La especialista en criminología llamó a analizar las raíces culturales, históricas y sociales de la violencia para entender el fenómeno del crimen organizado en el país.
Durante la reunión mensual de ASIS Capítulo México, la criminóloga y consultora en seguridad ciudadana, Dra. Lorena Cortés, impartió la conferencia “Antropología del crimen organizado en México”, en la que planteó la necesidad de ampliar la mirada sobre la inseguridad y la violencia que enfrenta el país, incorporando elementos culturales, históricos y sociales que permitan comprender las causas profundas del fenómeno criminal.
Ante profesionales de la seguridad y líderes empresariales, la especialista explicó que la criminología moderna debe apoyarse en disciplinas como la antropología, la sociología y la neurociencia para analizar de manera integral las conductas delictivas y diseñar políticas públicas más efectivas.
“La violencia no puede entenderse únicamente desde la prevención situacional o el uso de tecnología. Es necesario comprender por qué las personas delinquen, qué significado tiene pertenecer a una organización criminal y cuáles son los factores culturales y sociales que han permitido el crecimiento de estos fenómenos”, señaló.
México frente a una epidemia de violencia
La Dra. Cortés destacó que México mantiene niveles de violencia letal muy por encima de los estándares internacionales. Explicó que mientras la tasa mundial de homicidios ronda los seis casos por cada cien mil habitantes, diversas regiones mexicanas registran cifras que superan ampliamente los parámetros considerados epidémicos por organismos internacionales.
Asimismo, señaló que los principales victimarios y víctimas de homicidio doloso en el país son hombres jóvenes, un fenómeno que obliga a examinar los factores culturales y sociales que influyen en estas dinámicas.
También llamó la atención sobre problemáticas como el maltrato infantil, la violencia familiar y los feminicidios, indicadores que reflejan la profundidad de las violencias que afectan a la sociedad mexicana.
El triángulo de la violencia
Uno de los ejes de su exposición fue la teoría del investigador noruego Johann Galtung, quien distingue tres dimensiones de la violencia: directa, estructural y cultural.
La violencia directa comprende los delitos visibles y medibles, como homicidios y agresiones; la estructural se relaciona con condiciones de pobreza, desigualdad y exclusión; mientras que la violencia cultural está integrada por creencias, símbolos y narrativas que normalizan o justifican la violencia.
De acuerdo con Cortés, concentrar las políticas públicas únicamente en la contención del delito resulta insuficiente si no se atienden las condiciones estructurales y culturales que alimentan la criminalidad.
La identidad mexicana bajo la lupa de la antropología
Durante su conferencia, la especialista realizó un recorrido por diversos pensadores mexicanos que han estudiado la identidad nacional y su relación con los comportamientos sociales.
Mencionó los trabajos de Samuel Ramos, Octavio Paz, Jorge Portilla, Roger Bartra y Juan Miguel Zunzunegui, quienes desde distintas perspectivas analizaron elementos como el sentimiento de inferioridad, la desconfianza hacia la autoridad, la victimización histórica y los patrones culturales heredados de la época colonial.
Cortés explicó que la antropología permite entender cómo ciertos imaginarios colectivos, formas de relacionarse con la autoridad y narrativas históricas pueden influir en la construcción de conductas individuales y colectivas.
«La cultura también construye realidades. Comprender cómo pensamos, cómo nos relacionamos y cómo interpretamos la autoridad ayuda a entender muchos de los fenómenos sociales que observamos hoy», afirmó.
El feminicidio como fenómeno cultural y estructural
Uno de los momentos más relevantes de la conferencia fue la referencia a la antropóloga feminista Marcela Lagarde, impulsora del concepto de feminicidio en México.
La especialista explicó que las investigaciones sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez demostraron que estos crímenes no podían entenderse únicamente como hechos aislados de violencia, sino como expresiones de un contexto social, cultural e institucional que permitía su reproducción.
En ese sentido, destacó la importancia de analizar los patrones de misoginia, discriminación y violencia de género que persisten en diversos ámbitos de la sociedad.

Crimen organizado y poder político: una relación histórica
La Dra. Cortés también retomó las investigaciones del historiador Pablo Piccato, quien ha documentado la relación histórica entre estructuras de poder político y organizaciones criminales en México.
Explicó que la interacción entre autoridades, grupos ilegales y estructuras de control territorial no es un fenómeno reciente, sino una realidad que ha evolucionado durante décadas y que continúa representando uno de los mayores desafíos para la gobernabilidad y el Estado de derecho.
La especialista subrayó que las organizaciones criminales no podrían operar con la capacidad que hoy poseen sin amplios espacios de impunidad y sin redes de protección que faciliten su funcionamiento.
El reclutamiento de jóvenes por el crimen organizado
Uno de los apartados más impactantes de la conferencia estuvo relacionado con el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por grupos criminales.
A partir de investigaciones realizadas en centros de internamiento para adolescentes, Cortés explicó que muchos jóvenes encuentran en las organizaciones criminales elementos de identidad, pertenencia, reconocimiento y poder que no hallan en otros espacios sociales.
La fascinación por las armas, los uniformes, el sentido de grupo y la promesa de reconocimiento social aparecen frecuentemente como factores de atracción.
Sin embargo, señaló que detrás de esos procesos suelen existir historias marcadas por violencia familiar, abandono, abuso, exclusión escolar y falta de oportunidades.
«Antes de que un joven sea reclutado por un grupo criminal, generalmente ya ha sido víctima de múltiples violencias», explicó.
Por ello, insistió en que la mejor estrategia para reducir la base social del crimen organizado es fortalecer las políticas de prevención, educación, protección de la infancia y reconstrucción del tejido social.
Una visión integral de la seguridad
La conferencia concluyó con una reflexión sobre la necesidad de abandonar las explicaciones simplistas frente a la violencia y apostar por enfoques multidisciplinarios que permitan comprender la complejidad del fenómeno criminal mexicano.
Para la Dra. Lorena Cortés, construir paz implica mucho más que desplegar acciones de contención; requiere combatir la desigualdad, fortalecer las instituciones, recuperar la confianza ciudadana y transformar las condiciones culturales y sociales que permiten la reproducción de la violencia.
Su participación dejó entre los asistentes de ASIS Capítulo México un mensaje claro: entender las raíces antropológicas del crimen organizado es indispensable para diseñar soluciones de seguridad más eficaces, sostenibles y humanas.