- Energía, agua y tiempos desafían el potencial del nearshoring.
- BIM e inteligencia artificial transforman la construcción industrial.
- Planeación e integración reducen retrasos, costos y retrabajos.
Ciudad de México.- La relocalización de empresas mantiene abierta una oportunidad para el desarrollo de infraestructura industrial en México; sin embargo, energía, agua y velocidad de ejecución se perfilan como factores determinantes para capitalizar esta nueva etapa de inversiones.
Para Yerye Beyrute, Chief Operating Officer de Falcon Design Build, el nearshoring tuvo inicialmente un fuerte impulso, particularmente en el norte del país, con una creciente demanda de espacios logísticos y plantas de manufactura para exportación. Aunque el ritmo se moderó ante la incertidumbre relacionada con el T-MEC, considera que la oportunidad permanece.
“Creo que sigue existiendo una oportunidad importante como país y como industria. Tenemos que resolver los retos principalmente de energía y de agua que requieren todas estas industrias”, señala.
Más que un boom temporal, Beyrute prevé que la relocalización continúe generando demanda de infraestructura durante los próximos años, aunque a un ritmo más estable.
CONSTRUIR CONTRA EL RELOJ
En este escenario, uno de los mayores desafíos no es solamente construir una planta, sino hacerlo dentro de los tiempos que exige el inversionista.
Beyrute lo resume con una frase que suele utilizar con clientes de la industria automotriz: “Cuando me hablas para hacer el proyecto, ya voy tarde”.
Una instalación industrial exige coordinar diseño, estructura, energía, servicios, materiales, maquinaria y personal mientras las empresas buscan iniciar operaciones en periodos cada vez más cortos. Para Beyrute, la respuesta está en anticiparse.
La experiencia de Falcon Design Build los ha llevado a integrar distintas necesidades bajo una misma coordinación y a diseñar pensando no solo en construir, sino en la operación futura de las instalaciones.
Una decisión tomada desde el diseño puede evitar modificaciones, retrasos y costos posteriores. En algunos proyectos, explica, incluso se han previsto fachadas desmontables para permitir el ingreso futuro de maquinaria de grandes dimensiones. “Más vale empezar con pie firme”, resume.
DE BIM A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La tecnología está modificando también la forma de construir. Beyrute considera que Building Information Modeling (BIM), o Modelado de Información de la Construcción, se ha vuelto prácticamente indispensable para proyectos de determinada escala.
Esta metodología permite integrar digitalmente el diseño y los diferentes componentes de una obra para mejorar su planeación y coordinación. Frente a estos modelos, AutoCAD, durante años herramienta central del sector, comienza a ocupar un papel más de soporte. El siguiente salto es la inteligencia artificial.
Sus aplicaciones comienzan a extenderse a presupuestos, análisis de información, programación y controles de obra, aunque la construcción todavía enfrenta desafíos para incorporarla plenamente.
“La inteligencia artificial no está destinada a sustituir a las personas, sino, al contrario, a darnos mayor facilidad de generar realmente valor”, sostiene Beyrute.
Esta transformación también cambia el talento que requiere la industria: además de experiencia técnica, la capacidad de aprender, adaptarse e incorporar nuevas herramientas adquiere un peso creciente.
INTEGRAR PARA REDUCIR RIESGOS
Para las empresas que llegan a una nueva región, otro desafío consiste en coordinar a los múltiples proveedores involucrados en una planta: estructura, pisos, instalaciones eléctricas y otras especialidades.
Beyrute identifica ahí una oportunidad para los modelos Design Build y General Contractor, en los que una sola coordinación integra las distintas disciplinas del proyecto.
“El cliente debe ser experto en sus procesos, en sus productos, y nosotros ser sus expertos en la integración y en el diseño de plantas”, explica.
Contratar por separado diferentes especialidades puede parecer inicialmente más económico, pero retrasos, problemas de coordinación y retrabajos pueden modificar el costo final.
Para Falcon, un indicador de la efectividad de este modelo es la recurrencia: la compañía mantiene, de acuerdo con Beyrute, relaciones con clientes que alcanzan entre 20 y 30 años.
En una nueva etapa industrial que exige velocidad, tecnología y certeza, anticipar riesgos e integrar correctamente un proyecto puede marcar la diferencia. Para las empresas que buscan crecer en México, el desafío ya no es solamente construir una planta, sino desarrollar una operación capaz de responder desde el primer día.