“El futuro de la consultoría se construye sobre tres pilares: talento, tecnología y ética; ninguno puede entenderse sin los otros”

En un momento en el que las reglas del juego empresarial se reescriben a velocidad inédita, la consultoría ha dejado de ser un acompañamiento para convertirse en un actor estratégico en la construcción del futuro. La disrupción tecnológica, la presión regulatoria y la urgencia de integrar criterios de sostenibilidad están redefiniendo las prioridades de las organizaciones.

En esta conversación con Carlos De la Fuente, Director General de Mancera S.C., la entidad de EY México encargada de los servicios de auditoría y temas regulatorios, se revela una visión clara: el futuro no se espera, se diseña. Y en ese proceso, el talento, la ética y la tecnología son fuerzas que, alineadas, determinan la capacidad de las empresas para trascender.

Es fundamental ir a la vanguardia. Nos hemos adelantado en identificar futuras tendencias y estar listos para su aplicación.

ME- ¿Cómo se define hoy el futuro de la consultoría?

CF- Hablar del futuro de la consultoría es hablar de equilibrio. Un equilibrio fino entre capacidades humanas, avances tecnológicos y principios inquebrantables. Para Carlos De la Fuente, ese futuro se sostiene sobre tres pilares irrenunciables: el talento como eje central de toda decisión, la tecnología como catalizador de nuevas posibilidades y la ética como brújula que orienta cada acción. No se trata solo de adaptarse, sino de construir un modelo de valor donde estos elementos convivan de manera armónica y estratégica.

ME- ¿Qué se necesita para anticiparse a los cambios sociales, políticos y económicos en lugar de simplemente reaccionar a ellos?

CF- En un entorno donde la incertidumbre se ha vuelto constante, la diferencia entre liderar o quedarse atrás radica en la capacidad de anticipación. La consultoría, por su naturaleza, no puede permitirse una postura reactiva. Hoy más que nunca, requiere asumir un rol proactivo, capaz de leer el entorno global, interpretar sus señales y traducirlas en estrategias accionables. Anticiparse no solo permite mitigar riesgos, sino, sobre todo, identificar oportunidades que otros aún no ven y participar activamente en la construcción del futuro. La proactividad como eje rector que permita a los tomadores de decisiones accionar planes de trabajo que les den la pauta para destacar y dar forma al futuro, no dejarse llevar por él sin oportunidades de negocio.

ME- ¿Cómo escalar capacidades a través de la inteligencia artificial sin comprometer la calidad y el rigor?

CF- La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en un habilitador clave de escala y eficiencia. Sin embargo, su implementación exige responsabilidad. En este contexto, la inversión en capacidades tecnológicas no es opcional, sino estratégica. Al respecto, EY ha invertido a nivel global 1,400 millones de dólares en capacidades de inteligencia artificial, así como mil millones de dólares para desarrollar herramientas basadas en IA para acelerar la transformación de la auditoría y los servicios relacionados con aseguramiento, con impacto actual en más de 160,000 proyectos. Este esfuerzo, respaldado por alianzas con líderes tecnológicos como Microsoft y SAP, para la implementación de muchos de nuestros servicios y nos permite ampliar capacidades sin sacrificar lo esencial: el rigor, la precisión y la confianza.

ME- ¿Cómo convertir los cambios regulatorios en oportunidades estratégicas de valor para los clientes?

CF- Donde algunos ven complejidad, otros encuentran oportunidad. Los cambios regulatorios, lejos de ser una carga, representan una puerta para fortalecer estructuras, redefinir estrategias y ganar competitividad. La clave está en la anticipación y en la capacidad de integrar experiencia con herramientas tecnológicas que permitan responder con agilidad. Así, el cumplimiento normativo se transforma en una ventaja estratégica que protege y proyecta a las organizaciones hacia el futuro.

Delineamos el futuro de los negocios a través de la proactividad, por ejemplo, atendiendo con antelación los cambios regulatorios, apalancándonos de nuestra experiencia y de la tecnología. Cambios en materia fiscal, laboral, comercial, entre otros, requieren de experiencia y soporte tecnológico que permita a las empresas responder en tiempo y forma para no perder vigencia y relevancia.

“La inteligencia artificial escala capacidades, pero es el talento humano quien garantiza la confianza”

ME- ¿Qué mecanismos garantizan que la inteligencia artificial sea confiable, ética y esté respaldada por el talento humano?

CF- En la conversación sobre inteligencia artificial, la confianza es el activo más valioso. Y esta no se construye únicamente con tecnología, sino con supervisión humana constante. En EY, la IA no opera en aislamiento: está acompañada por profesionales que actúan como auditores permanentes, así como por revisiones externas que aseguran la integridad de los procesos. Es en esta sinergia —entre inteligencia humana y artificial— donde se garantiza que la innovación avance sin comprometer la ética ni la seguridad.

ME- ¿Cómo formar nuevas generaciones capaces de integrar datos, inteligencia artificial y pensamiento crítico?

CF- EY guarda un estrecho compromiso con el futuro de los negocios, el cual se está escribiendo en las aulas, en los programas de formación y en las experiencias que conectan a los jóvenes con los desafíos reales. Por esta razón impulsamos iniciativas como el EY Audit Innovation Challenge, una competencia con alcance en Latinoamérica, que refleja una apuesta clara por el talento emergente: jóvenes con curiosidad, visión y determinación para transformar los negocios. Desarrollar estas capacidades desde etapas tempranas no solo es una inversión en talento, sino en la evolución misma del ecosistema empresarial.

