La transformación del mercado laboral mexicano obliga a las empresas a replantear sus esquemas de trabajo, elevar la productividad y apoyarse cada vez más en tecnología para cumplir con las nuevas disposiciones.

México atraviesa una profunda transformación de su mercado laboral. La reducción gradual de la jornada de trabajo, el registro electrónico de las horas laboradas, la evolución de la relación entre empresas y colaboradores y la necesidad de elevar la productividad están modificando la manera en que las organizaciones administran a su personal.

Durante una conferencia de prensa Maya Daddo, CEO de Worky, y David Lozada, Head of Payroll de la compañía, analizaron la evolución de la operación laboral en México y los principales retos que enfrentan las empresas ante los cambios regulatorios.

Uno de los primeros indicadores señalados fue el comportamiento del empleo. De acuerdo con la experiencia y la base de empresas que monitorea Worky, integrada por organizaciones de diferentes sectores y tamaños, se ha comenzado a observar una contracción en el empleo, particularmente en empresas operativas. Este comportamiento, señalaron, puede convertirse en un indicador relevante sobre la evolución de la actividad económica.

Productividad, el gran desafío

Uno de los principales retos para México es elevar la productividad. El país se mantiene entre las economías de la OCDE donde más horas se trabajan, mientras que los niveles de productividad no han avanzado al mismo ritmo.

Para los directivos de Worky, esta situación adquiere especial relevancia ante la reducción gradual de la jornada laboral. El desafío no consiste solamente en trabajar menos horas, sino en producir lo mismo o más durante el tiempo disponible.

La nueva regulación puede convertirse, desde esta perspectiva, en un catalizador para que las empresas aceleren la adopción tecnológica, rediseñen procesos y encuentren nuevas formas de organizar el trabajo.

México cuenta con ventajas importantes para competir internacionalmente, entre ellas su ubicación geográfica, los tratados comerciales y su cercanía con Estados Unidos. Sin embargo, si la productividad no mejora, esas ventajas podrían perder fuerza frente a otros países que también buscan atraer inversión y fortalecer sus capacidades manufactureras.

La relación entre empresas y trabajadores también cambió

La pandemia marcó un punto de inflexión en la relación laboral. De acuerdo con el análisis presentado por Worky, a partir de 2020 se produjo una fuerte rotación de personal y cambió el equilibrio entre empleadores y colaboradores.

El trabajador adquirió mayor capacidad de decisión frente a las empresas, impulsado por una mayor disponibilidad de oportunidades laborales y por la búsqueda de mejores condiciones, compensaciones y calidad de vida.

A este proceso se sumaron nuevas disposiciones relacionadas con el bienestar laboral, la salud psicosocial, la desconexión y, ahora, la reducción de la jornada.

Para las empresas, esto implica revisar no sólo los horarios, sino también la distribución de cargas de trabajo, los puestos y la estructura organizacional.

Jornada laboral: más que reducir horas

Uno de los temas centrales de la conversación fue la transición hacia una jornada laboral más corta.

Los representantes de Worky destacaron que la reducción de horas representa un cambio estructural para las empresas, pues implica analizar turnos, contratos, cargas de trabajo y necesidades de personal.

La reducción de la jornada también puede generar presión sobre aquellas organizaciones que dependen de esquemas intensivos de trabajo o que operan las 24 horas. En estos casos, será necesario rediseñar turnos y, en determinados sectores, incrementar la plantilla para garantizar la cobertura operativa sin incumplir los límites establecidos.

El reto será especialmente importante para las compañías que todavía basan su operación en esquemas tradicionales. La reducción de horas puede obligarlas a invertir en tecnología y automatización para mantener sus niveles de productividad.

La informalidad continúa siendo un problema estructural

Otro de los grandes desafíos identificados durante la conferencia es la elevada informalidad laboral.

De acuerdo con los datos expuestos por Worky, aproximadamente la mitad de los trabajadores mexicanos se encuentra en la informalidad. La diferencia salarial también resulta significativa: mientras el ingreso promedio referido para un trabajador formal ronda los 15 mil pesos mensuales, en el sector informal se ubica alrededor de 8 mil 300 pesos.

Más allá de la diferencia salarial, la informalidad implica menores niveles de protección social y menor capacidad de ahorro para los trabajadores.

A ello se suma una brecha de compensación entre hombres y mujeres que, de acuerdo con la información presentada, permanece cercana al 20 por ciento en el mercado laboral.

El registro electrónico cambia la operación empresarial

Uno de los cambios que tendrá mayor impacto en las áreas de Recursos Humanos será la obligación de contar con un registro electrónico de la jornada laboral.

David Lozada explicó que este mecanismo representa un cambio importante porque permitirá documentar digitalmente las horas de entrada, salida y, en su caso, las horas extraordinarias trabajadas.

La diferencia fundamental es que el registro dejará de ser únicamente una herramienta administrativa y se convertirá también en una evidencia del cumplimiento de las obligaciones laborales.

La información generada podrá ser utilizada por las autoridades para realizar labores de fiscalización, lo que obligará a las empresas a mantener registros confiables, trazables y disponibles.

En este nuevo escenario, la tecnología adquiere un papel estratégico. Las empresas deberán contar con herramientas capaces de registrar la jornada y, al mismo tiempo, relacionar esa información con la nómina y otros procesos laborales.

De la asistencia a la nómina: una nueva trazabilidad

El registro electrónico de asistencia puede convertirse en uno de los elementos centrales de la transformación digital de la administración laboral.

La información de la jornada permitirá identificar quién acudió a trabajar, cuánto tiempo laboró, quién excedió los límites establecidos y cómo esos datos se relacionan con el pago correspondiente.

De esta manera, se construye una trazabilidad que comienza con el registro de la jornada y termina en la nómina. Para las autoridades, esto facilita la supervisión; para las empresas, representa una oportunidad para ordenar y transparentar sus procesos.

La obligación, además, no se limita a determinados niveles jerárquicos. De acuerdo con la explicación ofrecida durante la conferencia, cuando existe una relación laboral y subordinación, la obligación de registrar la jornada puede alcanzar incluso a puestos directivos.

El reto para las empresas: cumplir sin perder competitividad

La transformación laboral mexicana plantea una disyuntiva para las organizaciones: adaptarse a las nuevas reglas sin sacrificar competitividad.

La reducción de la jornada, el control de horas extras, los registros digitales y la necesidad de reorganizar turnos obligarán a las compañías a revisar sus modelos operativos.

Para Worky, la respuesta estará en combinar cumplimiento normativo con tecnología. No se trata únicamente de digitalizar procesos, sino de utilizar la información para tomar mejores decisiones sobre personal, productividad, turnos y costos.

El cambio también representa una oportunidad para combatir prácticas laborales que durante años se mantuvieron fuera de los sistemas formales de control.

Una transformación que apenas comienza

México se encuentra ante una nueva etapa de su evolución laboral. La reducción de la jornada representa uno de los cambios más visibles, pero detrás de ella existe una transformación mucho más amplia que involucra productividad, tecnología, relaciones laborales y formalización.

Para las empresas, el mensaje es claro: esperar hasta el último momento para adaptarse puede elevar los costos y complicar la transición.

La nueva realidad laboral exigirá organizaciones más productivas, procesos más eficientes y una administración basada en datos. En este escenario, la tecnología dejará de ser solamente una herramienta para Recursos Humanos y se convertirá en un componente estratégico para garantizar el cumplimiento, mejorar la operación y mantener la competitividad empresarial.

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