Por MUNDO EMPRESARIAL
Durante casi una década, «hecho en China» fue la etiqueta más común en los pasillos de las tiendas mexicanas, en los talleres automotrices y en las líneas de producción de electrodomésticos. Ese patrón está cambiando, y las cifras oficiales ya lo confirman. La estrategia arancelaria que el gobierno de Claudia Sheinbaum puso en marcha desde el 1 de enero de 2026 —una reforma que modificó los aranceles de 1,463 fracciones arancelarias correspondientes a 17 sectores industriales, con tasas que van de 5% hasta 50%— está teniendo un efecto medible sobre el comercio bilateral con el gigante asiático.
Los números que respaldan el giro
El pasado fin de semana, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, presentó ante la sesión plenaria de Morena en la Cámara de Diputados los primeros resultados de la medida. De acuerdo con su exposición, retomada por EFE e Infobae, entre enero y mayo de 2026 las importaciones totales de las fracciones arancelarias afectadas cayeron 23.2% respecto al mismo periodo de 2025, mientras que las que provienen específicamente de China se contrajeron 28.4 por ciento.
El desglose por sector, reportado también por El Financiero, resulta todavía más revelador:
- Calzado: caída de 59% en las importaciones chinas, cifra que coincide con el reporte de Expansión, que documentó un descenso de 62% en el primer bimestre del año —de 151.6 a 57.8 millones de dólares— con retrocesos de entre 33% y 74% en prácticamente todas las fracciones de producto terminado. La única excepción fue notable: las partes de calzado (plantillas, taloneras, cortes) crecieron 104%, señal de que la producción se está relocalizando por etapas antes que desaparecer del todo.
- Autos ligeros: descenso de 35.4% en el valor importado, de 3,344 a 2,159 millones de dólares en el primer semestre, según cifras difundidas por Ebrard y recogidas por el portal La Paradoja.
- Vehículos de marcas chinas sin planta en México: aquí está el dato más contundente de la columna de esta semana. Ebrard detalló que las importaciones de autos de empresas que no tienen producción instalada en territorio mexicano se desplomaron 65.4% entre enero y junio, a tasa anual. Es, en los hechos, el segmento donde la política arancelaria golpea con mayor precisión: castiga a quien vende sin invertir en el país.
- Autopartes: caída de 46.9%, al pasar de 1,693 a 899 millones de dólares en el primer semestre, de acuerdo con datos recogidos por Headtopics México.
- Textiles y confección: retroceso de 26%, de 851 a 633 millones de dólares, según Banxico citado por Expansión; dentro de ese rubro, las prendas de punto se contrajeron 41 por ciento.
- Electrodomésticos: el propio Ebrard incluyó este sector, junto con juguetes y vestido, entre los que espera ver reactivados por la sustitución de compras chinas, aunque sin ofrecer todavía una cifra puntual de caída para esta fracción específica.
Lo que está detrás del ajuste
El gobierno federal ha defendido la medida como una herramienta para proteger cerca de 350 mil empleos, principalmente en las industrias automotriz, siderúrgica, del calzado, textil y del vestido, y para elevar el contenido nacional de las cadenas productivas. Las autoridades insisten en que el paquete arancelario no está dirigido contra un país en particular —también alcanza a naciones como Corea del Sur, India, Vietnam, Tailandia y Brasil—, aunque China concentra buena parte del impacto y su gobierno ya ha cuestionado públicamente la política mexicana.
La cifra que resume la columna de hoy
Con importaciones afectadas por el orden de 52,000 millones de dólares y una caída generalizada de entre una cuarta parte y dos terceras partes según el sector, el desacoplamiento comercial con China ya es una tendencia estadística. La pregunta que queda abierta —y que Coparmex seguramente seguirá vigilando de cerca en las próximas semanas— es si esa caída en las importaciones se traduce en producción e inversión mexicana, o simplemente en menor oferta y precios más altos para el consumidor final.