La política de recuperación del salario mínimo en México continuará avanzando durante los próximos años con el objetivo de que los trabajadores puedan cubrir plenamente sus necesidades básicas y superar la línea de pobreza, afirmó Luis Felipe Munguía Corella, presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI).
Durante un encuentro con representantes del sector de la seguridad privada, el funcionario explicó la evolución histórica del salario mínimo en México, los resultados de la estrategia de recuperación implementada desde 2019 y las perspectivas para los próximos años.
Munguía Corella destacó que el salario mínimo es un tema de gran relevancia para el sector empresarial, ya que conocer la ruta de crecimiento permite a las empresas planear con anticipación sus costos laborales, procesos de capacitación y estrategias de productividad.
El presidente de la CONASAMI recordó que México fue uno de los primeros países del mundo en establecer un salario mínimo; sin embargo, su evolución ha estado marcada por distintas etapas económicas y políticas. Explicó que el poder adquisitivo alcanzó uno de sus niveles más altos en 1976, pero posteriormente sufrió una fuerte caída derivada de las crisis económicas y de las estrategias implementadas para controlar la inflación.
Durante las décadas de los ochenta y noventa, señaló, la política salarial se mantuvo prácticamente estancada como parte de un modelo económico orientado a atraer inversión mediante costos laborales bajos. Esta estrategia permitió la llegada de capital extranjero, pero también provocó un deterioro prolongado del poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos.
El funcionario explicó que un punto de inflexión ocurrió en 2017, cuando el salario mínimo fue desvinculado de multas, créditos, contratos y diversas obligaciones legales que históricamente se encontraban indexadas a su valor. Esta medida permitió que el salario pudiera recuperarse sin generar efectos colaterales en otros ámbitos de la economía.
A partir de 2019 comenzó formalmente la política de recuperación salarial, cuyos resultados han sido significativos. De acuerdo con Munguía Corella, el salario mínimo ha registrado un incremento acumulado de 152 por ciento en términos reales, es decir, descontando la inflación.
En la Zona Libre de la Frontera Norte, donde existe un salario mínimo diferenciado, el crecimiento ha sido aún mayor, alcanzando un aumento superior al 250 por ciento en términos reales.
“Esto significa que el poder adquisitivo de quienes perciben el salario mínimo se ha incrementado de manera sustancial durante los últimos años”, señaló.
No obstante, aclaró que el ritmo de crecimiento ha comenzado a moderarse. Después de varios años de incrementos elevados, la CONASAMI ha optado por aumentos más graduales con base en estudios técnicos y análisis económicos que consideran variables como inflación, productividad, empleo y competitividad.
En ese sentido, recordó que en 2025 el salario mínimo aumentó 12 por ciento y que para los próximos años la política salarial continuará ajustándose conforme a las condiciones económicas del país.
El titular de la CONASAMI destacó que la meta central del Gobierno federal es que para 2030 el salario mínimo alcance un nivel equivalente a 2.5 canastas básicas.
Explicó que este objetivo parte de la realidad de los hogares mexicanos, donde en promedio dos personas generan ingresos y sostienen a otros dos integrantes de la familia. Bajo este esquema, se busca que los ingresos laborales permitan superar de manera sostenible la línea de pobreza.
Además, indicó que el objetivo de 2.5 canastas básicas incorpora un margen adicional de protección económica para las familias, de modo que puedan enfrentar situaciones imprevistas, como ocurrió durante la pandemia de COVID-19, sin regresar a condiciones de vulnerabilidad.
“Lo que se busca es que las familias no solamente salgan de la pobreza, sino que cuenten con un margen de seguridad que les permita enfrentar contingencias, ahorrar o invertir en aspectos como educación y capacitación”, explicó.
Munguía Corella subrayó que esta meta cuenta con el respaldo tanto del sector empresarial como de las organizaciones sindicales. Cámaras empresariales como COPARMEX, CONCAMIN e INDEX, junto con representantes de los trabajadores, han respaldado el compromiso de avanzar hacia ese objetivo de manera gradual y responsable.
Finalmente, señaló que esta hoja de ruta ofrece certidumbre a las empresas sobre la evolución futura de los costos laborales y permite que los distintos sectores productivos planifiquen con anticipación las inversiones, ajustes operativos y estrategias necesarias para adaptarse al nuevo entorno salarial del país.
Con ello, afirmó, México busca consolidar un modelo económico más competitivo, pero también más equitativo, donde el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida para millones de trabajadores y sus familias.