Por MUNDO EMPRESARIAL
México cierra la tercera semana de agosto con una economía que manda señales contradictorias. Por un lado, los indicadores macro dan motivos para el optimismo cauteloso: la inflación general se ubicó en 3.12% anual en julio, su nivel más bajo en meses, y el peso mexicano se mantiene en niveles fuertes frente al dólar. Por otro lado, el termómetro del empleo formal enciende una luz amarilla: el IMSS registró una pérdida de plazas durante julio, y varias empresas reportan que la recuperación del consumo avanza más lento de lo esperado. [Fuente: INEGI, INPC, 7 de agosto de 2026; IMSS, empleo julio de 2026.]
No es una lectura nueva. El propio Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), brazo de análisis del CCE, ya había advertido a inicios de año sobre la debilidad de la inversión y la cautela del consumo y de la confianza empresarial. Ocho meses después, el diagnóstico se sostiene: hay estabilidad cambiaria y moderación inflacionaria, pero el crecimiento real de la economía sigue sin despegar con la fuerza que el momento exige. [Fuente: CEESP, Análisis Económico Ejecutivo, febrero de 2026.]
En este contexto, dos noticias de la semana merecen leerse juntas, porque son las dos caras de la misma moneda para cualquier empresario que esté decidiendo dónde y cuándo invertir.
La certidumbre regulatoria avanza. El presidente del CCE, José Medina Mora, confirmó que en los próximos días se darán a conocer proyectos del sector privado por 3,500 millones de dólares, resultado de la agilización de trámites mediante la ventanilla única de atención a inversionistas que opera dentro del Plan México. El mecanismo incluye afirmativa ficta —si una dependencia no responde en 90 días, la solicitud se da por aprobada—, registro unificado de trámites y, en el SAT, devolución de saldos en 30 días y una sola auditoría por empresa. [Fuente: José Medina Mora, presidente del CCE, declaraciones de agosto de 2026; El Economista, 4 de mayo de 2026; El Heraldo de México, 17 de agosto de 2026.]
Con estas reglas ya funcionando, el portafolio nacional de proyectos de inversión pasó de 367,900 a 406,800 millones de dólares, en 2,539 proyectos que, de concretarse, generarían alrededor de 1.63 millones de empleos hacia 2030. [Fuente: Secretaría de Economía / Marcelo Ebrard, febrero de 2026; Forbes México y Expansión, 4 de febrero de 2026.]
Es una buena noticia y, sobre todo, es la prueba de que cuando el sector privado y el gobierno federal se sientan a destrabar procesos concretos, los resultados llegan. Vale la pena decirlo con la misma honestidad con que lo dijo Medina Mora: todavía no hay una cifra clara de cuántos proyectos siguen esperando en la fila. La ventanilla única funciona, pero su verdadera prueba será la velocidad con que absorba la demanda acumulada de los últimos años.
La certidumbre arancelaria, en cambio, sigue pendiente. Mientras la burocracia interna se agiliza, la variable externa que más pesa en la decisión de invertir en México —el acceso al mercado estadounidense— sigue sin resolverse. México llega a la revisión conjunta del T-MEC con 13 reclamos comerciales activos contra Estados Unidos, centrados en los aranceles de la Sección 232 a acero, aluminio y automotriz, además de medidas bajo la Sección 122. El propio secretario Ebrard ha planteado el contraste que mejor resume el problema: un vehículo hecho en México paga 25% de arancel, mientras uno hecho en Alemania, Corea del Sur o Japón paga 15%, pese a que la industria automotriz mexicana consume más insumos estadounidenses que sus competidores asiáticos y europeos. [Fuente: Secretaría de Economía; Senado de la República, síntesis informativa de julio de 2026; Marcelo Ebrard, declaraciones citadas por El País, 14 de agosto de 2026.]
La siguiente ronda de negociación será en septiembre, en Washington, después de que Estados Unidos revele en agosto su nuevo esquema arancelario general. Hasta entonces, México opera con una ventaja frágil: 85% de sus exportaciones sigue entrando sin arancel a EU por cumplir reglas de origen del tratado, pero esa cifra depende de decisiones que se toman fuera de nuestras fronteras y que, hasta ahora, han llegado sin previo aviso. [Fuente: Secretaría de Economía, julio de 2026; Senado de la República, síntesis informativa de julio de 2026.]
La lectura para el empresariado. Destrabar 3,500 millones de dólares en inversión autorizada es una señal real de que la relación entre gobierno y sector privado puede producir resultados tangibles cuando hay voluntad de ambos lados. Pero esa certidumbre interna no sustituye a la certidumbre externa: ningún inversionista compromete capital de largo plazo sin saber en qué condiciones arancelarias va a operar su cadena de suministro con Norteamérica. La tarea para lo que resta de 2026 es clara: que el mismo pragmatismo que resolvió la ventanilla única se traslade a la mesa de negociación del T-MEC, porque ahí se juega no solo el destino de los proyectos ya autorizados, sino el de todos los que siguen en la fila.