y robo de identidad. Campañas como “Ciberseguridad para Todos” (Chile) o “Internet Segura MX” son modelos replicables.

•Responsabilidad social: La seguridad comienza con el respeto al espacio público, la convivencia y la confianza social. Sociedades cohesionadas son menos vulnerables al delito.

B. Las empresas como integradoras tecnológicas y culturales

•Gobernanza corporativa de seguridad: Las organizaciones deben adoptar protocolos alineados con estándares internacionales (ISO 27001, 22301, 18788) que contemplen riesgos físicos, cibernéticos y reputacionales.

•Inversión en tecnología y talento: La implementación de sistemas inteligentes de acceso, ciberdefensa y monitoreo predictivo debe acompañarse de programas de capacitación constante.

Ejemplo: Grupo Bimbo desarrolló un Centro Global de Resiliencia en México que integra IA, ciberseguridad y continuidad operativa.

•Cooperación público-privada: En ciudades como Buenos Aires y Medellín, las cámaras empresariales participan activamente en los comités locales de seguridad, compartiendo información y recursos con autoridades.

•Cultura organizacional: Más allá de los equipos, la seguridad debe formar parte del ADN corporativo. Esto incluye políticas de ética, privacidad, bienestar laboral y responsabilidad ambiental.

En suma, la colaboración entre Estado, empresa y ciudadanía permite crear una red de seguridad colectiva, donde cada actor se convierte en un eslabón de la resiliencia urbana.

7. Sociedad y empresas: actores clave en la prevención y cultura de seguridad

El reto de la seguridad no puede recaer exclusivamente en los gobiernos.

La sociedad civil y las empresas privadas son piezas esenciales en la construcción de entornos seguros y resilientes.

A. La sociedad como primer círculo de prevención

•Educación cívica en seguridad: La ciudadanía debe asumir la prevención como parte de su cultura cotidiana: reportar incidentes, respetar protocolos de emergencia, cuidar el entorno y participar en programas comunitarios.

Ejemplo: el programa “Vecinos Vigilantes” en Monterrey, que combina comunicación vecinal con apps de alerta ciudadana.

•Alfabetización digital: La sociedad debe fortalecer su comprensión sobre riesgos cibernéticos, phishing y robo de identidad. Campañas como “Ciberseguridad para Todos” (Chile) o “Internet Segura MX” son modelos replicables.

•Responsabilidad social: La seguridad comienza con el respeto al espacio público, la convivencia y la confianza social. Sociedades cohesionadas son menos vulnerables al delito.

B. Las empresas como integradoras tecnológicas y culturales

•Gobernanza corporativa de seguridad: Las organizaciones deben adoptar protocolos alineados con estándares internacionales (ISO 27001, 22301, 18788) que contemplen riesgos físicos, cibernéticos y reputacionales.

•Inversión en tecnología y talento: La implementación de sistemas inteligentes de acceso, ciberdefensa y monitoreo predictivo debe acompañarse de programas de capacitación constante.

Ejemplo: Grupo Bimbo desarrolló un Centro Global de Resiliencia en México que integra IA, ciberseguridad y continuidad operativa.

•Cooperación público-privada: En ciudades como Buenos Aires y Medellín, las cámaras empresariales participan activamente en los comités locales de seguridad, compartiendo información y recursos con autoridades.

•Cultura organizacional: Más allá de los equipos, la seguridad debe formar parte del ADN corporativo. Esto incluye políticas de ética, privacidad, bienestar laboral y responsabilidad ambiental.

En suma, la colaboración entre Estado, empresa y ciudadanía permite crear una red de seguridad colectiva, donde cada actor se convierte en un eslabón de la resiliencia urbana.

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