El primer mexicano en presidir la Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio, Industria y Servicios (AICO) en casi tres décadas, nos habla en exclusiva de su plan para acercar a las pequeñas empresas al mercado iberoamericano, la agenda que llevará a la Cumbre de Madrid y el consejo que transformó su vida a los 22 años.
Habla con la energía de quien lleva casi cuatro décadas en el gremio y no ha perdido el asombro. José de Jesús Rodríguez Cárdenas llegó a la presidencia de AICO la Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio, Industria y Servicios el pasado 14 de abril como candidato de unidad, sin competencia en las urnas, al frente de una red que agrupa a las cámaras empresariales de 23 países y que este año cumple 52 años de historia.
En apenas seis meses de gestión, su equipo puso en marcha una plataforma digital de negocios, abrió puertas hacia África, India y el Mediterráneo, y sumó a la industria mexicana a la organización. A lo largo de la charla, una idea vuelve una y otra vez: el protagonismo de una organización empresarial debe estar en sus integrantes, no en quien la encabeza.
“A los 22 años empecé mi primer negocio, y no habría sido posible sin la Cámara de Comercio de la Ciudad de México”
Un honor y una responsabilidad para México
¿Qué significa para México que usted haya sido electo presidente de AICO, después de casi 30 años sin un mexicano al frente?
Comenzó por dimensionar a la organización: “Son 52 años de historia y su importancia radica en lo que aglutina: es una red empresarial donde están las cámaras de toda Iberoamérica. Esa es su fortaleza, una mirada verdaderamente internacional”. AICO es una red empresarial en donde están las Cámaras Iberoamericanas. Una mirada Internacional.
Con orgullo evidente, añadió: “Nos toca representar a nuestro país y mostrar a la región el talento y las oportunidades empresariales que hay desde México, para toda Iberoamérica. Nos sentimos honrados, pero también muy comprometidos”.
La candidatura de unidad
Rodríguez Cárdenas participa en AICO desde hace años a través de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios de la Ciudad de México. Fue postulado dos veces, ya no solo por su cámara, sino por el país. La primera ocasión recuerda que también aspiraba Natalio Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio: “Conversamos, llegamos a un buen acuerdo y me sumé a su candidatura”. En la segunda aparecieron otros dos aspirantes: uno de España de Gran Canaria, “que además es mi amigo”, y otro de Colombia.
“Cada quien creíamos tener lo suficiente para ganar”, admitió. Por eso, visiblemente conmovido, se sintió honrado cuando los países se inclinaron por un candidato de unidad: “no hubo competencia ni votación. Esto también da relevancia al sector empresarial frente a nuestro propio gobierno, porque AICO ofrece herramientas muy importantes para trabajar desde la política pública en beneficio de México”.
El lenguaje universal de los empresarios
Llegar respaldado por quienes pudieron ser sus contrincantes fortalece su proyecto y la unidad, tan necesaria en una organización de esta dimensión.
El Presidente de AICO explicó un matiz del proceso. “En Colombia, la afiliación a las cámaras es diferente a nuestro país, en aquel país es obligatoria y el gobierno participa en ellas. Cuando eso sucede, hay un sesgo político”, señaló. El candidato colombiano, don Ovidio Claros, abogado y gran empresario pero también expresidente de la Corte Suprema de Justicia, fue percibido como cercano al gobierno de Gustavo Petro.
Ahí fue enfático: “El sector empresarial tiene un lenguaje universal. Dejamos de lado lo político porque nuestro derrotero es otro: la generación de empleo y el intercambio comercial”. Al final, esa circunstancia dejó un solo candidato.
Una plataforma para hacer negocios
¿Cuáles fueron los objetivos que llevaron a su candidatura al triunfo y cómo avanza hoy su plan de trabajo?
Lo primero era construir un canal más eficiente de comunicación entre los organismos de la asociación. “Todo se reduce a algo muy concreto: que un empresario, del tamaño que sea, pueda ver oportunidades internacionales y convertirlas en realidad”, puntualizó.
