LA FUERZA DE LO SOCIAL Y EL PROPÓSITO DE VIDA
- México se mantiene en el lugar 12 del Reporte Mundial de la Felicidad con una calificación de 6.97; la caída de dos posiciones responde al avance de otros países, no a un deterioro interno.
- El bienestar en México se explica más por factores sociales que económicos: relaciones familiares, convivencia y cohesión social impulsan niveles de felicidad por encima de países con mayor ingreso.
- La resiliencia cultural y el sentido de propósito sostienen el bienestar, aunque existen riesgos ante crisis económicas, sociales o sanitarias que puedan afectar la interacción social.
México se mantiene entre los países más felices del mundo. De acuerdo con el más reciente Reporte Mundial de la Felicidad, el país se ubica en la posición número 12, con una calificación de 6.97 en una escala de 0 a 10. Aunque descendió dos lugares respecto al año anterior, el indicador se mantiene sin cambios.
Para Humberto Charles-Leija, especialista de Tecmilenio, esta variación responde más al avance de otros países que a un retroceso interno. Naciones como Suiza y Nueva Zelanda lograron mejorar sus puntuaciones, desplazando a México en el ranking, pese a que el nivel de bienestar en el país permanece estable.
Uno de los aspectos más llamativos del reporte es que México supera a economías con mayor ingreso per cápita, como Alemania, Irlanda o Australia. Este fenómeno, compartido con otros países de Latinoamérica, apunta a un factor clave: la fortaleza de las relaciones personales.
En este contexto, la felicidad no depende únicamente de la riqueza. La cercanía familiar, la convivencia social y los vínculos comunitarios juegan un papel determinante en la percepción de bienestar. De hecho, la diferencia entre México y Finlandia —primer lugar del ranking— es menor a un punto, lo que refuerza la relevancia de estos factores.
El comportamiento reciente del país también evidencia el impacto de la interacción social. Durante la pandemia, México cayó hasta el lugar 46, afectado por las restricciones de convivencia. La recuperación posterior coincide con el restablecimiento de la vida social, un componente esencial del bienestar en la cultura mexicana.
A esto se suma la resiliencia social, entendida como la capacidad de enfrentar y superar adversidades. En México, este rasgo está profundamente arraigado y se vincula con la habilidad de encontrar sentido incluso en contextos difíciles. Desde la psicología positiva, este elemento es clave para explicar niveles sostenidos de bienestar.
El reporte también destaca el papel de las redes sociales. A diferencia de países como Estados Unidos o Canadá, donde su uso se asocia con menor bienestar, en México ciertas plataformas —especialmente aquellas enfocadas en la comunicación directa— contribuyen a fortalecer vínculos. Sin embargo, el uso excesivo o centrado en la comparación social puede generar efectos negativos, particularmente en jóvenes.
En este contexto, instituciones como Tecmilenio han integrado el bienestar y el propósito de vida como ejes de su modelo educativo. La evidencia científica respalda que contar con un propósito claro no solo impacta en la felicidad, sino también en la salud y la longevidad.
Si bien México enfrenta retos económicos y sociales, el país mantiene una base sólida de bienestar sustentada en su tejido social. El principal riesgo, coinciden los especialistas, radica en eventos de gran escala —como crisis sanitarias o económicas— que puedan afectar la vida cotidiana y la interacción entre las personas.
Más allá de los indicadores económicos, el caso mexicano confirma una idea cada vez más clara: la felicidad también se construye desde lo humano.