Gran parte de la conversación sobre desarrollo económico se concentra en las grandes inversiones, gastos e infraestructura o industrias de alto crecimiento. Sin embargo, pocas veces se pone suficiente atención a las pequeñas economías que todos los días sostienen buena parte de la vida productiva de las ciudades. Negocios con los que interactuamos con mayor frecuencia y periodicidad, negocios de barrio que representan el mayor porcentaje de nuestra economía.

En la Ciudad de México, gran parte de la identidad cultural y turística vive en pequeños negocios encabezados por mujeres que trabajan desde mercados, cocinas tradicionales, talleres artesanales o emprendimientos familiares. Muchas veces son ellas quienes mantienen activas las redes económicas dentro de sus comunidades o barrios.

El problema que se ha identificado es que gran parte de esos negocios siguen creciendo con muy pocas herramientas o digitalización, haciendo difícil su difusión y crecimiento. Aunque existe talento, las experiencia y productos con enorme valor cultural, todavía persisten barreras relacionadas con digitalización, capacitación y acceso a nuevos mercados.

Por eso resulta interesante observar iniciativas como Fortalezza, el programa impulsado por el Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias (CCME), quienes han colaborado en la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo y Airbnb.

La idea detrás del proyecto es bastante sencilla, pero muy estratégica. Si el turismo genera una derrama económica tan importante para la ciudad, las mujeres que ya producen valor desde sus comunidades deberían tener mejores oportunidades para integrarse a esa dinámica económica.

La primera edición del programa se desarrolló en las delegaciones de Coyoacán, Xochimilco y Milpa Alta, alcaldías donde convergen tradición gastronómica, producción artesanal y actividad turística. Ahí participaron cientos de mujeres emprendedoras que recibieron capacitación en temas como marketing digital, administración de negocios, sustentabilidad, hospitalidad y fortalecimiento empresarial.

Más allá de los talleres o de los certificados entregados, lo relevante es el enfoque. Durante mucho tiempo se pensó que apoyar pequeños emprendimientos consistía únicamente en facilitar financiamiento o entregar apoyos temporales. Pero la realidad es que hoy los negocios necesitan algo más complejo. Necesitan herramientas para competir en una economía cada vez más digital.

Actualmente un pequeño emprendimiento no sólo depende de la calidad de sus productos. También depende de su capacidad para promocionarse, generar presencia digital, entrenar a sus equipos, el relacionamiento con su proveduría, comunicarse con clientes y encontrar nuevas formas de comercialización.

Ahí es donde muchos negocios locales enfrentan sus mayores dificultades.

La experiencia previa del programa Fortalezza sucedió en Jalisco durante junio del 2025. Durante el programa se capacitaron 140 mujeres las cuales desarrollaban actividades artesanales y gastronómicas con enorme potencial, pero con poca experiencia utilizando herramientas digitales o estrategias más estructuradas de negocio. Ahora durante la implementación del programa Fortalezza en la Ciudad de México, se logró impactar a más de 270 participantes que pusieron su tiempo e interés, en las capacitaciones.

Lo importante es que este tipo de programas no sólo fortalecen negocios individuales. También ayudan a consolidar economías locales que normalmente quedan fuera de las grandes discusiones económicas, las conectan con el resto de clientes y visitantes que buscan autenticidad en sus experiencias.

Eso es especialmente relevante en el turismo. Con frecuencia, la derrama económica termina concentrándose en sectores ya consolidados, mientras pequeños productores y emprendedores locales permanecen relativamente desconectados de esos beneficios, aun cuando forman parte esencial de la experiencia cultural que buscan los visitantes.

Integrar mejor a estas emprendedoras dentro de cadenas de valor vinculadas al turismo permite ampliar oportunidades económicas y distribuir de manera más equilibrada los beneficios de esa actividad.

Además, existe otro componente igualmente importante. Los pequeños negocios comunitarios generan empleo cercano, fortalecen economías de barrio y mantienen vivas muchas dinámicas sociales dentro de las ciudades. En lugares tan grandes y desiguales como la Ciudad de México, eso tiene un impacto mucho más profundo de lo que normalmente se reconoce.

Al final, el valor de iniciativas como Fortalezza no está únicamente en la capacitación. Está en reconocer que el desarrollo económico también depende de fortalecer a quienes todos los días sostienen pequeñas economías locales con enorme capacidad de crecimiento, identidad cultural y generación de comunidad.

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