Por MUNDO EMPRESARIAL
La visita oficial del presidente de Panamá, José Raúl Mulino Quintero, a nuestro país, además de ser un evento de enorme valor en la agenda diplomática de la región, fue ante todo, una invitación directa al empresariado mexicano a mirar hacia el sur con ojos de oportunidad.
Mulino llegó a la Ciudad de México con un mensaje concreto de ampliación de la colaboración bajo el brazo. Tras reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional —donde ambos mandatarios acordaron relanzar la relación bilateral con acuerdos en comercio, inversión, logística, seguridad, educación y cooperación científica—, el presidente panameño se sentó a la mesa con ejecutivos de 30 empresas y organismos empresariales mexicanos de primer nivel, para exponer sin rodeos la propuesta de su país: «Los gobiernos firmamos acuerdos, pero quienes construyen prosperidad son las inversiones y las empresas.»
En esa reunión con empresarios mexicanos compartió que su estrategia de reactivación económica está centrada en la disciplina fiscal, la transparencia y el fomento de la inversión privada. En su mensaje resaltó el valor logístico de Panamá como centro de conexión mundial, apoyado por proyectos de infraestructura masivos en el Canal de Panamá, la red ferroviaria y el sector salud.
El Canal, mucho más que una ruta de agua
El Canal de Panamá moviliza cada año cerca del 5% del comercio mundial. Pero más allá de la cifra, lo que Mulino vino a subrayar es que Panamá no es simplemente el paso entre dos océanos: es el hub logístico, aéreo y financiero más conectado de América Latina.
Con economía calificada con grado de inversión y un crecimiento proyectado cercano al 4% para este año, Panamá ofrece algo que pocos países de la región pueden garantizar: certeza jurídica, conectividad global y posición estratégica sin paralelo en el hemisferio.
La defensa de la neutralidad del Canal —que México respaldó formalmente en esta visita— no es solo un asunto geopolítico. Es la garantía de que esa ruta permanecerá abierta y accesible para todos, incluyendo a los exportadores mexicanos. Como lo dijo el propio Mulino: «La neutralidad del Canal no se defiende con armas; se defiende con derecho internacional y con amigos.» México optó por ser ese amigo.
¿Qué sectores están sobre la mesa?
Los sectores que más interés despertaron entre los empresarios mexicanos reunidos con Mulino fueron:
- Infraestructura y construcción — Panamá mantiene una ambiciosa agenda de obra pública.
- Logística y transporte — Puertos, zonas francas y corredores multimodales en expansión.
- Tecnología — Una economía digital en crecimiento con marcos regulatorios favorables a la inversión extranjera.
- Turismo — Panamá City y el archipiélago de Bocas del Toro, entre otros destinos, atraen flujos turísticos crecientes.
- Agroparques y agroindustria — Oportunidades para el sector alimentario mexicano de escalar hacia mercados centroamericanos y caribeños.
- Transporte urbano — Con proyectos de movilidad que requieren inversión y tecnología.
Además, Mulino extendió una invitación formal para que México participe activamente en el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe 2027, que se celebrará en Panamá. Una plataforma ideal para establecer contactos y cerrar negocios a escala regional.
El momento es ahora
Para los socios de COPARMEX que han considerado diversificar sus operaciones o explorar nuevos mercados, la visita del Presidente Mulino Quintero ofrece una señal política clara: el gobierno panameño está activamente buscando capital y talento empresarial mexicano.
El respaldo que México dio a la neutralidad del Canal no es un gesto menor. Es el tipo de capital diplomático que allana el camino para que nuestros empresarios lleguen a Panamá con mayor receptividad institucional y menores fricciones operativas.
En un entorno global donde las cadenas de suministro se están rediseñando y donde México ha ganado relevancia como polo de manufactura —en parte gracias al nearshoring—, Panamá se posiciona como el socio natural para llevar esa producción al mundo. La puerta está abierta.