“El crecimiento de una empresa comienza cuando deja de sobrevivir y empieza a tomar decisiones basadas en conocimiento, tecnología y colaboración Jorge Reyes Casas”

En el sofisticado tablero de la macroeconomía mexicana, las cifras suelen desdibujar el rostro humano de quienes sostienen el país. Sin embargo, para Jorge Leopoldo Reyes Casas, la economía no se lee en fríos reportes de Excel, sino en la vibración de una cuerda de guitarra o en el crecimiento pausado de una planta que desafía la intemperie. Con la mirada de un estratega que ha navegado tanto la academia como la trinchera empresarial, Reyes Casas ha asumido un reto de proporciones históricas: presidir el Comité de CREMIN “Crece Mi Negocio”, en Coparmex Nacional, transformando la vulnerabilidad de los pequeños negocios en una resiliencia sistémica basada en datos y digitalización.

Empresario que hoy en día se desarrolla como Director General de Aeme! Asesores, firma que se erige como la tercera consultora de investigación de mercados más impor-tante del norte de México, Reyes Casas ha perfeccionado un mantra que define su praxis profesional: «entender para atender».

Esta filosofía, forjada desde que comenzó a impartir cátedra de mercadotecnia a los 21 años, sugiere que el liderazgo auténtico no nace de la intuición o el «feeling», sino de una escucha activa y científica del mercado. Tras concluir un exitoso ciclo de cuatro años como presidente de Coparmex Laguna, su ascenso a la escena nacional bajo el mandato de Juan José Sierra responde a una necesidad urgente: dotar de inteligencia estratégica a los 5.5 millones de unidades económicas que conforman el tejido vital de México.

“Crece Mi Negocio”: la plataforma que necesitamos para que las MiPyMEs dejen de sobrevivir y empiecen a prosperar.

“Crece Mi Negocio” está en desarrollo, pero su origen no está en un escritorio, sino en las calles, en los talleres y en las tiendas de cada barrio. Surge de los dueños que se desvelan noches para cuadrar cuentas, con mujeres que llevan la contabilidad en una libreta y con jóvenes con un servicio listo para vender pero sin canal para hacerlo. Esas voces son el punto de partida: necesitamos andamiajes prácticos que cambien las condiciones.

La plataforma “Crece Mi Negocio”, que impulsamos desde COPARMEX, es resultado de un conjunto de alianzas que reúnen programas y servicios de apoyo para las MiPyMEs con el propósito de ofrecer andamiajes prácticos que realmente cambien sus condiciones, afirmó contundente.

Y añade: “En México existen 5.5 millones de unidades económicas y el 99% son MiPyMEs; apenas 1.9 millones operan en la formalidad. Cuando una de cada diez microempresas ha usado financiamiento formal, cuando sólo una de cada cuatro tiene un sistema contable y cuando apenas 20% emplea internet para su negocio, entender el problema deja de ser opcional”.

“Crece Mi Negocio” propone enfrentar esas limitaciones con tres instrumentos claros: capital accesible, capacitación útil y acceso a mercados. El capital debe entender la informalidad y reducir el costo del crédito con garantías compartidas y plazos razonables. La capacitación no puede ser genérica: debe articular trayectorias por oficio y sector, con metas medibles y mentorías. Abrir mercados requiere conectar productores con compradores reales, integrando logística, estándares y plataformas de venta.

“Crece Mi Negocio” incorpora una red de alianzas: empresas socias y no socias, academia, organismos y sociedad civil. Su oferta se alimenta de las diversas herramientas, capacitaciones, servicios y soluciones que aportan los aliados al programa y que hoy estaban dispersos, reuniéndolos en una sola plataforma, explica Reyes Casas.

Radiografía de las MiPyMEs: El Corazón Vulnerable de México

La relevancia de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) en México es estadísticamente abrumadora y socialmente determinante. Representan el 99% de las unidades económicas del país y son las responsables de generar el 71% del empleo nacional, lo que se traduce en el sustento directo de aproximadamente 20 millones de familias. No obstante, este «corazón de la economía» late hoy bajo una presión regulatoria y estructural sin precedentes. Reyes Casas señaló con agudeza que las MiPyMEs navegan una «tormenta perfecta» donde la implementación de la «ley silla», el incremento de los días de vacaciones, el aumento del salario mínimo y el debate sobre el recorte de la jornada laboral generan un incremento en los costos marginales que los pequeños negocios, a diferencia de los grandes corporativos, difícilmente pueden absorber sin comprometer su viabilidad.

El panorama se agrava con una brecha digital que parece una herida abierta: solo una de cada cuatro MiPyMEs utiliza internet para sus actividades productivas. Esta desconexión tecnológica, sumada a una burocracia que Reyes Casas describe como una «plaga que asfixia las raíces» con trámites ininteligibles, y la persistente inseguridad que asedia la operatividad diaria, coloca al empresario en una situación de profunda soledad técnica. El diagnóstico es claro: el potencial de las MiPyMEs para detonar el desarrollo nacional es inmenso, pero sin un «riego» constante de financiamiento y una modernización de sus procesos, el riesgo de que el tejido social se desgarre es inminente.

