Advierten que no existe claridad sobre su participación en el Plan Kukulcán anunciado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, lo que podría derivar en improvisación durante eventos masivos
Por Juan Carlos Rodríguez
A 70 días de que arranque el Mundial de Futbol 2026, las autoridades federales no se han puesto en contacto con las empresas de seguridad privada para definir estrategias conjuntas que brinden protección a los asistentes al evento internacional y a los habitantes de las ciudades sede.
Aunque el papel de las empresas de seguridad privada es clave para la vigilancia de espacios cerrados como estadios, aeropuertos, hoteles, zonas de FanFest y centros de entrenamiento, aún se desconoce cuál será su rol en el plan Kukulcán, anunciado el pasado 6 de marzo por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
Por su alta capacitación para el control de masas, por tratarse de elementos desarmados y por ser el personal de mayor proximidad con aficionados, turistas y habitantes que acuden a estadios, zonas turísticas y plazas públicas, los elementos privados juegan un papel central en el blindaje de la Copa del Mundo, evento que atraerá a unos cinco millones de visitantes.
“A poco más de dos meses de que comience la Copa del Mundo, ni como empresas ni como asociación hemos tenido ningún tipo de acercamiento con las autoridades”, dijo José Carlos López, presidente de la Comisión de Eventos Masivos de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP) que agrupa alrededor de 280 empresas con más de 500 mil empleados.
En un evento como el Mundial de Futbol la mayor amenaza no es un atentado o un francotirador, sino que las aglomeraciones se salgan de control
“No hemos sido convocados ni para contratación, ni para intercambio de información, ni siquiera para darles a conocer nuestro expertise”, destacó López, quien recordó que en un evento como el Mundial de Futbol la mayor amenaza no es un atentado de bandas criminales o la presencia de un francotirador, sino la posibilidad de que las aglomeraciones se salgan de control.
Las revelaciones de la AMESP contrastan con lo declarado el pasado 6 de marzo por el general Román Villalvazo Barrios, jefe del Centro de Coordinación para la Copa Mundial 2026, durante la presentación del Plan Kukulcán.
En esa ocasión, el militar habló de la creación de tres fuerzas de tarea conjunta para cada sede donde se llevarán a cabo los partidos (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) en las que las empresas de seguridad privada tendrían un asiento.
No obstante, el gremio de la seguridad privada ignora de dónde salieron esas cifras y cuál será su función en las fuerzas de tarea conjunta.
Orlando Hernández, presidente de la Comisión de Seguridad Electrónica de la AMESP, recordó que el Mundial pasado de Qatar, seis meses antes del kick-off, las empresas de seguridad privada ya tenían muy claro cómo iba a ser la credencialización, qué autoridad iba a estar a cargo de la seguridad en los FanFest, de las vialidades, de los alrededores de los estadios y qué días podían realizar las avanzadas de seguridad para identificar accesos, potenciales riesgos y salidas de emergencia.
“Hoy día, a poco más de 70 días para que arranque la Copa del Mundo, no tenemos esa línea pautada, ni por parte de las autoridades, pero peor aún, ni siquiera por parte de la FIFA”, alertó Hernández.
“Existe un vacío de información, de conexión, de sinergia con los organismos de seguridad del Estado que potencialmente pudieran detonar acciones que caigan en la improvisación”, advirtió.
¿A quién le toca la seguridad del Mundial?
El pasado 19 de marzo, El Sol de México acudió al Ejercicio Militar de Aplicación “Ollamani”, donde la Secretaría de la Defensa Nacional realizó simulacros sobre ataques hipotéticos, pero posibles, que podrían alterar el orden social durante la celebración de los partidos de la Copa del Mundo.
En esa ocasión, el general Martín Salinas Reyes, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, dijo a este diario que las empresas privadas tendrían un asiento en estos gabinetes y agregó que su prioridad son los estadios y las zonas de FanFest.
Detalló que las funciones de la Guardia Nacional será la seguridad a accesos restringidos, proporcionar control de multitudes, patrullar las carreteras y formar escoltas para las diversas delegaciones.
El Ejército, en tanto, proporcionará equipos especiales antidrones y para la detección de explosivos. Mientras que la Fuerza Aérea será la responsable del espacio aéreo, lo que incluye el control de drones que no están permitidos en las zonas estratégicas.
Frente a un evento de masas como es el Mundial de Futbol, los elementos armados (militares o policiacos) tienen limitaciones no solo para vigilar sitios concurridos como estadios, festivales, hoteles, aeropuertos o zonas turísticas, sino para aproximarse a la población y controlar multitudes.
“Para eso existen empresas privadas especializadas en eventos masivos que saben cómo se maneja una masa, que tienen conocimientos de protección civil, primeros auxilios, control de incendio, evacuación, búsqueda y rescate. Pero ninguna de las empresas que nos especializamos en eso al día de hoy hemos sido tomadas en cuenta”, reclama José Carlos López.
Y ejemplifica. “En caso de una riña entre seguidores de equipos rivales, no entra la policía federal o estatal disparando ni tampoco el grupo antimotines gaseando. No. Quien entra primero es seguridad privada porque son los que están en la primera línea, conocen el estadio, conocen los protocolos y saben encapsular a rijosos. No llevan esposas, no llevan armas y están capacitados para disuadir a los agresores”.
México ha sido sede no únicamente de Copas del Mundo, sino de carreras de Fórmula 1, de cumbres de jefes de Estado, conciertos multitudinarios, reuniones de banqueros y demás espectáculos masivos, y en cada uno de esos eventos ha habido coordinador entre autoridades públicas y empresas privadas de seguridad, por lo que la AMESP confía en que pronto se presente un plan maestro de colaboración.
“Nosotros vamos a estar prestos a poder servirle al Estado como un instrumento más de seguridad para que este evento esté al nivel que tiene que estar. Pero también debemos tener conciencia de que si esto no se resuelve, existirían algunos segmentos de la seguridad cargados improvisación”, sentenció Orlando Hernández.