“Entender al empresario exige cercanía, conocimiento de su negocio y una visión clara para ayudarlo a crecer con rentabilidad” Gabriel Ramírez Landa

La  Banca Empresarial debe evolucionar de un modelo centrado en colocar productos financieros, hacia uno que conozca profundamente al empresario y sus negocios, comprenda su operación y genere soluciones que agreguen valor. Para Gabriel Ramírez Landa, Director de Banca Empresarial y Corporativa de Banco Azteca, tecnología, inteligencia artificial, competitividad, cercanía y conocimiento del negocio son elementos fundamentales para acompañar el crecimiento de las empresas mexicanas.

La Banca Empresarial como propósito de vida

Para Gabriel Ramírez Landa, la Banca Empresarial no representa solamente una responsabilidad profesional ni un espacio dentro del sistema financiero. Es, en sus propias palabras, “parte de su propósito de vida”. Su sensibilidad hacia el empresario nace de entender que detrás de cada empresa existen personas, familias, empleos, proyectos y, en una dimensión más amplia, una contribución al desarrollo y al bienestar del país.

Su formación financiera le permitió encontrar en este sector una manera concreta de aportar a la generación de riqueza y empleo, pero es precisamente esa posibilidad de contribuir al crecimiento de las empresas y de México la que, asegura, lo ha motivado durante muchos años. Desde esa perspectiva, su visión sobre la Banca Empresarial trasciende la colocación de productos financieros: comienza por escuchar, conocer y comprender profundamente a cada empresa para identificar cómo puede convertirse en un verdadero aliado de su desarrollo.

Para Ramírez Landa, el empresario no debe ser visto como un expediente o una cuenta, sino como alguien con una historia, un modelo de negocio, oportunidades y desafíos particulares. De ahí su convicción de que la Banca debe conocer primero para después proponer; entender para generar valor y acompañar al empresario para hacerlo más productivo.

Es desde esta sensibilidad —profundamente humana, pero también empresarial— que Gabriel Ramírez Landa entiende hoy el papel de la Banca Empresarial de Banco Azteca.

Con más de 38 años de experiencia atendiendo al sector empresarial, Ramírez Landa destaca que una de las principales lecciones de su trayectoria ha sido reconocer la estrecha relación entre empresarios, empresas, familias, personas y país. Desde su perspectiva, el empresario representa uno de los grandes motores de la economía por su capacidad de resistir, construir, generar riqueza y crear empleos.

Una Banca que primero conoce al cliente

Esta visión también redefine el papel de la Banca Empresarial en nuestro país. Frente a un modelo centrado tradicionalmente en colocar productos financieros, plantea la visión de una Banca Empresarial que primero conoce al cliente, comprende su operación, identifica oportunidades y realiza propuestas de negocio que agregan valor. Los productos y las soluciones deben ser consecuencia de ese conocimiento y no el punto de partida.

Ramírez Landa describe que las empresas forman parte de una gran red económica en la que proveedores, clientes, productores, distribuidores y consumidores están inter-conectados. Por ello, menciona enfático: “para una empresa, crecer exige mucho más que vender. Implica ser competitivo, productivo y eficiente; cuidar los márgenes y la liquidez; invertir en tecnología y mejores procesos; cumplir las promesas al cliente y formar parte de cadenas de valor cada vez más amplias”.

Crecer con rentabilidad en un entorno complejo

Ante la incertidumbre, su mensaje al empresariado es claro: “no paralizarse, sino fortalecerse. Los hombres y mujeres de negocios hoy en día deben mirar hacia dentro de sus empresas con una visión analítica e identificar ineficiencias, cuidar el gasto, mejorar procesos, invertir estratégicamente y encontrar nuevos mercados y clientes. Las crisis también generan oportunidades para construir organizaciones más sólidas y competitivas”.

En este contexto, afirma categórico que México cuenta con una oportunidad relevante derivada de la relocalización de las cadenas productivas. Sin embargo, la cercanía geográfica con Estados Unidos no es suficiente. El desafío está en lograr que un mayor número de empresas mexicanas pueda integrarse a las nuevas cadenas internacionales, para lo cual será indispensable elevar sus niveles de productividad, eficiencia, calidad y competitividad.

Inteligencia artificial  para elevar las capacidades empresariales

La inteligencia artificial aparece como otro de los grandes catalizadores de esta transformación. Ramírez Landa la concibe como una herramienta para elevar las capacidades humanas y empresariales, mejorar la toma de decisiones, obtener información más oportuna y detectar qué actividades generan valor y cuáles deben modificarse. Su planteamiento se aleja de entenderla únicamente como una vía para reducir costos: el verdadero potencial está en hacer mejores profesionales y organizaciones más productivas.

En Banco Azteca, esta transformación tecnológica ya forma parte de la estrategia. La inteligencia artificial se utiliza para mejorar procesos, detectar oportunidades de negocio y operación y apoyar el desarrollo de aplicaciones. “Al mismo tiempo, nuestro Banco busca poner al alcance de nuestros clientes las capacidades que existen dentro de Grupo Salinas en ámbitos como inteligencia artificial, ciberseguridad, movilidad, energía, información y educación financiera”.

Una Banca hecha por empresarios para empresarios

El modelo que describe Ramírez Landa se resume en una idea: “una Banca hecha por empresarios para empresarios”.

El conocimiento de los distintos sectores en los que participa Grupo Salinas permite, desde su perspectiva, entender mejor los retos cotidianos de las compañías y ofrecer soluciones que trasciendan los servicios financieros tradicionales.

Tecnología y cercanía humana

De cara al futuro, la apuesta es por una Banca Empresarial que combine tecnología de vanguardia con cercanía humana. Una institución capaz de ofrecer herramientas digitales, inteligencia artificial, medios de pago, información y seguridad, pero que al mismo tiempo escuche al empresario, comprenda su negocio y lo acompañe como aliado. No se trata de construir una Banca Empresarial exclusivamente digital, sino de combinarlo con lo más humano, con cercanía y un gran entendimiento de las necesidades, incluso en los espacios más alejados de nuestra geografía nacional.

La visión final es la de una Banca Empresarial cercana, consultiva y tecnológica, capaz de entender que detrás de cada empresa existe un ecosistema integrado por personas, familias, empleados, proveedores, clientes y accionistas.

El conocimiento del negocio como clave para acompañar el crecimiento

En esa combinación entre conocimiento del negocio, innovación tecnológica y cercanía con el empresario se encuentra, para Banco Azteca, la oportunidad de construir una Banca Empresarial preparada para acompañar el crecimiento de las compañías mexicanas.

“No se trata de construir una Banca Empresarial exclusivamente digital, sino de combinarla con lo más humano, con cercanía y un gran entendimiento de las necesidades, incluso en los espacios más alejados de nuestra geografía nacional”  Gabriel Ramírez Landa

Compartir en:​