Por Octavio Islas y Fernando Gutiérrez
Heriberto López Romo, es un agudo investigador social, sin duda alguna, uno de los más importantes en México. Su trabajo es tan fecundo como trascendente. Sus aportaciones desbordan el plano del estéril erudismo. Su perspectiva como investigador es integral: no se limita a investigar consumidores, Heriberto destaca la necesidad de estudiar personas con historias, abordando la investigación desde una visión humana y comprensiva.
Heriberto es egresado de la licenciatura en ciencias de la comunicación en la Universidad Iberoamericana (UIA), la primera institución que, en Iberoamérica, apostó por impartir esa licenciatura desde 1960.
En la Universidad Iberoamericana compartió espacios con destacados colegas, como Jesús Galindo, Jorge González, Jorge Calles, Alejandro Garnica, Cecilia Orvañanos, Abraham Nosnik, Manuel Alonso -entre otros-. Además, tuvo la oportunidad de tomar clases con notables catedráticos, como el doctor Rubén Jara, referente seminal de la investigación aplicada en México, quien posteriormente sería su jefe, colega y amigo. Heriberto participó con Rubén en el desarrollo del primer sistema formal de medición de audiencias en México.
Desde 1977, aún como estudiante, formó parte del primer equipo de investigación en Televisa, dedicado a evaluar el impacto de las telenovelas sociales de Miguel Sabido, creador de un interesante modelo de entretenimiento educativo. También trabajó con Ana Cristina Covarrubias, quien contribuyó a forjar en Heriberto un profundo interés por el rigor científico y el respeto por la evidencia.
Hace cerca de treinta años, Heriberto fundó El Instituto –Inteligencia de Mercados- con Ariana Azcárraga, su socia. Juntos materializaron un laboratorio de pensamiento y práctica, un espacio donde la investigación se vive con rigor, sensibilidad y creatividad. El Instituto se consolidó como un efectivo puente entre la academia, los medios, los creativos y la industria, conjugando metodología con intuición y promoviendo la innovación en diálogo con la cultura.
Heriberto está firmemente convencido de que las mejores ideas nacen de la integración de múltiples miradas. Desde el inicio de su vida profesional entendió el valor de la inteligencia colectiva y la colaboración. En los años noventa, participó en la fundación de la AMAI con Rubén Jara, Abraham Nadelsticher, Manolo Barberena, Luis Woldenberg, Edmundo Berumen, entre otros.
Para Heriberto, el conocimiento debe compartirse para tener verdadero impacto. Por ello, ha hecho de la divulgación una misión, llevando la investigación a la vida pública y cotidiana. Desde sus primeras investigaciones, Heriberto entendió que cada dato es una huella de lo humano. La observación, para él, implica escuchar, interpretar y sentir, convirtiendo la empatía en el corazón de su método. Sostiene que la mejor investigación combina rigor y compasión, y que entender el mundo es ponerse en el lugar del otro.
Heriberto es autor y coautor de más de una docena de libros, textos que admiten ser considerados como fundamentales en la comprensión de la investigación cultural del consumo en México.
Heriberto incluso se anticipó al término storytelling, Antes de la popularización de ese concepto-metodología, Heriberto ya convertía cifras en relatos visuales y accesibles. Ejemplo de ello es la transformación de un estudio demográfico en once tipos de familia mexicana.
Con Alejandro Garnica y Julia Palacios, además coordinó un homenaje a Rubén Jara, a quien independientemente de motivos ideológicos, la academia mexicana de comunicación debe un merecido homenaje.
La visión interdisciplinaria de Heriberto le permitió integrar artistas y diseñadores en la investigación, convencido de que el arte revela dimensiones que los números no alcanzan. Esta filosofía quedó reflejada en la obra “Veinte años, veinte artistas, veinte tendencias”.
Para Heriberto, investigar es reconocer la realidad con el objetivo de transformarla. Su colaboración con el Center for Communication Programs de Johns Hopkins lo llevó a participar en campañas de salud en América Latina, demostrando que los datos pueden salvar vidas y fortalecer comunidades. Esa visión inspiró el libro “Showrunning para el entretenimiento con impacto social”, donde muestra cómo las historias pueden ser motores de cambio cultural. Así, ha demostrado que la verdadera inteligencia implica acción consciente y conocimiento al servicio de la sociedad.
El 25 de noviembre, la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado (AMAI) otorgó a Heriberto López Romo —Director General y Fundador de El Instituto de Investigaciones Sociales y expresidente de la AMAI— el reconocimiento Legado AMAI, conocido anteriormente como Salón de la Fama. Este galardón representa un merecido reconocimiento a su destacada labor como investigador de mercados y audiencias, afirmándole como un referente en la comprensión del comportamiento social y la cultura de consumo en México.
Una de sus contribuciones más relevantes en la AMAI fue el codiseño y actualización del Índice Socioeconómico (NSE), herramienta que combina rigor estadístico y una profunda comprensión de los hogares mexicanos. Actualmente, el NSE es un estándar nacional adoptado por empresas, universidades e instituciones públicas.
Una de las virtudes de Heriberto es la ubicuidad. Habita varios mundos: el académico, el metodólogo, el amante del arte y la cultura, y el empresario. Pero también disfruta del juego, la creatividad y la alegría cotidiana, coleccionando cómics, robots y libros de arte. Su personaje predilceto es Astroboy.