De potencia industrial del Bajío a infraestructura crítica para la nube, la inteligencia artificial y la economía global
Por Ing. Javier Grifaldo Peña | HCSA | HCSP, Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por ESIME Culhuacán del Instituto Politécnico Nacional, con formación especializada en Ethical Hacking por la Universidad del Valle de México (UVM).
Cuenta además con las certificaciones HCSA — Huawei Certified Solution Associate y HCSP — Huawei Certified Solution Professional, que complementan su perfil en ingeniería, soluciones tecnológicas e infraestructura.
Hay ciudades que crecen hacia arriba, otras que se expanden territorialmente y algunas que transforman su economía. Querétaro está haciendo algo distinto: está construyendo parte de la infraestructura invisible sobre la que funcionará el mundo digital de las próximas décadas.
Durante años, el estado fue reconocido internacionalmente por sus industrias automotriz, aeroespacial, logística y manufacturera. Hoy debe añadirse un sector estratégico: los data centers o centros de datos.
La dimensión del fenómeno ya es internacional. CBRE identifica a Querétaro como el mercado de centros de datos de mayor crecimiento en América Latina. En el primer trimestre de 2026 registró aproximadamente 298.2 MW de inventario, un crecimiento interanual de 450.2%. Para dimensionarlo, CBRE reportó 537 MW para São Paulo, 165.8 MW para Santiago y 44.3 MW para Bogotá en el mismo análisis.
Querétaro dejó de ser solamente un polo industrial.
Está convirtiéndose en uno de los nodos digitales estratégicos de América Latina.
De la fábrica física a la fábrica digital
Durante la revolución industrial, la riqueza dependía de fábricas, maquinaria, carreteras, ferrocarriles, puertos y energía.
La economía contemporánea agregó un activo extraordinariamente valioso:
los datos.
Cada vez que una empresa procesa una transacción, almacena información en la nube, utiliza inteligencia artificial, opera una plataforma logística, ejecuta un ERP, realiza una video llamada o analiza millones de registros, existe detrás una infraestructura física.
Porque la llamada “nube” no es intangible.
La nube tiene edificios.
Tiene servidores.
Tiene fibra óptica.
Consume enormes cantidades de electricidad.
Necesita refrigeración.
Depende de redes de telecomunicaciones.
Y, sobre todo, necesita seguridad y continuidad operacional.
Por eso la expansión de los centros de datos debe analizarse no sólo como un fenómeno tecnológico, sino como una transformación económica, energética y de seguridad.
¿Por qué Querétaro?
No existe una sola explicación.
La consolidación del estado responde a una combinación de factores: ubicación estratégica en el centro del país, proximidad relativa con Ciudad de México, disponibilidad de suelo industrial, infraestructura de telecomunicaciones, corredores de fibra hacia Norteamérica, ecosistema manufacturero, talento especializado y el fenómeno del nearshoring.
CBRE destaca precisamente la posición de Querétaro dentro del principal corredor industrial mexicano y su cercanía con rutas de fibra que conectan con Norteamérica.
Esto genera un círculo virtuoso.
Las empresas necesitan infraestructura digital. Los proveedores de nube necesitan centros de datos. Los centros de datos requieren energía, telecomunicaciones y proveedores especializados. Y esa concentración, a su vez, atrae nuevas inversiones.
Es el nacimiento de un ecosistema digital.
Los gigantes tecnológicos ya están presentes
La transformación puede apreciarse observando quiénes han apostado por Querétaro.
Entre los actores con infraestructura o regiones de nube asociadas al estado aparecen algunos de los nombres más importantes de la economía digital mundial: Amazon Web Services, Microsoft, Google Cloud, Oracle, ODATA, Equinix, Ascenty/Digital Realty y KIO Networks, entre otros.
No todos desempeñan la misma función. Es importante distinguir entre regiones de nube de hyperscalers, instalaciones de colocación, interconexión, infraestructura empresarial y campus construidos para clientes de hiperescala.
Por ello tampoco debe interpretarse el número de marcas como equivalente al número de edificios físicos: una región cloud puede estar distribuida entre varias zonas de disponibilidad e instalaciones.
Amazon Web Services
AWS abrió su región México (Central) con tres Zonas de Disponibilidad y anunció una inversión superior a US$5,000 millones durante 15 años.
Microsoft
Microsoft puso en operación su región México Central en 2024, convirtiendo al área metropolitana de Querétaro en una pieza de su infraestructura cloud mexicana.
Google Cloud
Google inauguró northamerica-south1, su región de nube en Querétaro y la primera de Google Cloud en México.
