- Automatización, inteligencia artificial y un nuevo perfil de inversionistas están transformando la forma en que se diseñan y construyen las plantas manufactureras en el país.
La construcción industrial en México vive una transformación silenciosa. Mientras el nearshoring continúa atrayendo inversiones y fortaleciendo la manufactura nacional, el verdadero cambio comienza a observarse en la forma en que se conciben, diseñan y ejecutan los proyectos industriales.
La demanda ya no se concentra únicamente en levantar naves o ampliar parques industriales. Hoy, las empresas buscan infraestructura altamente especializada, procesos más rápidos y modelos capaces de integrar ingeniería, diseño, construcción, automatización y sostenibilidad bajo una misma estrategia.
Para Francisco Álvarez, director general de Falcon Design Build, esta evolución responde directamente a los cambios que ha experimentado el perfil del inversionista durante la última década.
«Nuestros clientes nos fueron llevando hasta esta evolución. Empezamos haciendo estructuras y después nos pedían coordinar terracerías, pisos, automatización o sistemas contra incendio. Ahí entendimos que el mercado necesitaba empresas que integraran todo el proyecto», explica.
De acuerdo con el especialista, las compañías manufactureras ya no cuentan con grandes departamentos internos dedicados exclusivamente al desarrollo de infraestructura. En la mayoría de los casos, una o dos personas son responsables de coordinar proyectos que involucran múltiples disciplinas técnicas.
«Ese cambio ha hecho mucho más relevante contar con empresas que integren todas las etapas del proyecto. Nuestros clientes fabrican alimentos, bebidas, textiles o autopartes; no se dedican a construir plantas industriales», señala.
Más complejidad, menos margen para improvisar
La evolución tecnológica también está modificando los estándares del sector. La automatización, los sistemas inteligentes, las certificaciones ambientales y los criterios ESG han elevado considerablemente la complejidad de los proyectos industriales.
Para Álvarez, esto obliga a replantear la forma tradicional de construir.
«Hoy vemos un alto grado de automatización en prácticamente todas las plantas industriales. También nos exigen certificaciones como LEED o EDGE y una mayor trazabilidad en los aspectos sociales y ambientales. Todo eso ha cambiado la manera de desarrollar los proyectos», afirma.
A ello se suma el avance de herramientas digitales como los modelos BIM y la inteligencia artificial, tecnologías que permiten integrar información proveniente de todas las especialidades involucradas en un proyecto para optimizar diseños, costos y tiempos de ejecución.
«La inteligencia artificial es tan buena como la información que recibe. Al integrar todas las disciplinas podemos alimentar esos modelos con datos mucho más completos y obtener soluciones más eficientes para futuros proyectos», explica.
La integración como estrategia
Uno de los principales cambios observados por el sector es el crecimiento de los modelos de contratación integrales, conocidos como Design Build, donde un solo equipo asume la responsabilidad del diseño, la ingeniería y la construcción.
Según Álvarez, este esquema reduce riesgos para los inversionistas al eliminar vacíos de coordinación entre proveedores y ofrecer una visión completa del proyecto desde su planeación.
«Muchas veces el inversionista contrata por separado al diseñador, al constructor y a distintos especialistas. Ahí aparecen zonas donde nadie se hace responsable o donde existen duplicidades que generan sobrecostos. La integración permite optimizar todo el proyecto y no solamente una parte», señala.
Incluso, explica que esta metodología ha permitido desarrollar proyectos bajo esquemas Fast Track, donde la construcción puede iniciar antes de concluir por completo la ingeniería ejecutiva, reduciendo significativamente los tiempos sin perder control sobre los costos.
Manufactura seguirá impulsando el crecimiento
Respecto al panorama nacional, el directivo considera que México mantiene condiciones favorables para seguir consolidándose como uno de los principales destinos manufactureros de Norteamérica.
Aunque reconoce que existen retos derivados del contexto económico internacional y de la próxima revisión del T-MEC, considera que la infraestructura continuará desarrollándose conforme avance la demanda industrial.
En materia regional, identifica tres grandes polos de crecimiento: el corredor integrado por Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Querétaro; la zona metropolitana de Monterrey; y el corredor Occidente-Bajío, encabezado por Guadalajara.
Un legado que trasciende las obras
Para Francisco Álvarez, el impacto de la construcción industrial no debe medirse únicamente por los edificios entregados, sino por el desarrollo económico que generan durante décadas.
«Nuestros proyectos duran uno o dos años, pero las plantas que construimos generan empleo durante 20 o 30 años. Ahí está el verdadero legado: participar en proyectos que impulsan la economía y crean oportunidades para miles de familias», concluye.