·         La libertad de expresión también es una responsabilidad

·         La prepa es el momento clave para que los jóvenes se conviertan en voces con criterio y liderazgo ciudadano

El 7 de junio se conmemora el Día de la Libertad de Expresión, un derecho que en la era digital enfrenta nuevos desafíos. En la actualidad, opinar es tan sencillo como redactar unas palabras y compartirlas en las redes sociales. A diario se leen opiniones sobre sucesos que atañen a toda la sociedad. Se opina sobre política, medio ambiente, educación, religión, etcétera. Y está bien: es un síntoma de que el mundo está ejerciendo un derecho que no debe negarse a nadie.

La cuestión es: ¿desde qué perspectiva o bajo qué criterios se emiten opiniones o juicios? ¿Las ideas que se transmiten en las redes sociales presentan sesgos? ¿Cómo se logra una opinión ética y crítica? De eso se trata esta reflexión, de abonar a las posibilidades de ejercer una libertad de expresión fundada en la ética y en la responsabilidad, porque lo que se dice públicamente impacta en el pensamiento de otros.

En este sentido, la verdadera libertad de expresión no se mide en la rapidez con la que se publica o se emite una opinión, sino en la capacidad de hacerlo críticamente: analizar, cuestionar y sostener ideas con argumentos éticos y responsables.

Hay que tener presente que el mundo actual sustenta una sobrecarga de datos, noticias falsas o fake news y opiniones sin fundamento. Esto obliga a la sociedad a replantearse qué significa expresarse libremente. La ciudadanía digital (un concepto necesario para expresar cómo las personas ejercen su participación en esta era) exige más que presencia en plataformas: requiere criterio para distinguir entre la información confiable y el ruido. Y también requiere entereza para ejercer una opinión responsablemente. 

En este contexto, la educación es un escenario decisivo, y la preparatoria lo es aún más, al tratarse de un territorio de formación humana, donde los jóvenes definen sus intereses, ideales, personalidad. Allí los estudiantes aprenden a detenerse, reflexionar y preguntarse: ¿qué hay detrás de lo que leo y escucho?, ¿qué intención tiene?, ¿qué evidencia lo respalda? Este entrenamiento no sólo protege de la desinformación, también abre la puerta a un liderazgo juvenil que impacta positivamente en la sociedad.

Opinar es fácil, pensar críticamente es la verdadera habilidad diferenciadora. Validar fuentes, reconocer sesgos y asumir la responsabilidad de lo que se dice son pasos que transforman un comentario en un aporte con sentido. La libertad de expresión cobra valor cuando se ejerce con pensamiento crítico, porque entonces deja de ser un derecho abstracto y se convierte en una herramienta de construcción ciudadana.

La argumentación ética es parte esencial de este proceso. Implica sostener un punto de vista sin recurrir a ataques personales, sin difundir información falsa, sin hacer juicios de valor, sin denigrar a nadie, sin dejarse llevar por la inmediatez. Cuando los jóvenes ejercen su libertad de expresión con pensamiento crítico, sus palabras se convierten en propuestas que cuestionan, fortalecen la comunidad e inspiran.

En palabras de Abismael Reséndiz, Director Nacional de Prepa Tecmilenio: “Formar estudiantes con criterio es la clave para transformar el derecho a la expresión en un ejercicio de liderazgo ciudadano que impacte positivamente a la sociedad.”  Esa es la apuesta de Tecmilenio: formar líderes críticos, humanos y éticos para afrontar las dificultades sociales con criterio.

La preparatoria es un laboratorio de desarrollo humano donde los estudiantes ensayan cómo participar en la conversación pública al utilizar pensamiento crítico, tanto para transformar el derecho a la expresión en un ejercicio de construcción colectiva como para discernir sobre lo que leen y ven digitalmente.

En Prepa Tecmilenio, la formación académica se orienta a que cada alumno descubra y dé forma a su propia voz. Se ofrece un espacio seguro donde equivocarse es parte de aprender, y donde la libertad de expresión se fortalece con análisis y criterio. Así, los estudiantes aprenden que su opinión no se mide en “likes”, sino en la capacidad de generar conversaciones que construyan comunidad y aporten soluciones.  Y el Día de la Libertad de Expresión recuerda que este derecho es un pilar de la democracia.

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