La meta ya se cumplió: “En estos seis meses logramos una plataforma tecnológica robusta que genera lo que se necesita: negocios”. La herramienta resuelve también las barreras no arancelarias que muchos desconocen —qué pide cada país para exportar y qué debe cumplir la contraparte—, acompaña la operación e identifica los tratados de libre comercio que la facilitan.
Capacitación al alcance de todos
El segundo eje es la capacitación, sobre todo para las pequeñas empresas. “Imagínate compartir la experiencia de cada país, con sus distintos mercados y sectores. Eso no tiene precio”. AICO incorporó a Unikemia, una institución académica que permite especializarse y obtener un documento oficial. “Gracias a la fortaleza financiera que hemos logrado, decidimos que la inscripción sea gratuita durante los primeros 12 meses”. El resultado, dijo satisfecho, “ha sido un boom, un boom muy poderoso”.
Las mipymes, el corazón de la economía
Destaca que usted y sus pares reconozcan a las pequeñas y medianas empresas como el denominador común de la región. ¿Cómo las están acercando a AICO?
“Tocas tal vez el punto más importante”, -respondió de inmediato-. Estos organismos suelen verse como espacios para grandes empresas, pero en Iberoamérica las mipymes generan el 73% del empleo. “Son ellas las que tienen bajo su responsabilidad el empleo y la economía de nuestros países”.
Al mismo tiempo, son las más vulnerables: una gran empresa absorbe un cambio regulatorio; para una pequeña, ese costo puede significar el cierre. “Nuestra obligación es ser el vehículo facilitador de su progreso”, sentenció. El primer paso es la digitalización: “Hablamos mucho de inteligencia artificial, pero momento: muchas de estas empresas son familiares, vienen de la informalidad y desconocen las herramientas que harían eficiente su operación”.
Arte, cultura y rueda de negocios
Con especial entusiasmo anunció que, por primera vez en la historia de AICO, se creó la Comisión Iberoamericana de Arte y Cultura: “Ahí confluye una industria muy grande, hecha de los más pequeñitos: artesanos, empresarios y artistas que tienen un producto que quieren compartir, pero no saben cómo”.
En la rueda de negocios de su gestión participaron alrededor de 240 empresas. “Hicieron negocios, sí, pero el negocio más grande fue entender que podían exportar e importar sus productos”.
Tecnología e idioma: el gran aparador
El español es una de las lenguas con mayor presencia en internet, con más de 550 millones de hablantes y un comercio electrónico en auge. Eso abre un potencial enorme para el pequeño empresario con visión de crecimiento internacional.
“Más bien te voy a entrevistar yo a ti”, bromeó, antes de coincidir. La tecnología da a las empresas oportunidades que de otra forma no tendrían, “y además a un costo muy bajo”; el idioma permite resolver cualquier duda con la contraparte.
Recordó la pandemia como “un detonante muy importante”. Cuando ya no se pudo abrir la cortina, muchas empresas desaparecieron. Desde la Cámara de Comercio de la Ciudad de México, el reto fue mostrar que podían vender en línea. “El comercio electrónico nos permitió levantar la mirada. Tu aparador ya no lo ven una o dos personas que pasan por la calle; lo pueden ver millones”.
Pero muchas empresas familiares no tenían las herramientas. “El desconocimiento genera temor, y el temor paraliza”, lamentó. Hoy, una empresa de cinco personas puede ser vista por millones, y capacitarlas para llegar a nuevos mercados es una de las tareas de AICO.
Alianzas que abren el mundo
Una organización con las fortalezas de AICO seguramente recibe muchas propuestas. ¿Qué objetivos se ha trazado en materia de alianzas estratégicas?
Las dividió en dos grupos. En el primero están las organizaciones que participan en la operación de AICO: así nacieron la plataforma “AICO-Negocios” que en una segunda etapa conectará con empresas de otras potencias económicas— y la alianza con “Unikemia”.
El segundo, de mayor relevancia, es la figura de socio adherente, creada para empresas que no pertenecen a ninguna cámara, pues la afiliación no es obligatoria en todos los países, México entre ellos. Se han sumado compañías de todos los tamaños, incluso grandes corporativos que buscan un contacto más directo con la región.
