Por Dra. Sughei Villa Sánchez, catedrática de la Facultad de Derecho de la Universidad Anáhuac México
La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el motor central de la competitividad en el mercado mundial. La incorporación de estas inteligencias en el tejido empresarial presenta diferentes velocidades por sectores y países.
En el ecosistema corporativo mexicano, los consejos de administración analizan la rapidez con la que sus firmas pueden adoptar e integrar estas nuevas tecnologías para no perder relevancia. El desarrollo de modelos predictivos y las soluciones generativas están redefiniendo las reglas de la supervivencia, la eficiencia operativa y la rentabilidad de las empresas.
En México, del total de las inversiones de capital de riesgo que se realizaron en 2025 en el país, el 53% de ellas se destinaron a proyectos relacionados con la IA; en contraste con el 67% que en promedio realizaron los países de la OCDE (OCDE. AI, 2026). Estas cifras evidencian una brecha de inversión de doce puntos porcentuales con respecto de los países líderes en proyectos de Inteligencia Artificial.
Los flujos de inversión de capital de riesgo permiten identificar también los sectores líderes en IA en el país, donde destacan los procesos empresariales y servicios de soporte, seguido por servicios de atención sanitaria, farmacéutica y biotecnología y el sector de infraestructura de tecnologías de la información (OCDE. AI, 2026). Mientras que la vanguardia en cuanto a la adopción de la IA está en el retail, el sector salud, los servicios financieros y las telecomunicaciones.
La IA ha transformado el paradigma de la generación de valor en la economía mundial, impulsando a las firmas globales y locales a implementar sistemas de mantenimiento predictivo y de optimización de cadenas de proveeduría. Las industrias intensivas en conocimiento e intercambio de datos han consolidado a la IA como la infraestructura invisible que constituye el corazón del comercio moderno.
De acuerdo con el estudio Perspectivas de la OCDE sobre la Economía Digital, la adopción de estas herramientas digitales avanzadas se ha vuelto un imperativo de supervivencia para las firmas. De ahí que el reto central consiste en cómo se produce esta adopción tecnológica en el tejido empresarial mexicano. Cifras del Índice de Desarrollo Digital Estatal (Centro México Digital, 2025) revelan una brecha profunda entre empresas, donde sólo el 7% de las firmas en México utilizan herramientas de IA, analítica de datos, blockchain o robótica; mientras que el grueso del ecosistema aún navega en etapas experimentales o de baja asimilación tecnológica.
Este panorama pone en evidencia la ausencia de un marco de política pública capaz de articular los factores centrales en la construcción de ventajas competitivas regionales. Por ello, es necesario una estrategia que considere la infraestructura tecnológica digital, aplique incentivos para las firmas, construya habilidades del talento humano y programas de reskilling y promueva un marco normativo armonizado y de gobernanza de la IA; sin ella, el riesgo de diluir el proceso de adopción tecnológica y el retorno de la inversión, será en detrimento de la construcción de ecosistemas competitivos sostenibles.
De ahí la urgencia de una política pública robusta y multi sector que articule el sector de política económica, educativa, de ciencia y tecnología y de telecomunicaciones, que ponga en el centro de las estrategias de competitividad económica a la IA y su proceso de adopción. En esta reconfiguración de la economía mundial, es prioritario que los gobiernos tomen decisiones para adaptarse a los desafíos actuales con una mejor infraestructura tecnológica y un capital humano con nuevas competencias sofisticadas, para no desechar la ventana de oportunidad que se le presenta.