ME- ¿Qué implica redefinir la auditoría como una disciplina estratégica?

CF- En el curso del tiempo, la auditoría se ha visto como un commodity. Pero hoy en día es un elemento fundamental el contar con la evaluación y la corrección de las cifras.  Actualmente converge con disciplinas como el análisis de datos, la inteligencia artificial y la colaboración global, dando paso a un enfoque más dinámico e integral.

Este nuevo paradigma permite generar información más profunda, insights más relevantes y, en consecuencia, decisiones mejor fundamentadas para las organizaciones.

ME- ¿Cómo impulsar el emprendimiento como motor de innovación y transformación económica?

CF- El emprendimiento representa una de las fuerzas más potentes de transformación económica. Impulsarlo es apostar por la innovación, la generación de empleo y la evolución de los mercados. A través de iniciativas como Entrepreneur Of The Year™, EY no solo reconoce que la mayor parte de los negocios nacieron de un emprendimiento, reconocemos entonces a quienes están cambiando las reglas del juego, y debemos acompañar en su crecimiento.

En México hay un porcentaje importante de peque-ñas y medianas empresas que son el sinónimo de emprendimiento. Nuestro compromiso es claro con quienes están construyendo el futuro desde la acción y contribuyendo a un tejido social más sólido.

ME- ¿De qué forma la inteligencia artificial y los datos pueden contribuir a resolver desafíos globales como el cambio climático?

CF- La tecnología tiene hoy la capacidad de incidir en los grandes retos de la humanidad. Desde el análisis de datos satelitales hasta el desarrollo de modelos de inteligencia artificial, las herramientas están disponibles para generar soluciones concretas.

En la firma contamos con programas como el EY AI & Data Challenge que busca reunir a personas talentosas para crear soluciones innovadoras, de vanguardia ante los desafíos climáticos mundiales a través del uso de IA, datos satelitales y otras herramientas tecnológicas.

El desafío de este año consiste en el desarrollo de modelos de aprendizaje automático e IA que correlacionen los parámetros de calidad del agua con las condiciones ambientales y meteorológicas.

Aquí encontramos cómo la innovación puede aplicarse para comprender fenómenos complejos, como la calidad del agua o el impacto ambiental, y traducirlos en acciones que contribuyan a un futuro más sostenible.

ME- ¿Qué implica que los informes de sostenibilidad tengan hoy el mismo peso que los financieros?

CF- El mundo empresarial está viviendo un cambio de paradigma: la sostenibilidad ya no es opcional, es estructural. Hoy, los informes en esta materia tienen el mismo peso que los financieros, lo que implica un nivel de rigor, trazabilidad y transparencia sin precedentes. El incumplimiento no solo conlleva sanciones, sino riesgos reputacionales significativos.

Los negocios enfrentan retos en materia de sostenibilidad nunca antes vistos, particularmente, en los informes de NIIF S1, donde las emisoras de valores ahora están obligadas a presentar su informe de sostenibilidad de manera consistente y trazable. En este contexto, la confianza se convierte en el principal activo, y su construcción depende de la calidad y solidez de la información presentada.

Nuestro compromiso en EY es delinear el futuro de la sostenibilidad con confianza, a través de informes de calidad y ejercicios auditables que brinden seguridad al negocio.

ME- ¿Por qué el bienestar del talento debe ser visto como un factor estratégico?

CF- Detrás de cada resultado, de cada proyecto exitoso y de cada cliente satisfecho, hay talento. Y ese talento requiere condiciones que le permitan desarrollarse plenamente. El bienestar deja de ser un tema operativo para convertirse en una prioridad estratégica. Invertir en la calidad de vida, en el desarrollo integral y en el equilibrio de los colaboradores no solo fortalece a las personas, sino a toda la organización.

ME- ¿Cómo asegurar que el talento evolucione al mismo ritmo que el mercado?

CF- En un entorno que cambia a velocidad exponencial, la única constante debe ser el aprendizaje. La evolución del talento depende de una apuesta decidida por la capacitación continua, el desarrollo de habilidades y la actualización permanente. Solo así es posible mantenerse a la altura de las expectativas del mercado y responder con precisión a las necesidades de los clientes.

ME- ¿Qué acciones permiten construir entornos más diversos e inclusivos?

CF- Las organizaciones que entienden el valor de la diversidad están mejor preparadas para innovar y crecer. Construir entornos inclusivos implica mucho más que políticas: requiere una cultura que escuche, valore y potencie todas las voces. Dar espacio a distintas perspectivas, promover la equidad y reconocer el talento en todas sus formas fortalece no solo el ambiente interno, sino la capacidad de generar soluciones más completas y representativas.

Y a manera de conclusión, en la visión de Carlos De la Fuente, el futuro de la consultoría —y, en muchos sentidos, el del entorno empresarial— no estará definido únicamente por la capacidad tecnológica, sino por la forma en que las organizaciones logren integrar esa tecnología con talento sólido y principios firmes.

En un mundo donde la velocidad del cambio puede desdibujar certezas, la confianza se convierte en el activo más valioso. Y construirla exige algo más que innovación: requiere ética, visión y una apuesta decidida por el desarrollo humano.

Porque al final, más allá de modelos, regulaciones o algoritmos, son las decisiones —y quienes las toman— las que terminan delineando el rumbo de los negocios.

“El emprendimiento no solo transforma negocios, transforma economías completas”

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