Por MUNDO EMPRESARIAL
La inteligencia artificial convirtió a los servidores en el producto estrella de nuestras exportaciones, por encima de autos y autopartes. La pregunta para el empresariado mexicano es cuánto de ese negocio se queda en casa.
Durante tres décadas, si alguien preguntaba qué vende México al mundo, la respuesta era automática: autos. En 2026 esa respuesta cambió. En el primer semestre del año, el país exportó cerca de 83 mil millones de dólares en servidores —las computadoras que alimentan los centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos— y superó por primera vez a los 75 mil millones de dólares de autos y autopartes.
Es probablemente el cambio más rápido en nuestro perfil exportador desde la entrada en vigor del TLCAN. Pero detrás del récord hay un dato que debería ocupar a cualquier proveedor nacional: de cada 100 dólares que vale un servidor “hecho en México”, apenas entre 3 y 7 son mexicanos. El auge es real; lo que está en juego es si el país será solo el taller de ensamble de la revolución de la IA o una parte de su cadena de valor.
Un récord que se ve en todos los indicadores
El impulso ya aparece en los pronósticos. El Fondo Monetario Internacional elevó su estimación de crecimiento para México en 2026 a 1.5%, apoyado en el dinamismo del sector externo, aunque recortó la de 2027 de 1.9% a 1.8%. El organismo destacó que las exportaciones de equipo de cómputo crecieron 172% en el primer semestre, impulsadas por la demanda estadounidense de productos ligados a la IA.
Las cifras de comercio exterior lo confirman. Entre enero y agosto, las exportaciones mexicanas sumaron 549,397 millones de dólares, 29.3% más que un año antes. Solo en agosto alcanzaron 78,010 millones, con un alza anual de 40.4%. El resultado es un superávit comercial acumulado de 9,860 millones de dólares, cuando en el mismo periodo de 2025 el país registraba un déficit de 913 millones.

¿Dónde está pegando la IA? Rubro por rubro
■ Servidores y equipo para centros de datos. Es el rubro estrella. México exportó 82,900 millones de dólares en servidores en el primer semestre, según S&P Global Market Intelligence. En los 12 meses a junio, estos envíos crecieron 172.1%, después de haber avanzado 210.8% en 2025. México ya cubre alrededor de 40% de las importaciones de servidores de Estados Unidos.
■ Aparatos eléctricos y electrónicos. Es la categoría del INEGI donde se registra el auge. En julio creció 134% anual y en agosto 122.3%. Este segmento explica buena parte de los meses récord de exportación de 2026.
■ Manufactura no automotriz. En el primer semestre, las exportaciones manufactureras no automotrices sumaron 263,644 millones de dólares, 37.6% más que un año antes, por la demanda de productos electrónicos y máquinas para procesamiento de datos. Bajo una canasta amplia de productos tecnológicos, los bienes vinculados con la IA ya representan cerca de 27% de lo que exporta México.
■ Importación de componentes. El boom también se refleja del lado de las compras: en el primer semestre México importó de Taiwán 28,400 millones de dólares en servidores, más que los 15,100 millones de todo 2025. Procesadores, tarjetas gráficas y memorias llegan de Taiwán, China, Corea del Sur y Malasia para ser ensamblados y probados aquí.
■ El automotriz pierde terreno. Mientras los electrónicos se disparan, las exportaciones automotrices retroceden. Por primera vez en años, la industria que fue la columna vertebral del T-MEC ya no ocupa el primer lugar en nuestras ventas a Estados Unidos.
Quién está detrás del auge
El crecimiento no es casualidad: es una reorganización de la cadena de suministro norteamericana. Fabricantes como Wistron, Flex e Inventec, en buena parte de origen taiwanés, convirtieron a México en su plataforma de ensamble y ocuparon el espacio que antes tenía China en el mercado estadounidense de servidores, aprovechando la cercanía con los centros de datos de Estados Unidos y el trato arancelario preferente. La Organización Mundial del Comercio ya identifica a México entre las economías que más ganan participación en el comercio mundial de bienes para la inteligencia artificial.
La oportunidad: subir el contenido nacional
Aquí está el reto —y el negocio— para las empresas mexicanas. Aunque cada servidor se contabiliza por su valor total como exportación, el contenido nacional se estima entre 3% y 7%, contra 39% que alcanzó la industria automotriz tras décadas de integración. Los especialistas calculan que esa proporción podría subir a entre 30% y 40% si se fabrican localmente componentes como gabinetes, cableado y sistemas de refrigeración.
Para el empresariado esto se traduce en preguntas concretas: ¿puede mi empresa de metalmecánica, plásticos, cableado, climatización, logística o servicios industriales certificarse como proveedora de estas plantas? ¿Qué alianzas o encadenamientos hacen falta para lograrlo? El automotriz demostró que la proveeduría nacional se construye; el servidor apenas empieza ese camino.
Los riesgos: un solo cliente y un tratado en revisión
El primer riesgo es la concentración. Estados Unidos recibe 93.9% de los servidores mexicanos. Si el ciclo de inversión en IA se modera, depender de un solo comprador amplificaría el ajuste en producción y empleo.
El segundo es la incertidumbre comercial. El T-MEC sigue vigente, pero tras la revisión del 1 de julio no se extendió por 16 años y pasó a revisiones anuales, lo que obliga a los exportadores a planear con escenarios. Estados Unidos ya abrió consultas públicas rumbo a la segunda revisión conjunta, prevista para 2027, y la CEPAL advirtió que negociar por separado con México y Canadá podría debilitar el carácter trilateral del acuerdo. Del lado mexicano, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo que el tratado está pactado para los próximos 10 años con revisiones anuales.
El tercero es interno. De acuerdo con el Monitor Judicial de Data Coparmex, 67.8% de las empresas socias reportan un impacto negativo de la reforma judicial en sus planes de inversión o expansión. Atraer la siguiente ola de inversión tecnológica exige reglas claras, energía suficiente y certeza jurídica.
Lo que viene
■ 27 de octubre: el INEGI publica la balanza comercial de septiembre; será clave para ver si el ritmo de exportaciones electrónicas se sostiene.
■ Revisión del T-MEC: seguir las consultas públicas de Estados Unidos y las rondas bilaterales con México.
■ Juntas Nacionales COPARMEX (20 al 22 de octubre): espacio para colocar en la agenda la integración de proveedores nacionales a las cadenas de la IA.
En síntesis: la inteligencia artificial cambió el mapa exportador de México en menos de dos años. Hoy ensamblamos más de lo que producimos. Convertir ese auge en inversión, proveeduría y empleo de calidad depende de lo que hagamos —empresas y gobierno— para integrar a las empresas mexicanas a la cadena y dar certidumbre a quien quiere invertir.