Juan José Sierra Álvarez advierte que incrementos salariales de dos dígitos, en un entorno de estancamiento económico y mayores costos laborales, podrían provocar cierres de empresas y un aumento de la informalidad.
Ante el estancamiento de la economía mexicana y los retos que enfrentan las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) plantea que el próximo incremento al salario mínimo se determine, de manera transitoria, con base en la inflación más dos puntos porcentuales, mientras se recupera el crecimiento económico del país.
Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de COPARMEX, señaló que los aumentos salariales de dos dígitos deben analizarse con cautela, particularmente ante la próxima reducción de la jornada laboral, cuya implementación comenzará en enero de 2027. Advirtió que la combinación de mayores costos laborales, bajo crecimiento y nuevas obligaciones para las empresas podría generar efectos adversos en el empleo formal.
“Los riesgos son la pérdida de empleo, el cierre de algunas empresas y el aumento de la informalidad”, sostuvo el dirigente empresarial, al explicar que la propuesta del sector busca evitar que las decisiones salariales incrementen las presiones sobre las unidades económicas en un contexto que todavía no ofrece condiciones suficientes para una expansión sostenida.
Un incremento responsable para preservar el empleo
Durante su posicionamiento, Sierra Álvarez confirmó que la propuesta de COPARMEX consiste en considerar un aumento equivalente a la inflación más dos puntos porcentuales. Bajo el supuesto de una inflación de 3%, el ajuste sería de aproximadamente 5%.
El presidente nacional de la Confederación aclaró que esta postura no representa un rechazo a la mejora de los ingresos de los trabajadores. Recordó que COPARMEX impulsó en 2015 la Nueva Cultura Salarial, iniciativa orientada a fortalecer el poder adquisitivo, y reiteró que el sector empresarial mantiene su compromiso con mejores condiciones de vida para la población trabajadora.
Sin embargo, subrayó que las decisiones salariales deben considerar la realidad económica y la capacidad de las empresas para absorber los incrementos sin comprometer su operación ni sus fuentes de empleo.
“Estiremos sin reventarla, no hay necesidad”, expresó al referirse a la posibilidad de mantener aumentos de dos dígitos. Explicó que entre 90% y 95% de las empresas socias de COPARMEX son micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales enfrentan mayores dificultades para absorber incrementos en sus costos de operación.
En ese sentido, señaló que los indicadores de Data COPARMEX reflejan un cambio en la dinámica empresarial: las compañías mexicanas han pasado de una etapa de expansión a otra de resistencia, por lo que consideró indispensable actuar con prudencia para proteger su continuidad y evitar una mayor precarización del empleo.
Vida digna, una iniciativa voluntaria de las empresas
Sierra Álvarez también destacó que algunas empresas ya realizan incrementos salariales de manera voluntaria mediante iniciativas orientadas a mejorar las condiciones de vida de sus colaboradores.
En particular, mencionó el programa de Vida Digna de COPARMEX, cuyo propósito es promover mejores ingresos para los trabajadores. Precisó que se trata de una decisión voluntaria de las empresas y que no debe confundirse con la negociación del salario mínimo, pues responde a una iniciativa empresarial que puede contribuir al bienestar de las familias.
El dirigente consideró que este tipo de acciones demuestra que existe conciencia entre los empleadores sobre la importancia de mejorar las remuneraciones, aunque insistió en que deben distinguirse de los ajustes obligatorios y analizarse de acuerdo con las posibilidades de cada organización.
Formalidad y competitividad, retos para 2027
Otro de los temas centrales abordados por el presidente nacional de COPARMEX fue el elevado costo de la formalidad en México. Afirmó que los costos laborales representan un obstáculo para que numerosos negocios y trabajadores informales transiten hacia la economía formal, debido a las cargas que implica cumplir con las obligaciones correspondientes.
Ante este panorama, consideró necesario impulsar mecanismos que hagan más atractivo ese proceso. Entre sus propuestas mencionó el fortalecimiento de los incentivos a la formalización, la digitalización de las actividades económicas y la reducción del uso de efectivo.
Asimismo, planteó analizar la creación de un monotributo dirigido a la informalidad, como una alternativa para facilitar la incorporación gradual de más unidades económicas al sistema formal.
“Es momento de hablar de un monotributo para la informalidad y cómo acompañamos y hacemos atractivo al informal para volverse formal”, afirmó.
De cara al Presupuesto de Egresos de la Federación de 2027, Sierra Álvarez sostuvo que México necesita ampliar su base de contribuyentes para fortalecer las finanzas públicas, en lugar de concentrar una mayor carga fiscal en quienes ya cumplen con sus obligaciones.
Crecimiento económico, condición para nuevos ajustes
La postura de COPARMEX coloca en el centro del debate salarial la necesidad de equilibrar la recuperación del poder adquisitivo con la viabilidad financiera de las empresas y la preservación del empleo formal.
Para Sierra Álvarez, la propuesta de inflación más dos puntos porcentuales debe entenderse como una medida transitoria, sujeta a las condiciones económicas actuales. Una vez que el país recupere una trayectoria de crecimiento, señaló, será posible revisar nuevamente las condiciones para los incrementos salariales.
El reto, concluyó el dirigente empresarial, consiste en mejorar los ingresos de los trabajadores sin debilitar a las empresas que generan empleo, especialmente a las MiPyMEs, cuya permanencia resulta fundamental para impulsar la inversión, ampliar la formalidad y fortalecer el desarrollo económico de México.
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