La coincidencia de AWS, Microsoft y Google Cloud en un mismo estado resulta particularmente significativa: hablamos de tres compañías cuya infraestructura soporta aplicaciones empresariales, servicios cloud, bases de datos, analítica avanzada e inteligencia artificial a escala mundial.
La otra parte del ecosistema
El crecimiento no depende únicamente de los tres grandes proveedores de nube.
Ascenty, compañía vinculada a Digital Realty, reporta actualmente tres data centers en Querétaro, con 81 MW de energía total y aproximadamente 64,000 metros cuadrados de superficie. Sus instalaciones son carrier neutral, permitiendo la participación de distintos operadores de telecomunicaciones.
Equinix mantiene igualmente infraestructura en la zona, mientras que ODATA ha desarrollado varios proyectos QR en Querétaro. KIO Networks y otros operadores complementan un ecosistema que combina cloud, colocación, conectividad e infraestructura empresarial.
Por razones de seguridad, confidencialidad y estrategia comercial, no existe necesariamente un inventario público que permita afirmar con rigor la ubicación y características de absolutamente todas las instalaciones físicas existentes. Por ello es más correcto hablar de los principales centros, campus, regiones y operadores públicamente documentados.
CloudHQ: una muestra de lo que viene
El futuro puede ser todavía mayor que el presente.
CloudHQ desarrolla su campus QRO cerca del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro. La propia compañía describe un proyecto diseñado para seis edificios, con 360 MW de carga crítica total de TI y aproximadamente 254,400 metros cuadrados de superficie. Su disponibilidad está proyectada a partir de 2027.
Sólo ese proyecto ayuda a comprender el cambio de escala.
Ya no estamos hablando de “cuartos de servidores”.
Estamos hablando de auténticos campus industriales digitales, capaces de requerir infraestructura eléctrica comparable con la de actividades industriales intensivas.
¿Querétaro controla información mundial?
Aquí existe una diferencia fundamental que debemos explicar correctamente.
No sería técnicamente preciso afirmar que desde Querétaro “se controla Internet” o que toda la información de Microsoft, Google o Amazon se encuentra almacenada allí.
Las grandes plataformas cloud funcionan mediante arquitecturas globalmente distribuidas.
Sin embargo, las instalaciones localizadas en Querétaro pueden soportar cargas de trabajo utilizadas por empresas y organizaciones que operan en México y otros mercados: almacenamiento, procesamiento, aplicaciones empresariales, bases de datos, inteligencia artificial, comercio electrónico, manufactura, logística y servicios digitales.
Su relevancia consiste precisamente en eso.
Una parte de la economía digital depende ahora de infraestructura física instalada en territorio queretano.
Inteligencia artificial: el siguiente acelerador
La expansión adquiere todavía mayor relevancia cuando introducimos la inteligencia artificial.
Entrenar y ejecutar modelos avanzados requiere grandes cantidades de capacidad computacional. Los servidores especializados para IA presentan además densidades energéticas significativamente superiores a muchas cargas tradicionales.
El fenómeno es global: CBRE reportó que el inventario agregado de los 16 mayores mercados analizados alcanzó aproximadamente 16 GW en el primer trimestre de 2026, 25% más que un año antes, mientras la disponibilidad continuó reduciéndose debido a la demanda. La IA aparece como uno de los grandes impulsores.
Por ello, la competencia internacional ya no consiste solamente en atraer fábricas.
Los países competirán por:
energía + conectividad + capacidad computacional + talento + seguridad.
Quien disponga de esos cinco elementos tendrá una ventaja considerable en la nueva economía.
El gran desafío: energía
Aquí aparece posiblemente el mayor riesgo para el crecimiento de Querétaro.
Un data center puede disponer de tecnología extraordinaria, pero sin electricidad confiable simplemente no funciona.
CBRE identifica la disponibilidad y confiabilidad energética como uno de los desafíos del crecimiento de este tipo de mercados.
En Querétaro ya se realizan esfuerzos para ampliar la infraestructura eléctrica asociada al crecimiento del sector, incluyendo líneas y subestaciones. El desarrollo de proyectos de hiperescala está obligando a pensar la infraestructura energética y digital de manera conjunta.
Esto plantea una conclusión estratégica:
La seguridad digital del futuro también será seguridad energética.
Una interrupción prolongada del suministro eléctrico puede representar un riesgo tan importante como determinadas amenazas físicas o cibernéticas.
El nuevo concepto de infraestructura crítica
Tradicionalmente, cuando hablamos de infraestructura crítica pensamos en aeropuertos, instalaciones militares, hospitales, centrales eléctricas, refinerías, telecomunicaciones o sistemas financieros.
