Por Mtro. Ángel Luis Castillo González CPO®
En el sector de la seguridad privada, el enfoque tradicional ha sido principalmente reactivo: responder a incidentes, neutralizar amenazas y proteger activos físicos. Si bien estas funciones son esenciales, resultan insuficientes en un entorno caracterizado por la alta rotación de personal, la complejidad de riesgos y la creciente necesidad de generar confianza tanto con clientes internos como externos.
Desde la experiencia en operaciones, supervisión y análisis de riesgos, es evidente que un modelo más efectivo es posible si se transversaliza la seguridad humana como eje rector de la seguridad privada.
La seguridad humana no es un concepto meramente académico ni abstracto; al contrario, se puede materializar y aplicar con la misma efectividad que los enfoques de seguridad nacional y seguridad pública. De hecho, en la actualidad, ambos se transversalizan desde la seguridad humana, reconociendo que la protección de las personas y sus capacidades es la base indispensable para cualquier política y estrategia de seguridad integral (PNUD, 1994; Sen, 1999).
El concepto, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y desarrollado por autores como Amartya Sen y Martha Nussbaum, plantea una protección integral que trasciende lo meramente físico: busca garantizar que las personas vivan libres de miedo y libres de miseria, abarcando dimensiones económicas, alimentarias, de salud, ambientales, personales, comunitarias y políticas.
Aplicar este paradigma a la seguridad privada no solo mejora el bienestar laboral, sino que también incide en la prevención del delito a nivel comunitario y en la política pública.
Maslow y la seguridad humana: del diagnóstico a la estrategia
La pirámide de necesidades humanas propuesta por Abraham Maslow (1943/1987) describe cinco niveles: fisiológicas, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Maslow sostiene que, para avanzar hacia niveles superiores, las necesidades básicas deben estar cubiertas.
Este modelo, integrado con la seguridad humana, permite una lectura dual:
- Maslow como diagnóstico para identificar carencias y motivaciones del personal.
- Seguridad humana como estrategia para satisfacer esas necesidades de manera sostenible, fortaleciendo capacidades individuales y colectivas.
En la seguridad privada, esto significa que cada acción desde el diseño de protocolos hasta la capacitación debe proteger no solo el perímetro y los activos, sino las condiciones que permiten al personal y a la comunidad desarrollarse plenamente.
Impacto directo e indirecto en la política pública
La seguridad privada, cuando incorpora la seguridad humana en sus prácticas, no opera de manera aislada:
- Impacto directo: contribuye a la reducción de incidentes delictivos mediante la prevención proactiva, la disuasión visible y la gestión de entornos seguros para empresas y comunidades. Esto alivia la carga operativa de las corporaciones policiales y permite que estas se concentren en funciones estratégicas.
- Impacto indirecto: mejora la percepción de seguridad y la cohesión social, factores que fortalecen la legitimidad de las políticas públicas y generan confianza en las instituciones. Empresas de seguridad que trabajan con este paradigma se convierten en aliados estratégicos del Estado, no solo en proveedores de vigilancia.
La experiencia en campo demuestra que, cuando la seguridad privada se integra con visión de seguridad humana, los beneficios se extienden más allá de la empresa contratante: se promueve la prevención del delito, se eleva el capital social y se fortalece la cultura de la legalidad.
Consecuencias de la falta de formación y experiencia en toma de decisiones
Uno de los problemas recurrentes en la seguridad privada es que quienes toman decisiones cruciales para la operación carecen del mínimo de estudios acreditados o experiencia práctica en seguridad. Esta deficiencia tiene impactos negativos severos:
- Propuestas y estrategias mal diseñadas que ignoran riesgos reales o las particularidades del
entorno.
- Protocolos insuficientes o erróneos que ponen en riesgo tanto al personal como a los clientes.
- Incremento de incidentes por fallas en la prevención, generando pérdidas económicas y deterioro
reputacional.
- Dificultad para cumplir con estándares regulatorios, afectando la continuidad del negocio.