Y hay alianzas, anticipó, “todavía de mayor relevancia”:
- África. “Un continente con una economía totalmente distinta, que ha crecido no solo en lo agropecuario, sino también en lo tecnológico”. AICO creó una comisión específica.
- India. La alianza se formalizó durante la asamblea de AICO, con autoridades y empresarios indios.
- El Mediterráneo. Se sumó Asociación de Cámaras de Comercio e Industria del Mediterráneo, impulsada por Josep Santacreu, presidente de la Cámara de Barcelona: “Vamos a todo el Mediterráneo”.
“El protagonismo de cualquier organización empresarial debe fincarse en sus integrantes, no en quienes la encabezan, y debe tener una utilidad real y tangible para ellos”, remató.
Arbitraje: certeza jurídica para los pequeños
AICO trabaja de la mano de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial (CIAC). Sin embargo, para muchos empresarios el arbitraje sigue pareciendo terreno exclusivo de grandes empresas. ¿Cómo lo están acercando a las pymes?
“Tienes toda la razón”, concedió. Y en tono serio advirtió: “Voy a decir algo complejo para México: ha habido una grave pérdida de autonomía del Poder Judicial. Eso genera incertidumbre, y la falta de Estado de derecho ahuyenta la inversión”. En las controversias comerciales, la respuesta es el arbitraje y la mediación.
La alianza de AICO con la CIAC, presidida de forma brillante por la panameña Liliana Sánchez, busca que se entienda que el arbitraje está diseñado para todos, pero especialmente para los pequeñas empresas. “Las grandes pueden contratar a gigantescos despachos de abogados. Pero el pequeño enfrenta una controversia que puede acabar con su negocio”. El arbitraje ahorra tiempo y dinero a las pymes y su laudo es obligatorio y definitivo, sin apelaciones interminables.
“El reto es saber comunicar que el acceso al arbitraje para este tipo de empresas es muy simple, muy sencillo y muy barato”.
Rumbo a la cumbre de Madrid
Tras la Declaración de Valladolid, su mirada está puesta en la Cumbre Iberoamericana de Madrid. ¿Cómo dará seguimiento AICO a sus propuestas y qué puntos quiere destacar?
El documento recoge las inquietudes de las cámaras que integran AICO y ya tiene un lugar en la mesa. Sus planteamientos son fundamentales y no debe quedarse únicamente en el discurso. “Los discursos van y vienen y pueden convencer, pero lo que tenemos que hacer es pasar del discurso a la concreción y lograr que lo escuchen los Jefes de Estado de Iberoamérica”. No se presentará como un reclamo, sino como una contribución para que las economías crezcan con sostenibilidad. Los puntos centrales:
- Defender el libre comercio. “Es una bandera ineludible”. El proteccionismo daña a las economías, empezando por la del país que lo aplica.
- Estado de derecho. “Si hay certeza, hay inversión; si no hay certeza, no hay nada”. Y no solo la extranjera, también la nacional.
- Más tratados, con los empresarios en la mesa. Sin aquellos que hacen el intercambio, un tratado se vuelve una herramienta política y debemos procurar sobre todo, que los tratados tengan viabilidad.
- Unidad. Alianzas entre lo político y lo empresarial que, por encima de la geopolítica, faciliten el comercio con menos regulación.
- Reciprocidad normativa. “Lo que detiene al comercio no es la falta de interés en hacer negocios. Es darte cuenta de que tienes que cumplir con una regulación tan excesiva que ya no es costeable”. Las pruebas de laboratorio son necesarias, reconoció, “pero si un laboratorio ya lo verificó en mi país, que tenga reconocimiento mutuo con el del otro. Eso abarataría brutalmente las exportaciones e importaciones”.
Por eso celebró la incorporación de la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), parte de la red internacional ILAC, como punto de partida para sumar a las entidades de otros países. “Estos acuerdos no pueden quedarse en lo privado. Para cruzar fronteras tienen que llegar a lo público”.