Los data centers deben incorporarse plenamente a esa conversación.
Porque su interrupción puede afectar simultáneamente a numerosas organizaciones.
Esto obliga a reconsiderar incluso el concepto de perímetro.
Para un data center, el perímetro de seguridad no termina en la barda del inmueble.
Incluye las rutas de telecomunicaciones.
Incluye subestaciones.
Incluye fibra óptica.
Incluye proveedores.
Incluye software.
Incluye cadenas de suministro.
Incluye personal interno.
E incluye la infraestructura cloud conectada con otras regiones del planeta.
Seguridad física + ciberseguridad = seguridad convergente
Aquí surge uno de los mayores cambios para nuestra industria.
Durante muchos años la seguridad física y la ciberseguridad fueron administradas como disciplinas diferentes.
Ese modelo comienza a resultar insuficiente.
Un ciberdelincuente puede intentar penetrar un sistema sin acercarse físicamente al inmueble. Pero un atacante también puede utilizar ingeniería social para conseguir una credencial, ingresar como supuesto proveedor, manipular hardware o aprovechar privilegios internos.
El atacante no distingue entre departamentos.
Busca el punto más débil.
Por ello, la protección moderna de un data center requiere convergencia entre seguridad física, ciberseguridad, inteligencia, continuidad del negocio, gestión de crisis y protección de infraestructura.
Las capas de protección
Un centro de datos de alta criticidad puede incorporar seguridad perimetral, CCTV con analítica, sistemas anti intrusión, controles vehiculares, credenciales electrónicas, autenticación multifactor, biometría, esclusas o mantraps, segmentación por zonas, registro de visitantes, gestión estricta de contratistas, monitoreo permanente y protocolos de respuesta ante incidentes.
Ascenty, por ejemplo, declara monitoreo CCTV 24/7 con detección de movimiento y doble autenticación mediante biometría y tarjeta. En infraestructura eléctrica reporta subestaciones redundantes y generación de respaldo.
Pero la tecnología representa solamente una parte.
El factor humano continúa siendo crítico.
El guardia del futuro
Esta revolución abre una oportunidad enorme para la industria de seguridad privada.
El elemento asignado a una instalación de esta naturaleza ya no debería limitarse a revisar identificaciones, registrar visitantes o controlar una pluma vehicular.
Necesitamos avanzar hacia un nuevo perfil:
Especialista en Protección de Infraestructura Crítica Digital
Ese profesional deberá comprender principios básicos de ciberseguridad, ingeniería social, amenazas internas, biometría, CCTV inteligente, control electrónico de accesos, protección de información, gestión de incidentes, continuidad del negocio y protocolos de crisis.
No necesariamente será un hacker ni un ingeniero de redes.
Pero deberá comprender qué está protegiendo y por qué es crítico.
Ese cambio puede representar una de las grandes oportunidades de profesionalización de la seguridad privada latinoamericana.
Zero Trust: nadie es confiable sólo por estar dentro
Los centros de datos también reflejan un cambio conceptual profundo.
Durante años predominó una lógica sencilla:
“Si una persona logró ingresar, probablemente es confiable.”
Hoy esa premisa resulta peligrosa.
Zero Trust propone algo diferente:
Nunca confiar implícitamente. Verificar continuamente.
El acceso físico a un campus no necesariamente autoriza el ingreso a una sala.
El acceso a una sala tampoco debería conceder automáticamente privilegios sobre determinados equipos.
Cada persona, dispositivo y solicitud debe responder a una identidad, autorización y necesidad específica.
La convergencia entre Zero Trust digital y controles físicos puede convertirse en uno de los paradigmas fundamentales de la seguridad corporativa de la próxima década.
La amenaza interna
Existe además un riesgo frecuentemente subestimado: el insider threat.
Empleados, contratistas, técnicos, proveedores o terceros autorizados pueden disponer de un nivel de acceso que un atacante externo tardaría meses en conseguir.
Por ello, la protección no puede depender exclusivamente de muros más altos.
Se requiere segregación de funciones, principio de mínimo privilegio, trazabilidad, controles de acceso, supervisión, investigación de anomalías y una cultura organizacional de seguridad.
En muchas ocasiones, el riesgo más complejo no es quien intenta entrar.
Es quien ya está adentro.
Querétaro frente al mapa mundial
Querétaro todavía no tiene la escala absoluta de los mayores hubs globales, pero su velocidad de crecimiento resulta notable.
En Estados Unidos destacan Northern Virginia, Dallas, Atlanta y Chicago. Europa mantiene grandes concentraciones en Frankfurt, Londres, Ámsterdam y París. Asia cuenta con mercados estratégicos como Singapur y Tokio.
