El 75% de las empresas en México no encuentra el talento que busca y entre el 70 y 80% de los universitarios tarda hasta un año en conseguir empleo. Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio, explica por qué el modelo educativo tradicional ya no responde a las necesidades del mercado, qué papel juega la inteligencia artificial en la formación y cuál es el riesgo real que corre el país si no actúa ya.

Por Jorge Franco Marquez  ·  Mundo Empresarial

Cuando Tecmilenio nació hace casi 24 años, su misión era clara: formar profesionistas listos para trabajar. No una universidad de investigación, sino una institución orientada a la empleabilidad. Sin embargo, en los últimos años la distancia entre lo que producen las universidades y lo que exigen las empresas se ha convertido en una grieta que amenaza no sólo el futuro de miles de jóvenes, sino la competitividad del país entero. Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio, lo tiene claro: alguien tiene que cerrar ese hueco. Y Tecmilenio ha decidido ser ese alguien.

La conversación con Peña comienza con un diagnóstico que incomoda: entre el 70 y el 80% de los graduados universitarios en México tarda entre seis meses y un año en conseguir su primer empleo. No porque no quieran trabajar, sino porque las empresas ya no contratan con base en títulos ni currículums, sino en competencias demostrables que, en su mayoría, las instituciones educativas no están formando.

«Hoy los empresarios te dicen: ‘No los contrato porque ya no me sirve el currículum; necesito que me demuestren competencias’. Los muchachos no demuestran competencias, las empresas las piden y no las encuentran. Eso se vuelve un círculo vicioso que parece no tener fin.»

— Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio

LA FÁBRICA DE TALENTO BAJO DEMANDA

Para romper ese círculo, Tecmilenio desarrolló lo que Peña describe como un modelo de ‘inventarios cero’ aplicado a la educación: una metodología —que llaman MAPS— basada en módulos apilables, flexibles y personalizables, cocreados directamente con las empresas. La idea es sencilla y ambiciosa a la vez: que un graduado llegue al primer día de trabajo listo para operar, sin el período de adaptación de meses que hoy le cuesta dinero a las compañías y frustración a los jóvenes.

El ejemplo más ilustrativo que ofrece Peña es el de un banco —uno de los principales del país, aunque prefiere no nombrarlo— que le pidió apoyo para cubrir posiciones en DevOps y Big Data, dos de las áreas de mayor escasez de talento en el sector financiero. La solución que Tecmilenio propuso fue construir un certificado con la marca del banco e integrarlo al último año de las carreras de ingeniería, de modo que los alumnos lleguen a sus prácticas conociendo ya las herramientas, las metodologías y la operación específica de esa institución.

«El término en inglés es plug and play: llegan, se conectan y ya están listos para trabajar».

— Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio

El resultado, dice Peña, es que hoy nueve de cada diez graduados de Tecmilenio tienen empleo antes de recibir su diploma. El décimo, en menos de tres meses, emprende o encuentra trabajo.

LAS HABILIDADES QUE NADIE ENSEÑA PERO TODOS BUSCAN

Contrario a lo que podría pensarse, la brecha más crítica entre egresados y empleadores no está en los conocimientos técnicos. Está en las llamadas competencias blandas —o, como prefieren llamarlas en Tecmilenio, competencias humanas—: pensamiento crítico, capacidad analítica, comunicación efectiva y trabajo colaborativo real.

Peña señala que uno de los conceptos que hoy están migrando con fuerza en el mundo empresarial es el de antifragilidad, un término acuñado por el pensador Nassim Taleb que va más allá de la resiliencia tradicional.

«La resiliencia, desde el punto de vista de la física, es algo que recibe un golpe y tiene la capacidad de volver a su forma original. La antifragilidad es diferente: recibo el golpe, pero tengo la capacidad de reinventarme y ser mejor a partir de ese golpe. No se trata de volver al estado inicial, sino de mejorar respecto a lo que eras antes».

— Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio

A esto se suma lo que el rector de Tecmilenio denomina wisdom skills o habilidades de sabiduría: empatía, manejo emocional e inteligencia socioemocional. Capacidades que, paradójicamente, la omnipresencia del celular y las redes sociales ha erosionado en las nuevas generaciones.

«Hay mucha habilidad detrás del teléfono, pero cuando el teléfono desaparece, aparece cierta complejidad».

— Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: EL GRAN MULTIPLICADOR

Lejos de ver a la inteligencia artificial como una amenaza para la educación, Peña la describe como un multiplicador del potencial de los estudiantes. Tecmilenio trabaja en dos frentes simultáneos: habilitar a los alumnos para usar la IA desde el pensamiento crítico —buscando que sean ellos quienes tomen las decisiones finales, con agentes artificiales como herramienta de análisis— e integrar IA en los propios procesos universitarios.

«Queremos que los estudiantes utilicen agentes artificiales para analizar información, pero que la decisión final siga siendo humana».

— Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio

Uno de los proyectos más ambiciosos en este sentido es el acompañamiento hiperpersonalizado: pilotos de asistentes con IA disponibles las 24 horas para resolver dudas de los alumnos, con capacidad de escalar a intervención humana cuando la situación lo requiere. También cuentan ya con un máster en inteligencia artificial desarrollado en colaboración con IBM, que Peña señala como ejemplo de una tendencia más amplia: los jóvenes valoran más un certificado empresarial con aplicabilidad directa que el sello de una regulación educativa local.

EL RIESGO QUE MÉXICO NO PUEDE PERMITIRSE

La conversación cierra con un tono de urgencia. Peña advierte que México tiene una ventana de oportunidad estrecha: el bono poblacional —la ventaja de contar con una mayoría de población en edad productiva— comenzará a revertirse alrededor de 2030. Si para entonces las universidades no han logrado alinear su oferta con las necesidades del mercado, el impacto será económico, pensionario y de salud pública a la vez.

«Si no encuentran talento en México, dirigirán sus inversiones hacia otras geografías. Y el talento que hoy se necesita no es mano de obra, sino mente de obra. Un empleo especializado en desarrollo de software, data analytics o redes neuronales puede pagar tres o cuatro veces más que un empleo tradicional».

— Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio

El segundo riesgo, dice, es perder la inversión extranjera directa que hoy fluye hacia México pese a la incertidumbre global. Las multinacionales siguen necesitando talento. Si no lo encuentran aquí, se irán a India o a cualquier otro país que sí pueda proveerlo.

EL MENSAJE PARA LOS JÓVENES

Peña cierra la entrevista con una recomendación que suena sencilla pero implica un cambio de mentalidad: conectarse cuanto antes con el mundo laboral, aunque sea como practicante. Tecmilenio instrumenta esto a través de su modelo FIT (Formación Integrada al Trabajo), que desde el primer semestre pone a los alumnos en contacto con empresas reales.

«Mi recomendación es que se conecten lo más rápido posible con un entorno empresarial, incluso si quieren emprender, porque eso les dará perspectiva sobre metodologías, culturas y realidades del mercado. Y, por supuesto, que trabajen en su propósito de vida. Definirlo y alinearlo será el motor que los impulse hacia el futuro».

— Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio

En un mercado donde el currículum ha perdido buena parte de su valor, la apuesta de Tecmilenio parece ir en la dirección correcta: no formar estudiantes, sino profesionistas. No entregar diplomas, sino competencias. Y no esperar a que el mercado cambie, sino cambiarlo desde adentro.

DATOS CLAVE

9 de cada 10  graduados de Tecmilenio tienen empleo antes de graduarse.

70–80%  de los universitarios en México tarda de 6 meses a 1 año en conseguir trabajo.

75%  de las empresas en México tiene dificultades para encontrar el talento adecuado.

2030  año aproximado en que el bono poblacional de México comenzará a revertirse.

Compartir en:​