Sin respeto De Byung-Chul Han,  Editorial Planeta, 2026, México

Mi recomendación de este libro de ensayos del filósofo Byung-Chul Han, surge a raíz de un sueño -basado también en los fecundos diálogos y la convivencia diaria en torno a una mujer maravillosa y psicóloga tenaz: Paola-, a quien conocí al inicio de mi carrera profesional y confieso, previo al conocerla -soñaba entablar una relación de pareja, implicando en valorarla y respetarla, y por ende, aplicar la reciprocidad sin prescindir de lo esencial y responsabilidad de cada uno: amor propio y respeto a sí mismo- “Quien carece de respeto por sí mismo, quien no tiene autoestima o quien incluso se odia despreciará también a los demás”. Por fortuna, su esencia misma, refresca un oleaje poético de amor en su nombre: Pa-ola, y así es mi mar de gratitud hacia ella, en hacer realidad mi sueño -aún sueño con ella- porque me enseñó entre otras cosas: a respetar aún en altamar. En aquellos tiempos, se podría llevar a cabo el diálogo y respetar las decisiones de cada uno, aunque muy pocas con esa calidad humana como la de ella en saber escuchar. Ahora toda relación de cualquier índole, se torna una competencia donde abriga el temor: “en todas las capas de la sociedad reina el miedo en torno al status y al desprestigio. Cada cual se compara con todos los demás. Cada cual teme salir perdiendo, tomar una decisión incorrecta o convertirse en alguien de menor valor”. John Rawls, en su Teoría de la justicia sostiene “todos se benefician al vivir en una sociedad donde se estima el deber de mutuo respeto”; Byung-Chul Han, nos hace un profundo diagnóstico, donde la meritocracia neoliberal, produce perdedores odiándose a sí mismos y a la vez despreciando a los demás; claro ejemplo a nivel mundial en las redes sociales, que se está apoderando gratuitamente de las propias voluntades, en dejarlo por la ausencia del reconocimiento y la validez de otros, pues “quien no recibe un feedback positivo se siente ofendido y humillado. En esos espacios, la falta de reconocimiento se vive como un rechazo social, como una exclusión”. Nos sugiere en este libro, que vayamos más allá de las prácticas de comprometernos con lo bello, es decir, como el tacto y la cortesía. “La ausencia de respeto, la descortesía, la desvergüenza y la desinhibición son rasgos característicos de la sociedad de la supervivencia”, cada día nos está dominando la escasez y la necesidad por lo que tendríamos que enfocarnos y acercarnos al espíritu de lujo. “Esa vida cuyo único cometido es funcionar y que solo se ocupa de resolver problemas no es vida, sino supervivencia”. Así apresuremos el trámite de tratarnos con cuidado y tenernos consideración porque el tiempo de vida apremia “también el respeto necesita tiempo, pero no tenemos tiempo para el respeto”. Hoy en día, no es escasa la información ni los medios responsables de transmitirlas, sino más bien “La red social como máquina de la persuasión debilita extraordinariamente nuestra relación con la verdad de los hechos, con el mundo objetivo”. El único responsable en llegar a la cima de la verdad no son las redes sociales sino nosotros mismos en no llevar ese ascenso de búsqueda y de encuentro directo. Por lo tanto, “el declive de esa verdad no solo genera una polarización y una fragmentación de la sociedad, sino también una crisis de la democracia”. Así que resueltamente acudamos a saber escuchar -y a leer este tipo de libros de Byung-Chul Han- porque cada vez estamos perdiendo esa capacidad de escuchar al otro y nos volvemos más narcisistas. Mientras tanto, en el café que suelo frecuentar aún disfruto la cortesía del respeto mutuo, y deleitando de un café espresso que me invita a evocar a gente maravillosa y a quien enaltece la gente del campo y la sabia naturaleza que ofrece libertad invaluable; después de todo, la tecnología abarca y “El ser humano se convierte en esclavo de sus propias creaciones”.

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