En América Latina, São Paulo continúa siendo el mercado de mayor escala dentro de los analizados por CBRE, pero Querétaro registró en 2026 un ritmo de expansión excepcional.
Esto coloca a México ante una oportunidad histórica.
No se trata necesariamente de desplazar a esos mercados.
Se trata de convertir al país en un nodo indispensable dentro de la arquitectura digital de Norteamérica y América Latina.
Nearshoring + nube + IA
Durante los últimos años México ha hablado intensamente del nearshoring.
Sin embargo, normalmente pensamos en plantas industriales que trasladan producción hacia territorio mexicano.
La siguiente etapa será también digital.
Una fábrica inteligente necesita sensores.
Los sensores producen datos.
Los datos requieren conectividad.
La conectividad requiere infraestructura.
La inteligencia artificial necesita capacidad computacional.
Y todo ello necesita seguridad.
Por eso Querétaro posee una combinación particularmente interesante:
manufactura + logística + data centers + cloud + IA + conectividad.
CBRE considera precisamente que el mercado puede beneficiarse de la relocalización de manufactura y logística vinculada con Norteamérica.
También debemos hablar de sostenibilidad
El crecimiento no puede analizarse únicamente desde la inversión.
Centros de datos de gran escala generan enormes necesidades energéticas y determinadas arquitecturas también pueden requerir importantes recursos para refrigeración.
Por eso el debate internacional debe incorporar eficiencia energética, disponibilidad de agua, energías de menor huella de carbono, sistemas de enfriamiento más eficientes, planificación urbana y capacidad de la red eléctrica.
Una ciudad digital no puede construirse comprometiendo la sostenibilidad de la ciudad física.
El verdadero éxito de Querétaro no debería medirse únicamente por cuántos megawatts instala.
También deberá evaluarse por qué tan sostenible, resiliente y segura resulta esa capacidad.
Un asunto de seguridad nacional
Existe finalmente una dimensión que trasciende a las empresas.
Cuando una región concentra infraestructura tecnológica que soporta actividades financieras, comerciales, industriales y gubernamentales, la continuidad de esa infraestructura adquiere relevancia nacional.
Eso exige cooperación.
Gobierno.
Empresas.
Protección Civil.
Fuerzas de seguridad.
Operadores eléctricos.
Telecomunicaciones.
Profesionales de ciberseguridad.
Seguridad privada.
Universidades.
Todos forman parte del ecosistema.
Ninguna organización puede proteger individualmente una infraestructura que depende de tantos actores interconectados.
Querétaro 2030: ¿hasta dónde puede llegar?
El reto de los próximos años no será solamente atraer más inversiones.
Será administrar exitosamente el crecimiento.
Más data centers significarán mayor demanda eléctrica, nuevas subestaciones, más fibra óptica, profesionales especializados, mejores planes de emergencia y una estrategia integral de seguridad.
El sector inmobiliario industrial ya está experimentando esa transformación, mientras los desarrolladores buscan ubicaciones capaces de garantizar energía, conectividad y posibilidad de expansión a largo plazo.
Si México consigue resolver esas variables, Querétaro puede consolidarse como una pieza relevante del corredor digital de las Américas.
Conclusión: el lugar donde vive la información
Durante siglos protegimos aquello que considerábamos valioso.
Primero fueron territorios.
Después oro y mercancías.
Más tarde fábricas, bancos, aeropuertos, centrales eléctricas y sistemas de telecomunicaciones.
Hoy debemos proteger algo diferente:
la información y la capacidad de procesarla.
Y esa información, aunque solemos imaginarla flotando en una nube invisible, finalmente termina alojada o procesada en infraestructura física.
Detrás de cada algoritmo existe hardware.
Detrás de cada inteligencia artificial existen procesadores.
Detrás de cada nube existen servidores.
Detrás de cada servidor existe electricidad.
Y detrás de toda esa infraestructura debe existir seguridad.
Querétaro representa una fotografía adelantada del futuro de México.
Un futuro en el que desarrollo económico, inteligencia artificial, energía, telecomunicaciones, ciberseguridad y seguridad física dejarán de ser disciplinas independientes para convertirse en componentes de un mismo ecosistema.
Por ello, quizá dentro de algunos años dejemos de hablar de Querétaro únicamente como uno de los grandes centros industriales del país.
Comenzaremos a reconocerlo por algo todavía más estratégico:
Querétaro, el nuevo corazón digital de México.
Porque en el siglo XXI, quien protege los datos no solamente protege información.
Protege operaciones, empresas, empleos, economías y, cada vez más, una parte esencial del funcionamiento de la sociedad