La inteligencia artificial (IA) está impulsando la transformación tecnológica más rápida de nuestro tiempo, pero también está reconfigurando por completo el panorama global de amenazas a la ciberseguridad. Ante este desafío, las empresas deben preparar de forma proactiva estrategias de defensa eficaces.

Durante su intervención en la conferencia «Seguridad en la era de la IA: estrategias que dan forma al futuro digital», organizada por la Asociación de Ciberseguridad en colaboración con Check Point Software Technologies el 7 de abril, la Sra. Ruma Balasubramanian, presidenta de Check Point Asia Pacífico y Japón, afirmó que los ataques basados ​​en IA de los últimos tiempos se pueden clasificar en tres grupos principales.

En primer lugar, existe la fuga de datos. Compartir información y datos confidenciales de forma involuntaria es una de las mayores vulnerabilidades y riesgos para las organizaciones al aplicar la IA.

En segundo lugar, está el método de inyección de amenazas. Este consiste en insertar comandos inapropiados o aplicar comandos incorrectos para manipular el sistema de IA. Un ejemplo típico es cuando una empresa otorga a un agente de IA permiso para administrar una bandeja de entrada de correo electrónico; los hackers pueden manipularla con unos pocos comandos para robar todos los correos electrónicos de la bandeja de entrada sin necesidad de interactuar directamente ni infiltrarse en el sistema de la forma tradicional.

A continuación, está la manipulación de procesos. Esto ocurre cuando los hackers explotan la IA para interferir, manipular y alterar los flujos de procesos operativos de una empresa.

Proteja su negocio con una arquitectura de seguridad integral.

Para hacer frente a estas nuevas amenazas sin precedentes, los expertos de Check Point afirman que las empresas deben reevaluar toda su infraestructura de seguridad y adoptar una arquitectura de seguridad de IA integral que abarque tres enfoques fundamentales.

En primer lugar, está el problema de la seguridad de la IA para los empleados. En la práctica, los empleados suelen usar herramientas de IA personales sin la supervisión de la organización, lo que crea una zona de riesgo conocida como «IA en la sombra». Para abordar este problema de manera efectiva, las empresas deben identificar y clasificar con precisión qué herramientas de IA utilizan sus empleados (sistemas de IA conocidos, desconocidos o secretos). A continuación, deben establecer regulaciones y políticas claras sobre el uso de herramientas de IA por parte de los empleados. Al mismo tiempo, deben preparar planes de contingencia para prevenir la fuga de datos confidenciales cuando los empleados utilicen estas herramientas.

A continuación, se aborda la seguridad de los agentes y modelos de IA. Las empresas necesitan comprender y controlar la identidad de sus agentes de IA. La solución consiste en implementar herramientas de protección y monitorización en tiempo real. Estas capas de protección se integran profundamente en el flujo de trabajo del agente de IA. Esto garantiza que los modelos y agentes de IA operen siempre según lo previsto y se ajusten con precisión a los procesos de negocio de la empresa.

Por último, está el ataque de simulación de IA. Este implica realizar una evaluación de riesgos en un entorno real. Mediante este proceso, las organizaciones pueden identificar proactivamente las vulnerabilidades y corregirlas con prontitud, garantizando que los modelos de IA permanezcan completamente seguros antes de su implementación o mientras se ejecutan en servidores en tiempo real.

Los expertos destacan que solo un enfoque integral que abarque estas tres direcciones es la mejor manera de proteger a toda la organización de la gravedad de los ataques basados ​​en inteligencia artificial.

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