Enrique Krauze y León Krauze protagonizan un diálogo sobre el país que se construye, se defiende y se vuelve a construirLa historia de México no es la historia de tres transformaciones, ni de un solo hombre. Es la historia de siglos de construcción.

Esa fue la tesis central del conversatorio “La reconstrucción de México”, protagonizado por el historiador Enrique Krauze y el periodista León Krauze, en un foro de COPARMEX, próximo a cumplir 100 años de vida en 2029.Padre e hijo, dos miradas distintas y complementarias, coincidieron en una idea: México no se puede permitir su destrucción.

Se tiene que defender lo construido y volver a construirlo desde donde realmente se construye: en las instituciones, en la cultura y en las empresas.

Enrique Krauze, historiador, escritor, autor de obras como Siglo de caudillos, La presidencia imperial y El pueblo soy yo, miembro de la Academia Mexicana de la Historia y de El Colegio Nacional, hizo un repaso histórico que rompió con la narrativa oficial.

Desde el PRI, dijo, la historia oficial hizo hincapié sobre todo en los movimientos violentos: Independencia, Reforma y Revolución. Cada gobierno ha querido presentarse como una nueva transformación a esa altura. Pero México, sostuvo, no es producto de tres hechos.

México es producto de un difícil y largo esfuerzo histórico de construcción, que resumió en cuatro grandes etapas:

1. La primera construcción: La convergencia de dos grandes civilizaciones, la indígena y la española, que dio origen a una literatura, una religión, una cultura y a edificios que resisten terremotos. Una primera construcción centenaria.

2. La segunda, en el siglo XIX: La construcción de instituciones y libertades.

3. La tercera, en los años 20, 30, 40 y 50: Educación, Instituto Mexicano del Seguro Social, sindicatos, banca, procesos productivos. El México institucional moderno.

4. La cuarta: La construcción de las instituciones democráticas: Poder Judicial, Suprema Corte, INAI, IFE, hoy INE.

“México es un país de esfuerzo de construcción, de dedicación, y no podemos permitir su destrucción”, advirtió Krauze.

El historiador reconoció el esfuerzo casi centenario de COPARMEX y señaló que frente a la historia oficial, el oficio del historiador puede ofrecer una alternativa: contar la historia completa, no solo la de las rupturas, sino la de quienes construyeron.

En el conversatorio también se puso sobre la mesa la preocupación por el presente: una democracia mexicana amenazada, la división de poderes, el Poder Judicial y el INE en el centro del debate. ¿Qué tan pesimista se puede ser? Krauze respondió con historia: México ya ha reconstruido antes, y puede volver a hacerlo.

León Krauze: La empresa es el corazón de la construcción

León Krauze, periodista y escritor con más de 20 años de trayectoria en medios de México y Estados Unidos, ex figura de los noticieros de Foro TV, ganador de 10 premios Emmy, moderador del debate presidencial de 2018 en México, hoy columnista de The Washington Post y colaborador de Letras Libres, tomó el relevo con una propuesta que debutó precisamente en ese foro.

Nieto e hijo de empresarios, León Krauze fue directo:

“Para mí, no hay labor más respetable que la del empresario, junto a los maestros y los periodistas. Pero en México hay dos palabras que se han llenado de connotaciones injustas: empresa y empresario”.

Recordó que cuando en radio preguntaba a la gente qué significa empresario, todas las respuestas eran negativas. “Soy emprendedora, no soy empresaria. Tengo un changarro, no una empresa”. Algo pasó con esas palabras en México.Y sin embargo, dijo, la realidad es otra: la empresa es el corazón de la construcción de México.

No solo las grandes empresas, también las pequeñas, las medianas y las microempresas.

De esa inquietud nació “La empresa de mi vida”, un ejercicio de periodismo comunitario sin precedentes en la historia de México.

“La empresa de mi vida”: humanizar al empresario

El proyecto busca viajar por todo el país para conocer las historias de decenas, y Dios quiera cientos, de pequeños y medianos empresarios: sus empresas, sus comunidades, sus familias, sus hogares, sus vidas.

Hasta ahora ha recorrido más de 10,000 kilómetros, ha contado 35 historias y estará próximamente en Guanajuato y Querétaro. Ha conocido a diseñadores de vestuario, comerciantes, tortilleros, panaderos, masajistas, tostadores de café, constructores, estilistas, artesanas oaxaqueñas, y a mujeres empresarias en Tijuana como Gisela Huerta, entre muchas otras.

Las historias se entregarán en tres formatos a partir de enero: documentales de 20 minutos en YouTube, cápsulas de 3 minutos y videos de 60 segundos.

La apuesta tiene cuatro objetivos claros:

1. Reivindicar el valor del pequeño y mediano empresario.
2. Humanizar, mostrar a la persona, la familia y la historia detrás de cada empresa.
3. Contar el México contemporáneo que trabaja, no el México obsesionado con los políticos.
4. Conectar, crear reconocimiento, empatía y comunidad a partir de historias reales.

León Krauze compartió una de las revelaciones más potentes de su recorrido: en todas las entrevistas que ha hecho, ningún empresario ha mencionado la palabra “Gobierno”.

Cero veces.“El México que trabaja no está pensando en el gobierno, está pensando en el esfuerzo, en la familia, en la siguiente generación, en la comunidad.”Otros patrones se repiten una y otra vez: la importancia de la familia, la obsesión por la educación — como la panadera en Tijuana que, sin haber pasado del cuarto grado de primaria, mandó a sus tres hijos a la universidad —, la herencia del oficio, la red de apoyo y la comunidad.

Nadie construye una empresa solo.La historia que detonó el proyecto fue la de Antonio Ocampo, a quien conoció en Acapulco tras el huracán Otis, frente a su mueblería Mueblería Ocampo. Un hombre que, en medio de la destrucción, representaba exactamente lo que el proyecto quiere contar: dignidad, trabajo y reconstrucción desde abajo.

Una conclusión compartida Enrique Krauze lo dijo desde la historia. León Krauze lo dijo desde el periodismo. México también se construye en talleres, panaderías, mercados, cocinas y pequeñas empresas.La reconstrucción del país, concluyeron ambos, no vendrá de un solo discurso, ni de una sola transformación.

Vendrá de defender las instituciones que costaron siglos construir y de contar, por fin, las historias reales de quienes construyen México todos los días.

“Las historias reales iluminan e ilustran la construcción de una sociedad y tienen un efecto incomparable en la batalla diaria por reconstruir nuestro país”. — León Krauze

Compartir en:​