91% de las exportaciones mexicanas son manufacturas. Para Sergio E. Contreras, esta cifra es una de las principales evidencias de la fortaleza industrial de México y de su integración en las cadenas globales de valor.

Hay historias profesionales que se explican a partir de un cargo. La de Sergio E. Contreras se entiende mejor desde una convicción: México puede y debe ocupar un lugar cada vez más relevante en el mundo. Su trayectoria adquirió rumbo cuando, recién egresado, viajó a Italia para estudiar una maestría en Nápoles. Muy joven aún, aquella experiencia fue mucho más que una especialización académica: conocer otro país, otra cultura y otra manera de entender el mundo significó un cambio radical en su vida. Desde entonces, Italia quedó vinculada tanto a su trayectoria profesional como a su historia personal.

Tras obtener su grado en Administración de Empresas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Contreras orientó su carrera hacia las finanzas. Incluso fue profesor de dicha materia en su alma máter y llegó a impartir clases a alumnos de tercer año cuando todavía era estudiante. Su primera etapa profesional transcurrió en el área financiera de INFONAVIT y después en FONATUR, donde participó en la estructuración financiera de grandes desarrollos turísticos que México comenzaba a planificar: hoteles, centros comerciales y clubes de golf en Cancún, Ixtapa y Los Cabos, polos turísticos que transformarían regiones enteras del país.

El salto al mundo internacional

En BANCOMEXT, bajo la dirección de Alfredo Phillips Olmedo, Contreras encabezó el área internacional de la institución y entró de lleno en lo que sería el eje central de su carrera: la relación económica y comercial de México con el mundo. Desde ahí tuvo contacto con la banca y con organizaciones financieras de más de 80 países. Participó en asuntos de deuda pública y del Club de París, y trabajó de cerca con José Ángel Gurría en la renegociación de la deuda mexicana. Después llegó a Banca di Roma, donde permaneció cerca de 19 años. Esa larga estancia consolidó su experiencia financiera y profundizó su relación con Italia que, con el tiempo, se convertiría en una herramienta estratégica para acercar empresas e inversiones entre ambos países. En esa época fundó el Club de Banqueros en México, germen de una asociación internacional de banqueros llamada AIFI, la cual actualmente ocupa una de las vicepresidencias de la ABM. A su vez, presidió la Cámara Italiana durante más de 10 años. Al concluir esa etapa se preguntó qué hacer con todo ese conocimiento y su red de relaciones. La respuesta fue construir su propio camino.

Convertir la experiencia internacional en inversión para México

Contreras fundó una consultoría y aprovechó su relación con Italia —»mi fuerte, mi fortaleza», dice— para atraer inversiones a México. Uno de sus mayores logros fue convencer a Pirelli hace 15 años de establecerse en el país en un momento en que comenzaban a visualizarse oportunidades derivadas de la recuperación de Estados Unidos.

La inversión inicial proyectada por la empresa fue de 200 millones de dólares y contemplaba la generación de 700 empleos directos, con el acompañamiento de incentivos del gobierno federal y del estado de Guanajuato.

El 11 de noviembre de 2011 salió de la planta mexicana la primera llanta Pirelli. Hoy, el proyecto representa más de 1,000 millones de euros de inversión y más de 3,800 empleos directos.

Pero para Contreras, actualmente Presidente del Consejo de Administración de Pirelli en México, las cifras no cuentan toda la historia: su mayor orgullo es el talento que encontró en Guanajuato. De las 18 plantas de Pirelli en el mundo, considera que la fortaleza de la mexicana está en la capacidad de adaptación y el ingenio de sus técnicos. «Los mexicanos somos muy ingeniosos y muy manuales», explica. Ese talento, sumado a la capacitación dentro y fuera del país, permitió desarrollar una operación altamente especializada: cerca del 90 % de su producción se exporta principalmente a Estados Unidos, con llantas Premium y de Super High performance para el segmento de camionetas y SUV, que ha crecido de forma extraordinaria en el mercado americano.

