
Por Javier Grifaldo CPP, CICP, DES, DSI
Consultor en seguridad y Gestión de Riesgos
Introducción: Un problema silencioso, pero devastador
La extorsión y el cobro de piso son dos de los delitos más devastadores que afectan a la sociedad mexicana. A menudo invisibles en la cobertura mediática frente a otros crímenes más espectaculares, como homicidios o secuestros, la extorsión ha permeado silenciosamente todos los sectores sociales y económicos del país. Este fenómeno no solo representa una amenaza directa para la seguridad personal y financiera de los mexicanos, sino que también se ha convertido en un motor de la economía ilegal, estructurando una red de criminalidad organizada que se extiende desde las zonas rurales hasta las grandes ciudades.
En lugar de manifestarse como un crimen de violencia explícita, la extorsión es una violencia económica: un delito que mantiene a millones de ciudadanos y empresarios bajo un constante yugo de miedo. Las organizaciones del crimen organizado, en especial los cárteles de la droga, han logrado convertir el cobro de piso en un negocio altamente rentable que no solo afecta a microempresarios y comerciantes, sino también a grandes corporaciones y, por supuesto, a los ciudadanos de a pie, quienes son víctimas de extorsión telefónica, extorsión por parte de bandas locales, e incluso extorsión política.
La naturaleza del cobro de piso: modos de operación y extensión del delito
El cobro de piso, conocido también como “derecho de piso”, es una exacción forzada que los grupos criminales imponen a empresarios y trabajadores de distintos sectores. Aunque en principio el cobro de piso podría parecer un problema exclusivo de negocios informales, en los últimos años ha demostrado ser una práctica mucho más extendida, involucrando desde el pequeño comercio hasta grandes empresas, transporte e incluso agricultores.
Modus Operandi del Cobro de Piso
1.Llamadas de extorsión telefónica: Este es uno de los métodos más comunes, donde los delincuentes se comunican por teléfono con el propietario de un negocio o incluso con trabajadores de empresas para exigir dinero bajo la amenaza de daño a sus propiedades o incluso de secuestros. El modus operandi incluye amenazas de muerte o daño a familiares, secuestros virtuales o falsas denuncias que extorsionan a las víctimas para que paguen sin cuestionar.
2.Cobro en efectivo en persona: En muchos casos, los delincuentes se presentan en el negocio de la víctima o en el lugar de trabajo para exigir un pago. Las amenazas son claras: pagar o enfrentar consecuencias severas, como el saqueo de la tienda, quema de productos, o agresiones físicas a los empleados.
3.Extorsión mediante el control territorial: Las organizaciones criminales no solo se limitan a exigir dinero, sino que también controlan áreas completas, incluidos mercados, zonas de ventas ambulantes y rutas de transporte. Esto incluye no solo el cobro de piso a negocios establecidos, sino la imposición de tarifas a aquellos que intentan operar en territorio “controlado”. Esto genera un círculo vicioso donde los negocios pequeños son asfixiados económicamente, y muchos se ven forzados a cerrar o abandonar sus propiedades.
4.Extorsión en zonas rurales: En muchas regiones del país, los agricultores, ganaderos y transportistas también se ven obligados a pagar cuotas mensuales a grupos criminales a cambio de “protección” frente a robos de ganado, productos agrícolas o el secuestro de trabajadores. Estos pagos, aunque no siempre visibles, representan una gran parte de los ingresos de estos trabajadores, afectando gravemente su capacidad para invertir en sus propios negocios.
Estadísticas alarmantes y la expansión de este delito
Las estadísticas sobre extorsión reflejan una realidad alarmante sobre el impacto de este delito en el país:
📌 Crecimiento sostenido del delito: Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el número de extorsiones reportadas se ha incrementado en un 35 % desde 2015. En 2025, se registraron más de 5,000 extorsiones al mes, cifra que se ha mantenido en crecimiento. Sin embargo, se estima que más del 90 % de las extorsiones no son denunciadas debido al miedo a represalias y a la desconfianza hacia las autoridades locales.
