Casi la mitad de los estudiantes de los primeros años de primaria tienen la probabilidad de no alcanzar los aprendizajes esperados de alfabetización.

En México, uno de cada dos niños de entre seis y ocho años de edad enfrenta riesgo de rezago lector durante los primeros años de primaria, lo que significa que alrededor de 3.1 millones de estudiantes podrían no desarrollar las habilidades básicas de lectura y escritura si no reciben atención oportuna, de acuerdo con el estudio Comprender el riesgo, actuar con urgencia, elaborado por el Instituto de Evidencia Educativa (IEE).

El informe consultado por MILENIO estima que 48 por ciento de los alumnos que cursan la etapa de alfabetización inicial se encuentran en condiciones que aumentan la probabilidad de no alcanzar los aprendizajes esperados antes de cumplir los nueve años, lo que coloca a México entre los países con mayor proporción de niños en riesgo en América Latina.

Mientras México se rezaga en medición de indicadores educativos, estrategias internacionales como el IEE, una organización internacional cuya misión es producir, analizar y difundir evidencia para mejorar los aprendizajes en América Latina, desarrollan herramientas para conocer desde dónde parte el desafío.

Para ello, diseñó el Indicador de Riesgo para la Alfabetización Inicial (IRA), una herramienta que busca identificar de manera temprana a los niños que podrían presentar dificultades para aprender a leer y escribir, antes de que estas se reflejen en evaluaciones aplicadas en grados escolares más avanzados.

El estudio compara la situación de seis países de la región. Argentina registra el mayor nivel de riesgo, con 59 por ciento de los niños en esta condición, seguida de Colombia con 51 por ciento. México ocupa el tercer lugar con 48 por ciento, por encima de Brasil (47 por ciento) y Perú (44 por ciento), mientras que Chile presenta el menor porcentaje, con 27 por ciento.

En conjunto, los seis países analizados concentran 10.1 millones de niñas y niños que atraviesan la etapa de alfabetización inicial en condiciones de riesgo, una cifra que refleja la magnitud del reto educativo en América Latina.

Romina Paola Durán, jefa de Investigación del Instituto de Evidencia Educativa y autora del estudio, explicó que el IRA propone una perspectiva distinta para analizar la alfabetización inicial, ya que no se limita a medir los resultados cuando las dificultades de aprendizaje ya son evidentes, sino que estima cuántos estudiantes transitan los años más importantes para aprender a leer bajo condiciones que pueden comprometer ese proceso.

El indicador integra dos componentes: la privación escolar, que considera a los niños que no asisten a la escuela, y la privación de aprendizaje, que incluye a quienes, aun estando matriculados, no alcanzan los niveles mínimos de lectura y comprensión esperados para su edad.

Para su elaboración, el estudio utilizó datos oficiales de matrícula de primero a tercer grado de primaria de cada país, así como las estimaciones internacionales empleadas por el Banco Mundial para calcular la llamada pobreza de aprendizaje, indicador que mide la proporción de niños que no pueden leer y comprender un texto sencillo a los 10 años.

La especialista explicó que esa edad representa un punto de inflexión en el desarrollo educativo, ya que marca la transición entre aprender a leer y utilizar la lectura como herramienta para adquirir nuevos conocimientos. Cuando los estudiantes no consolidan las habilidades lectoras fundamentales antes de ese momento, las dificultades suelen extenderse al resto de su trayectoria escolar.

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