Durante más de 43 años, World Vision México ha trabajado con una misión clara: transformar la vida de las infancias y fortalecer las comunidades más vulnerables. Lo ha hecho con una visión que trasciende la asistencia social, al acompañar procesos de desarrollo humano, impulsar el liderazgo local y fomentar entornos libres de violencia.
Su Director General, Mario Valdez Guzmán, comparte con MUNDO EMPRESARIAL la historia, evolución y propósito de esta organización global que hoy está presente en más de 100 países y que, en México, se ha convertido en una referencia en temas de infancia y desarrollo comunitario.
De la asistencia al acompañamiento
“World Vision México forma parte de una gran organización internacional que tiene más de 70 años de historia”, recordó Valdez. “En nuestro país acabamos de cumplir 43 años de existencia y a lo largo de este tiempo hemos acompañado el desarrollo de muchas localidades, personas, niñas, niños y jóvenes de diferentes maneras”.
El directivo explicó que uno de los aprendizajes más valiosos de la organización ha sido entender que el verdadero desarrollo no viene de afuera, sino de las propias personas. “Nosotros simplemente acompañamos los procesos. Facilitamos herra-mientas, impulsamos liderazgos y ayudamos a que las comunidades se fortalezcan desde dentro”, afirmó.
A lo largo de su evolución, World Vision México ha pasado de un enfoque principalmente asistencial —centrado en proveer recursos y apoyos materiales— a uno más profundo, basado en la generación de capacidades y en la construcción de esperanza. “Queremos que las niñas y los niños puedan tener sueños, imaginar futuros distintos y saber que hay posibilidades más allá de su contexto inmediato”, comentó.
En los últimos años, la organización ha centrado buena parte de su trabajo en la prevención de la violencia infantil, consciente de que muchos modelos educativos aún están marcados por el maltrato. “Desde 2020 iniciamos un programa que se extenderá hasta 2030 enfocado en promover la educación positiva y la crianza libre de violencia. Queremos transformar las bases de la formación infantil en México”, explicó Valdez.

Aprendizajes y satisfacciones del trabajo en campo
Para el Director General de World Vision México, las satisfacciones más grandes provienen del trabajo directo en las comunidades. “Hemos definido tres grandes formas de trabajar. La primera es la intervención directa, con personal nuestro —muchas veces originario de esas mismas comunidades— que impulsa proyectos de sensibilización, tratamiento de agua, cajas de ahorro o emprendimiento local”, detalló.
La segunda línea de acción está orientada a la respuesta humanitaria ante emergencias. “Nos sentimos muy orgullosos de haber participado activamente en los apoyos tras el huracán en Acapulco. No solo brindamos ayuda inmediata, sino que acompañamos los procesos de reconstrucción emocional, económica y física. Se trata también de reconstruir la esperanza”, expresó.
La tercera dimensión, añadió, es el trabajo colaborativo con otros sectores. “Entendemos que los problemas sociales solo se resuelven cuando todos participamos. Por eso colaboramos con empresas, gobiernos y organizaciones civiles, cada uno desde su propio rol.”
Aliados por un mismo propósito
Las alianzas estratégicas han sido clave en el modelo de World Vision. “Hemos comprobado que cuando trabajamos juntos —empresas, gobiernos y sociedad civil— los resultados son mucho más profundos y sostenibles”, afirmó Valdez.
El líder subrayó que World Vision no compite con otras organizaciones, sino que las considera aliadas. “Somos grandes amigos de Save the Children, de UNICEF y de muchas otras instituciones. Compartimos metodologías, experiencias y recursos. Con los gobiernos locales también colaboramos, entendiendo que ellos tienen su rol y nosotros el nuestro. La clave está en coordinar esfuerzos, no en duplicarlos.”
Nada de esto sería posible, insistió, sin la confianza de las empresas y personas que creen en su labor. “Ellos son quienes hacen posible que continuemos generando cambios reales en las comunidades.”
Educación y alianzas con instituciones
Uno de los ejemplos más destacados de colaboración, explicó Valdez, es la alianza con el Tec de Monterrey, enfocada en promover la crianza positiva.
“Gracias a esta colaboración, tanto cola-boradores de World Vision México como de otras oficinas en Latinoamérica cursaron un diplomado que ahora se replica con más de cien organizaciones. Es un esfuerzo académico y profesional que busca transformar los modelos educativos hacia el respeto y la empatía.”
El rol de las empresas en el cambio social
Valdez considera que las empresas tienen un papel fundamental en la transformación del entorno. “No se trata solo de donar, sino de generar espacios de justicia, responsabilidad y desarrollo humano”, comentó.
World Vision ofrece distintas formas de involu-cramiento, entre ellas el voluntariado corporativo, que permite a los colaboradores participar activamente en acciones comunitarias: desde pintar una escuela o construir un sistema de captación de agua, hasta impartir asesorías técnicas o acompañar proyectos productivos.
Otro modelo exitoso es el de las empresas que adoptan comunidades y las acompañan durante años. “Es muy poderoso ver cómo las empresas pueden ser testigos de la evolución de una comunidad, de los cambios que se logran con el tiempo. Es un proceso tangible, con resultados visibles”, explicó.
Un ejemplo emblemático es la colaboración con Volkswagen, en Puebla e Irapuato. “Detectamos que muchos jóvenes no encontraban oportunidades de desarrollo, así que creamos el programa You Ready, que los ayuda a construir un plan de vida, decidir si quieren seguir estudiando, emprender o incorporarse al mundo laboral. Les damos herramientas reales para tomar decisiones y crecer”, detalló.

Apadrinar para transformar vidas
El programa de apadrinamiento es, sin duda, uno de los pilares más emotivos de World Vision México. “El apadrinamiento permite que una persona acompañe el crecimiento de una niña o un niño, no solo con apoyo económico, sino con cariño, cartas y aliento. Se crea un vínculo que cambia vidas”, señaló Valdez con emoción.
“Tenemos historias maravillosas —agregó Valdez—, como la de una niña de la Huasteca Potosina que, con el acompañamiento de su patrocinador, pudo estudiar astronomía y continuar su preparación en Alemania. Son sueños que parecían imposibles, pero se volvieron realidad gracias al acompañamiento constante de alguien que creyó en ella”.
La colaboración como camino
Al reflexionar sobre el futuro y el papel del sector empresarial, Mario Valdez fue enfático: “Todos tenemos la responsabilidad de ser parte de las soluciones. Las empresas, en particular, pueden generar un impacto enorme si se involucran con apertura y confianza en los temas sociales”.
Para él, la colaboración no solo es necesaria, sino urgente. “Podemos no estar siempre de acuerdo, pero eso no debe impedirnos trabajar juntos. La invitación es a participar, a involucrarse, a hacer equipo. Cuando las voluntades se unen, el país también se transforma”.