📌 El cobro de piso es un delito transversal: Impacta a todos los sectores de la economía, desde microempresas hasta grandes corporativos. De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), más del 17.3 % de las empresas mexicanas reportaron haber sido víctimas de extorsión en 2025, y los sectores más afectados fueron comercio, transporte y servicios.
📌 Las víctimas más vulnerables: El cobro de piso afecta principalmente a los comerciantes informales y pequeños empresarios de zonas marginales, que constituyen un blanco fácil para los criminales. Se estima que más de 300,000 pequeños comercios en México están sujetos a este tipo de extorsión, lo que representa aproximadamente el 20 % de los establecimientos comerciales.
Impacto en las empresas, el gobierno y la población más vulnerable
1. Las empresas: asfixiadas por el miedo y la falta de apoyo
El cobro de piso tiene un impacto directo en la viabilidad económica de las pequeñas y medianas empresas. Pequeños comerciantes y trabajadores independientes que se ven forzados a pagar cuotas altas y constantes se enfrentan a una presión económica insostenible. Sin alternativas de financiamiento o apoyo estatal, muchos se ven obligados a cerrar sus negocios, lo que afecta la competitividad y aumenta la informalidad económica.
Además, muchos empresarios sienten que la falta de respuesta eficaz por parte de las autoridades los deja desprotegidos, lo que contribuye a un círculo vicioso de impunidad.
2. El gobierno: incapacidad para frenar el fenómeno
El Estado mexicano ha sido incapaz de garantizar seguridad en muchas zonas del país. La corrupción dentro de las fuerzas de seguridad, sumada a la impunidad que rodea a los grupos criminales, ha creado un entorno en el que el cobro de piso se ha convertido en un delito casi impune. El gobierno, a pesar de sus esfuerzos, ha mostrado incapacidad para implementar estrategias efectivas a nivel local y federal que puedan erradicar este tipo de extorsión.
3. La población más vulnerable: esclavitud económica y social
La población más vulnerable, especialmente en comunidades rurales y en zonas marginalizadas de las grandes ciudades, se encuentra atrapada entre el miedo y la necesidad de sobrevivir. Los pequeños comerciantes que ya viven en condiciones de pobreza se ven atrapados por esta economía del miedo, que les quita lo poco que tienen y reafirma su exclusión. Para muchos, esta extorsión es una de las razones por las cuales las tasas de pobreza y desigualdad siguen aumentando en el país.
Propuestas para enfrentar la crisis del cobro de piso
1. Fortalecimiento de las capacidades de investigación y persecución
Es imperativo que el gobierno fortalezca las unidades especializadas en extorsión y cobro de piso, con un entrenamiento adecuado y una estrategia unificada a nivel federal y local. Las fiscalías especializadas deben contar con mayores recursos, personal capacitado y autonomía para realizar investigaciones profundas y eliminar los nexos de corrupción dentro de las fuerzas de seguridad.
2. Protección real a las víctimas y testigos
Las víctimas de extorsión deben contar con mecanismos de protección eficaces. El gobierno debe asegurar la anonymidad y seguridad de las personas que denuncian, protegiéndolas de represalias. Los programas de protección a testigos deben ser robustos, y se deben crear canales de denuncia más seguros y accesibles.
3. Invertir en programas de desarrollo económico y social
La prevención es clave. El gobierno debe invertir en programas de desarrollo económico en las regiones más afectadas por el cobro de piso. Fomentar el empleo formal, apoyar a los pequeños empresarios y generar alternativas legítimas de ingreso es crucial para reducir la dependencia de las comunidades en las economías informales dominadas por la criminalidad.
Conclusión: Urge una respuesta integral
El cobro de piso y la extorsión no son simples delitos. Son síntomas de un sistema económico y social roto, donde los grupos criminales se han adueñado de espacios económicos, sociales y políticos. Combatirlo no solo depende de la acción policial, sino de una respuesta integral que aborde las raíces económicas y sociales de este fenómeno. La economía del miedo que hoy afecta a México requiere una acción urgente, basada en cooperación entre el gobierno, la sociedad civil y las empresas, para lograr un México libre de extorsión y cobro de piso.