Una doble responsabilidad: empresa y representación empresarial

La actividad empresarial no desplazó su compromiso con el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), al que se incorporó en 1990, cuando aún era el Consejo Empresarial para Asuntos Internacionales (CEMAI). Participó en los comités bilaterales México-Italia y México-Europa,  fue Vicepresidente Ejecutivo durante más de 20 años, acompañando a Don Valentín Díez Morodo, quien fungía como Presidente del organismo.

Hace dos años y medio, tras un proceso de reestructuración —con Díez Morodo pasando a ocupar la Presidencia Honoraria—, Contreras asumió la Presidencia en un momento en que el organismo necesitaba recuperar presencia empresarial tras la pandemia y el fallecimiento de su entonces Director General. Hoy, el COMCE forma parte del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y atiende todo lo relacionado con comercio exterior, inversión, tecnología e innovación.

México y Estados Unidos: una relación de interdependencia

Para Contreras, el comercio exterior mexicano no se entiende sin la profunda integración con la región de Norteamérica. En 2025, México exportó 665 mil millones de dólares, de los cuales 573 mil millones correspondieron a esa región. Contreras subraya que el 91 % de las exportaciones son manufacturas y que México es actualmente el socio comercial número uno de Estados Unidos, así como su principal comprador. En los últimos 30 años se ha construido una estructura industrial clave para ambas economías: México aporta el 17 % de lo que requiere la producción estadounidense y, como ejemplo, el 44% de las autopartes que llegan a Estados Unidos para el sector automotriz son mexicanas. Frente a las tensiones arancelarias, mantiene una postura optimista: prefiere hablar de interdependencia y no de dependencia. «En la historia de las personas, en la historia de las empresas, en las historias de las industrias siempre hay ciclos». Y frente a esos ciclos, destaca la resiliencia mexicana: la capacidad de ajustar estrategias en el momento adecuado.

La siguiente frontera: manufactura avanzada, inteligencia artificial y nuevos sectores

Contreras identifica sectores estratégicos de mayor valor agregado: automatización, electromovilidad, aeroespacial, dispositivos médicos, manufactura avanzada e inteligencia artificial. Esta última, considera, puede transformar radicalmente la manera en que compiten las pymes mexicanas, al permitirles conocer en tiempo real mercados, proveeduría, tecnología, logística y talento, incluso para vender algo tan sencillo como un tornillo.

México ya participa en esa transformación: es el undécimo exportador mundial y ocupa el segundo lugar, después de China, en la exportación de insumos estratégicos que demanda el desarrollo de la IA. Contreras prevé que en 2026 las exportaciones mexicanas alcancen los 730 mil millones de dólares y que el comercio exterior total llegue a 1.4 billones de dólares. Esto refleja la importancia y verdadera dimensión que México tiene en el comercio internacional.

«Los mercados no tienen alma»

Para Contreras, la competitividad no puede descansar solo en la cercanía geográfica o en los costos. «Los mercados no tienen alma»: buscan la mejor condición, y la primera exigencia es la calidad y el cumplimiento de las normas. El Presidente del COMCE ve en la evolución de China una lección: aprendió del mundo y transformó ese conocimiento en capacidades propias. «En esta vida nada es nuevo. Todo se transforma». La oportunidad de México es hacer lo mismo a partir de sus fortalezas: talento, ingenio, manufactura e integración industrial.

El COMCE y la recuperación de la presencia internacional

Con la desaparición de ProMéxico, que trabajaba junto al COMCE en ferias, misiones comerciales y giras oficiales, el organismo ha recuperado y consolidado esa función durante los últimos dos años. En ese periodo ha organizado encuentros empresariales en el marco de visitas de Presidentes, Vicepresidentes y Ministros, así como de delegaciones empresariales de Japón, Brasil, Italia, Francia, Panamá, Canadá y Singapur, entre otros países.

Hoy, el COMCE cuenta con 62 acuerdos de colaboración con organismos similares en el mundo y busca ser el punto de referencia cuando una delegación internacional quiere conocer México o invertir en el país, así como acompañar de la misma forma a las empresas mexicanas en la apertura de mercados internacionales. Es, dice, un valor intangible, pero determinante para la estrategia de crecimiento nacional.