La negligencia en la toma de decisiones dentro del ámbito de la seguridad no es un asunto menor; representa un factor de riesgo en sí mismo que puede revertir cualquier esfuerzo de mejora y consolidación. Por ello, resulta indispensable que los líderes del sector cuenten con la formación adecuada y una visión integral basada en la experiencia y la evidencia.
Mejora continua, cumplimiento y continuidad del negocio
Uno de los grandes retos que enfrenta la seguridad privada es la alta rotación de personal y la falta de cobertura operativa, que impactan directamente en la calidad del servicio, la continuidad de las operaciones y el cumplimiento de los compromisos contractuales.
Esta problemática tiene consecuencias económicas concretas: la pérdida de clientes, penalizaciones contractuales y notas de crédito millonarias que, al final, se traducen en pérdidas significativas para las empresas del sector.
En este contexto, la seguridad humana emerge como un factor diferencial y una propuesta innovadora que aún no se explota a profundidad en la industria. Al promover el bienestar integral del personal, la seguridad humana contribuye a:
- Reducir la rotación y aumentar la estabilidad del equipo operativo
- Garantizar el cumplimiento constante de las obligaciones contractuales
- Fortalecer la continuidad del negocio mediante equipos comprometidos y resilientes
Incorporar la seguridad humana dentro de una cultura organizacional basada en la mejora continua permite no solo cumplir con estándares mínimos, sino optimizar procesos, elevar la calidad del servicio y construir relaciones duraderas con los clientes.
Transversalizar la seguridad humana en la seguridad privada
La implementación exige acciones claras y medibles:
Clientes internos (personal operativo y administrativo)
- Capacitación continua en derechos humanos, perspectiva de género y gestión de conflictos.
- Protocolos que integren medidas físicas, psicosociales y de salud laboral.
- Mecanismos de denuncia confidenciales y efectivos.
Clientes externos (contratantes del servicio)
- Análisis de riesgos que incluyan factores sociales y ambientales.
- Aplicación de CPTED (Prevención del Delito a través del Diseño Ambiental).
- Reportes estratégicos que muestren cómo la seguridad interna impacta en la prevención de
riesgos para el cliente y la comunidad.
Más que retención: construcción de resiliencia
Un colaborador que tiene cubiertas sus necesidades básicas se siente seguro, valorado y con posibilidades de crecimiento, difícilmente buscará abandonar su puesto. Pero el verdadero impacto es que ese colaborador se convierte en un multiplicador de prevención y un embajador de la cultura de seguridad humana, fortaleciendo tanto la operación interna como el servicio hacia el cliente externo.
En un país donde la seguridad requiere del esfuerzo conjunto de instituciones y sector privado, adoptar este paradigma no es una opción secundaria: es una estrategia indispensable para prevenir riesgos, reducir delitos y fortalecer el tejido social.
Conclusión
La seguridad humana no es solo un concepto académico o una idea abstracta: es un modelo operativo capaz de transformar el papel de la seguridad privada en México. Integrar la pirámide de Maslow como herramienta de diagnóstico y la seguridad humana como estrategia permite crear operaciones más humanas, más seguras y más rentables, con un impacto tangible en la política pública.
En un sector que históricamente ha medido su éxito por la ausencia de incidentes, ha llegado el momento de medirlo también por la presencia de bienestar, cohesión y desarrollo. Porque proteger activos es importante, pero proteger personas y sus capacidades es, en última instancia, proteger el futuro del país.
Referencias
Maslow, A. H. (1987). Motivación y personalidad (3a ed.). Harper & Row. (Obra original publicada en 1943)
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (1994). Informe sobre Desarrollo Humano 1994: Nuevas dimensiones de la seguridad humana. PNUD.
Nussbaum, M. C. (2011). Creating capabilities: The human development approach. Harvard University Press.
Sen, A. (1999). Development as freedom. Oxford University Press.
Se extiende el presente fragmento de mi tesis doctoral para los fines que el interesado estime convenientes, quedando a sus órdenes para cualquier aclaración:
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