La Metáfora del Vivero: De Plantas Tercas a Negocios Resilientes

Para un hombre que en su juventud formó el trío musical «Los Mazapanes» y recorría las calles dando serenatas, la comunicación estratégica debe tener alma. Reyes Casas despliega una narrativa orgánica que trasciende el tecnicismo burocrático, utilizando el pensamiento analógico como un puente para hacer accesible la complejidad de la resiliencia.

Para él, una MiPyME no es un acrónimo inerte del INEGI, sino una «planta viva» que un mexicano sembró con sus propias manos, a menudo sin más garantía que el coraje de creer en una semilla.

En este ecosistema simbólico, el «sol» representa el amor profundo por el país, ese motor que impulsa al emprendedor a levantarse cada mañana a pesar de las adversidades. Sin embargo, el camino está plagado de «heladas» catastróficas, como la pandemia de COVID-19, que eliminó de tajo dos millones de unidades económicas en México.

Ante este escenario, Reyes Casas puntualizó que la Coparmex asume una doble vocación: la de «invernadero» y la de «jardinero». Como invernadero, la estructura nacional protege a la planta vulnerable de los choques externos; como jardinero, despliega la Red Nacional de Mentores, donde empresarios experimentados donan su tiempo para guiar a los nuevos. Esta inteligencia colectiva permite que un experto en comercio exterior de Los Cabos o un especialista financiero de Culiacán actúen como el cuidado experto que una «planta» en crecimiento necesita para no morir en la soledad del mercado.

«Crece Mi Negocio»: La Aceleración Inteligente

La respuesta tangible a esta visión es creceminegocio.mx, una plataforma de aceleración que democratiza el acceso a la Inteligencia Artificial (IA). En el centro de esta iniciativa se encuentra «CREMIN», un asistente virtual diseñado con la forma de una pequeña planta, que guía al usuario a través de un proceso de diagnóstico inicial.

Reyes Casas compartió un ejemplo personal revelador: al someter a su propia empresa, Aeme! Asesores, al escrutinio de “CREMIN”, la IA detectó que, a pesar de sus 20 años de éxito, necesitaba integrar socios estratégicos de IA para automatizar la captura e interpretación de datos masivos.

La plataforma no se limita al diagnóstico; transforma la información en acción vinculante. Ofrece capacitación gratuita de alto nivel, como los programas de Harmon Hall para que pequeños comercios aprendan a atender turistas en inglés, y facilita la conexión con aliados de la talla de Coppel o la Asociación de Bancos de México (ABM). El objetivo es que la tecnología deje de ser una barrera y se convierta en el «sistema de riego» que permita escalar las ventas y la eficiencia. Para Reyes Casas, la digitalización no es una opción de vanguardia, sino un requisito de supervivencia para que la «planta» empresarial deje de estar «mordida o golpeada» por la informalidad.

Horizonte 2026: Una Comunidad de 100,000 Negocios

La ambición del proyecto es cuantificable: construir una comunidad de 100,000 negocios activos para el año 2026. Esta meta se sustenta en la capilaridad de los 71 centros empresariales de Coparmex, una red que se extiende desde Tijuana hasta Cancún. Reyes Casas enfatizó que la sostenibilidad de este esfuerzo depende de la generación de beneficios tangibles. Una plataforma que no se traduce en ventas reales o en acceso efectivo a crédito es, en sus palabras, «solo una buena idea destinada al olvido».

La estrategia busca sumar la inteligencia de cada región para crear un bosque robusto. El éxito de este modelo radica en entender que la suma de pequeñas victorias locales —el taller que logra exportar o la tienda de barrio que se digitaliza— resulta en un fortalecimiento general del PIB nacional.

La visión de Reyes Casas es convertir a la Confederación en el nodo central de una red de apoyo mutuo donde el conocimiento se acumula y además circula para alimentar a todo el ecosistema.

El Mantra de la Resistencia

Inspirado en su mantra personal, la canción «Esta Vida» de Jorge Calderón, Reyes Casas reflexiona sobre la belleza del esfuerzo empresarial a pesar de los «pesares». Para él, un empresario exitoso no puede existir si no tiene raíces fuertes, y esas raíces son la familia —su esposa Mariel y sus hijos— y su comunidad.

Su mensaje final es un llamado a la urgencia: no hay que esperar a estar «listos» para empezar a crecer; el momento de fortalecer la empresa es ahora.

El éxito empresarial solo adquiere un sentido trascendente cuando genera un impacto positivo en la sociedad y repara el tejido social. La transformación de las MiPyMEs y el programa “Crece Mi Negocio” que lidera Jorge Reyes Casas es, en última instancia, un acto de fe en México. Al integrar la tecnología, la mentoría y la colaboración nacional, el «vivero» de Coparmex Nacional busca asegurar que cada emprendedor deje de ser una planta solitaria y vulnerable para convertirse en parte de un bosque productivo, resiliente y capaz de dar sombra a las futuras generaciones de mexicanos. El crecimiento es solo una meta económica, pero también un imperativo patriótico.

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