«Llevar al mundo lo mejor de México y traer del mundo lo mejor a México»

Esta frase, que atribuye a su mentor Valentín Díez Morodo, resume la filosofía que hoy guía al COMCE. Con Díez Morodo construyó una relación de amistad y admiración que marcó su visión compartida del organismo.

Hecho en México: calidad y visión global

Contreras impulsa una idea complementaria a la marca país, resumida en el concepto «Hecho en México, calidad», inspirado en el «Made in Italy» como referente de calidad reconocida globalmente. El argumento de fondo es contundente: el 91% de las exportaciones mexicanas son manufacturas, motivo suficiente, considera, para sentir orgullo de lo que el país produce.

Monterrey: el escenario para mirar hacia adelante

El 32.º Congreso Mexicano de Comercio Internacional se realizará en Monterrey, ciudad elegida por representar innovación, producción y emprendimiento, dentro de una región noreste que suma cerca de 273 mil millones de dólares en valor de exportaciones durante 2025. El Congreso reunirá a empresas exportadoras y abordará las tendencias que definirán el futuro, con la inteligencia artificial como eje central. Durante el encuentro, que se llevará a cabo del 27 al 29 de octubre en Monterrey, Nuevo León. En el marco de este evento, está prevista la reactivación del Premio Nacional de Exportación, con la aspiración de que participe la Presidenta de la República. También está confirmada la asistencia del Secretario de Economía y del Secretario de Relaciones Exteriores, además de otros funcionarios federales y estatales.

Italia, invitado especial

La presencia de Italia como país invitado no responde solo al vínculo personal de Contreras: la pequeña y mediana industria italiana destaca por fabricar maquinaria especializada a la medida de cada industria, una herramienta clave para elevar la calidad y la innovación en las pymes mexicanas. En los últimos ocho años, México ha adquirido cerca de 60 mil millones de dólares en productos italianos, con la maquinaria como una de las principales compras, e Italia considera a México entre sus cinco destinos más interesantes para sus ventas. El Congreso buscará vincular a empresarios italianos y mexicanos por industria y sector, con la participación de organismos empresariales e industriales como CONFINDUSTRIA y FEDEMACHINE, entre otros, para traducir la relación institucional en negocios concretos: la maquinaria aporta calidad e innovación; el talento mexicano, ingenio y capacidad.

El mensaje final: creer en México

Al cierre, la conversación se vuelve profundamente personal. «México se merece que nosotros, los mexicanos, creamos verdaderamente en nuestro país», afirma Contreras, para quien México merece que dejemos de criticarlo y aprendamos a reconocer lo positivo que tiene, empezando por su gente. La violencia, la desigualdad y las dificultades existen en todo el mundo, recuerda, y no deben ser el único lente con el que los mexicanos miren a su país.

Exportar, insiste, no es solo vender: «Ahí va el alma de México». El país cuenta con una plataforma internacional extraordinaria —América del Norte, la Alianza del Pacífico, la Unión Europea y el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT)— y está en condiciones de aprovechar esa oportunidad. La tarea pendiente es que los propios mexicanos crean en su capacidad, reconozcan su talento, dejen de «jalarse para abajo» y colaboren entre sí para crecer juntos. Señales como la reciente reanudación de relaciones con Perú refuerzan, para él, la recuperación de la imagen internacional del país.

Su optimismo no nace de ignorar las dificultades, sino de una certeza construida a lo largo de décadas de experiencia internacional: México tiene capacidades reales para competir, producir, exportar y relacionarse con el mundo. Después de una vida entre las finanzas, Italia, la banca internacional, la inversión y el comercio exterior, Sergio E. Contreras prefiere no verse como protagonista de esa historia, sino como alguien que aporta su «granito de arena» con una misión clara: llevar al mundo lo mejor de México y traer a México lo mejor del mundo.

Para el Presidente del COMCE, exportar no es solo vender productos: es llevar al mundo la calidad, el talento y el alma de México.

Compartir en:​