La industria llega a AICO
En esta gestión se incorporó la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos, la primera confederación en sumarse a AICO, “algo que nunca había sucedido”. Alejandro Malagón, “un amigo muy querido”, entendió las oportunidades para el sector. “Nos habíamos abocado al comercio y dejado de lado la industria, pero el sector secundario es el que le da razón de ser al comercio”.
Tras acompañar a AICO a Valladolid, el efecto fue inmediato: España pidió sumar a su industria y Brasil levantó la mano para encabezar la comisión del Mercosur. “La misión de cualquier líder empresarial es no quedarse en el discurso, sino ejecutar acciones que den a los asociados un beneficio tangible”.
Inteligencia artificial con conciencia
Un tema fundamental en nuestro tiempo.
Quiso detenerse en un tema que considera urgente. “Debemos entender algo como empresarios: la empresa no se reduce a hacer negocios. Su mayor activo son sus colaboradores”. Detrás de cada uno hay una familia y muchos se sienten amenazados por la inteligencia artificial. Advirtió su doble filo: puede ser el mejor aliado de un empresario o “el tema más perverso que pueda haber”, una herramienta para engañar, defraudar o robar información.
“La tecnología nunca va a sustituir la conciencia del ser humano. Nosotros la creamos”. Por eso, el sector empresarial debe privilegiar los valores y la ética para usarla y reiteró: “La conciencia, la ética y los valores son los que van a diseñar una muy buena inteligencia artificial, una que jamás sustituya la mano, la mente ni la conciencia del ser humano”.
Un mensaje para los nuevos emprendedores
Usted fue empresario desde muy joven. ¿Cómo motivar a las nuevas generaciones a emprender, sabiendo que existen organismos como el suyo que les abren puertas?
“Te agradezco mucho esta pregunta”, respondió, y se le iluminó el rostro. “A los 22 años empecé mi primer negocio, y no habría sido posible sin la Cámara de Comercio de la Ciudad de México. Yo tenía el deseo, pero no sabía el camino”. Entró por la incubadora de la Cámara hace 39 años. “Imagínate, hoy tengo 61”.
A quien tiene un sueño le pide, ante todo, humildad, y encauzarse con alguien que sepa más. “Un negocio no es solo la renta del local y el salario de tus colaboradores. Implica a qué regulaciones te vas a enfrentar. Sin guía, lo que era un deseo se puede convertir en tu peor pesadilla”.
El fracaso como gimnasio
Encauzarse no garantiza el éxito, aclaró, “y los fracasos también ayudan muchísimo”. Lo explicó con una imagen: “Cuando vas por primera vez a un gimnasio, te cuesta levantar las pesas. A la mañana siguiente te duele todo. Pero te está fortaleciendo. Así es el fracaso”.
Del banco a la incubadora
A los 16 años entró a un banco con una beca de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. A los 21 ya era gerente regional de nóminas en un banco para Ciudad de México, Puebla, Toluca y Querétaro, uno de los más jóvenes en la historia del banco. Después pasó al sector empresarial: “Y fracasé rotundamente como empleado”, confesó entre risas. Esa experiencia le permitió aprender el negocio y emprenderlo; es la misma empresa que dirige hoy.
“¿Y usted qué hace aquí?”
Años después lo nombraron consejero suplente de la Cámara. “Llegar al Consejo era como pisar algodones”. Se sentaba en la fila más lejana, “rozando la cortina”. Un día lo llamaron a ocupar el lugar de un consejero ausente, junto a don Juan Sánchez Navarro, quien le preguntó: “¿Y usted qué hace aquí?”.
“De lo grande que me sentía, de pronto no alcanzaba ni la mesa”, contó divertido. Pero respondió sin dudar: “Aprender, don Juan. Aprender de ustedes”. Aquella respuesta le ganó un mentor: “Me adoptó, me quiso, me instruyó”.
Servir, nunca servirse
De ahí su convicción: “Si un empresario no tiene vocación de servicio, no va a progresar”. Esa vocación lleva a hacer el mejor producto o servicio posible, sin que una regulación lo exija. “Hay que aprender a servir, empeñarte en que las cosas salgan bien y nunca jamás servirse”.
Y con esa frase cerró la conversación:
“La vocación de servicio es lo único que nos marca en la vida”.