Por Armando Zúñiga Salinas , Vicepresidente Nacional de Comunicación de COPARMEX

En un mundo donde las cadenas globales de valor se están rediseñando y la competencia por atraer inversión es cada vez más intensa, los países que prosperarán no serán necesariamente los más grandes, sino los que construyan mejores alianzas.

La gira estratégica de COPARMEX por París y Bruselas confirma una realidad: México ya no puede limitarse a ser un socio comercial de América del Norte; debe consolidarse como un puente entre regiones, innovación y talento.

En el marco de los 200 años de relaciones entre México y Francia, la delegación encabezada por el presidente nacional de COPARMEX, Juan José Sierra Álvarez, ha llevado la voz del empresariado mexicano a algunos de los centros de decisión económica, tecnológica y educativa más relevantes de Europa. Este esfuerzo se inserta en una agenda estratégica orientada al T-MEC, el nearshoring y la construcción de alianzas de largo plazo.

La pregunta de fondo es: ¿por qué estas giras son importantes para las empresas mexicanas?

La respuesta es sencilla: porque el futuro de los negocios ya no se construye únicamente dentro de nuestras fronteras.

La participación en VivaTech, considerado uno de los encuentros de innovación tecnológica más importantes del mundo, permite a México conocer de primera mano las tendencias que están redefiniendo la economía global: inteligencia artificial, semiconductores, ciberseguridad, deeptech y sostenibilidad. Europa ha colocado la soberanía tecnológica y la IA en el centro de su estrategia económica, convirtiendo estos temas en prioridades para su competitividad.

Para las empresas mexicanas, especialmente las MiPyMEs, el mensaje es contundente: la transformación digital dejó de ser una opción para convertirse en una condición de supervivencia.

La conversación sostenida en el Observatorio de Políticas de IA de la OCDE sobre gobernanza, adopción de inteligencia artificial y semiconductores es particularmente relevante para México. La inteligencia artificial no sustituirá a las empresas; sustituirá a aquellas empresas que no adopten inteligencia artificial.

Pero la innovación no es solamente tecnología. También es talento.

El diálogo con el exministro francés Jean-Michel Blanquer sobre formación dual ofrece una lección poderosa. Francia ha logrado incorporar a más de un millón de aprendices simultáneamente a través de modelos de alternancia entre educación y trabajo. México ya cuenta con casos exitosos impulsados por COPARMEX, con miles de egresados y altas tasas de inserción laboral. El reto ahora es escalar estas buenas prácticas para cerrar la brecha entre educación y empleo. La formación dual se ha convertido en una herramienta estratégica para desarrollar talento y fortalecer la competitividad empresarial.

Otro aprendizaje relevante proviene del diálogo con el sector empresarial francés. La visión de ciudades sustentables, economía circular y desarrollo urbano inteligente abre oportunidades extraordinarias para México. El crecimiento económico del siglo XXI no será únicamente industrial; será también sostenible.

Las empresas mexicanas deberán competir no solo por precio o productividad, sino también por sus estándares ambientales, sociales y de gobernanza.

Y aquí surge una reflexión importante: el nearshoring no es un destino asegurado.

México posee ventajas inigualables: ubicación geográfica, tratados comerciales, talento y una fuerte integración productiva con Norteamérica. Pero para convertir estas ventajas en inversión sostenida necesitamos fortalecer la certeza jurídica, la seguridad, la infraestructura energética y la digitalización. Sin estas condiciones, las oportunidades pueden trasladarse a otros destinos. COPARMEX ha insistido en estos temas como pilares indispensables para la competitividad nacional.

Las giras internacionales de COPARMEX no son viajes protocolarios. Son ejercicios de diplomacia empresarial. Son espacios donde se construyen relaciones, se comparten mejores prácticas y se abren puertas para las empresas mexicanas.

En un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, avances tecnológicos acelerados y nuevas reglas del comercio internacional, el empresariado mexicano debe mirar al mundo con ambición y visión de largo plazo.

México tiene mucho que ofrecer: talento, capacidad productiva y una comunidad empresarial comprometida con el desarrollo. Pero también tiene mucho que aprender.

Porque el liderazgo del futuro no pertenece a quienes se aíslan, sino a quienes colaboran.

Y hoy, más que nunca, México necesita empresarios capaces de competir globalmente sin perder de vista su compromiso con el desarrollo nacional.

Europa nos recuerda que la innovación no es un lujo. Es la ruta para construir prosperidad, empleo y competitividad.

El reto ahora es convertir estas conversaciones internacionales en oportunidades concretas para las empresas mexicanas. Ese será el verdadero éxito de esta gira.

Compartir en:​